El talón del pié es uno de los 3 puntos de apoyo que tiene el cuerpo, junto con los metatarsianos primero y quinto. Anatómicamente, el hueso que da forma al talón es el calcáneo. El calcáneo se articula con el astrágalo y el cuboides, y presta inserción al tendón de Aquiles.

¿Quiénes son proclives a la fractura del talón?

La fractura de calcáneo es común en profesiones como la de pintores, albañiles y todas aquellas personas que trabajan en altura o sobre andamios. Responde a la caída sobre ambos pies desde lo alto. En general, se fracturan ambos a la vez, aunque de formas diferentes.

También existen fracturas por estrés, que afectan a personas sedentarias luego de un ejercicio exigente o una gran caminata.

Clasificación de las fracturas de calcáneo

  • Parcelares, o que afectan alguna porción del calcáneo: no afectan la estructura del pié ni ninguna articulación. Puede fracturarse el extremo anterior o posterior.
  • Del cuerpo o que afectan sectores articulares: afectan el sector del calcáneo que articula con el astrágalo y de donde se distribuyen las fuerzas del peso del cuerpo. Obviamente son más difíciles de consolidar adecuadamente.
  • Conminuta o en estallido: producen la desintegración de una parte del calcáneo luego de una caída violenta sobre el pie.

Síntomas de la fractura de talón

  • Talalgia o dolor intenso que impide pisar
  • Inflamación de la zona retromaleolar y submaleolar
  • Presencia de equimosis o hematoma en la zona externa del talón y planta del pie
  • Dolor a la palpación de la zona afectada
  • Dolor al contraer el tríceps
  • Es posible mover levemente el tobillo
  • En la mayoría de los casos, el paciente sabe con exactitud el momento en que se lesionó porque recuerda una caída previa.

¿Qué secuelas puede dejar una fractura de calcáneo?

Dependiendo del tipo de fractura y la edad del paciente, las principales secuelas son:

  • Talalgia crónica
  • Edemas a repetición ante pequeñas exigencias
  • Osteoporosis por el tiempo en reposo necesario hasta consolidar la fractura
  • Deformaciones del pie, sobre todo en aquellas fracturas que afectan las zonas articulares
  • Rigideces articulares si no hubo rehabilitación acorde
  • Pie plano traumático
  • Artrosis

Tratamiento de la fractura del talón

En todos los casos, la inmovilización con bota es imprescindible para que se cure adecuadamente el foco fracturario. En algunos casos no es necesaria la reducción, y en otro sí. Si la fractura afecta la congruencia articular puede ser necesaria una cirugía para alinear los segmentos. Al principio el paciente deberá deambular sobre muletas. Y durante y después de la inmovilización, la rehabilitación kinésica es clave para ayudar al paciente a recuperarse lo mejor posible.

De formas muy variadas dependiendo de la altura de la caída, el peso del paciente y la posición del pie y la pierna al momento del impacto, las fracturas de calcáneo requieren especial atención por la tendencia a dejar importantes secuelas.