El último viernes de septiembre del 2009, los diarios madrileños ABC y El Mundo publicaron en portada la foto de los esposos Obama junto a la familia de José Luis Rodríguez Zapatero al completo: él con su mujer, Sonsoles Espinosa, y las dos hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa.
La imagen fue captada por L. Jackson, fotógrafo de la Casa Blanca, dentro de las paredes del Museo Metropolitano de Nueva York. Zapatero le ha dado mucho valor a las fotos con Barack Obama por dos razones. La primera es que jamás fue recibido en la Casa Blanca por el anterior presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.
La segunda es que el carisma de Barack Obama, arrollador, también contagia a quien se le acerca. El nuevo presidente estadounidense despierta muchas simpatías, y la foto estaba pensada para apuntalar la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero en España y ante el mundo.
Gran repercusión
La foto ha tenido una enorme repercusión. Pero no en el sentido esperado o deseado por el presidente del gobierno. Sus dos hijas le han robado protagonismo a los dos dirigentes y a sus esposas por un conjunto de motivos:
- La ley del Menor. Cuando se publica la foto ya se tenía el antecedente de una polémica en España: una imagen anterior, captada por un fotógrafo de la agencia Efe, fue “censurada” por el Gobierno, según apuntan muchos medios de comunicación. La razón está en que el matrimonio de José Luis y Sonsoles no quiere que se hagan públicas fotos de sus hijas. Les asiste la Ley del Menor.
- Fuera del album. Como señala el diario La Vanguardia, "en la Casa Blanca no salen de su asombro. Desde los tiempos de George Washington, debe de ser la primera vez que un mandatario extranjero pide que la foto de él y su familia junto con el presidente de Estados Unidos desaparezca del álbum".
- La foto oficial. La imágen en cuestión muestra a Alba y Laura Rodríguez junto a sus padres y al lado del presidente de los Estados Unidos, quien es el principal centro de atención de la prensa mundial. Añadido a ello, se trataba una visita oficial, de modo que los medios, o algunos de ellos, interpretaron que tratándose de una foto oficial publicada en la página web del Departamento de Estado, podían hacer uso de ella.
- Rostros pixelados. Si bien el Departamento de Estado publicó la foto tal cual se tomó durante hora y media, antes de que se retirase por las presiones de Moncloa, los dos diarios la sacaron con las caras de Laura y Alba pixeladas.
- Góticas. Lo que más comentarios ha generado es la indumentaria de las dos niñas, de 16 y 13 años, vestidas con un sayo negro. Se ha descrito su forma de vestir como gótica.
A partir de ahí, lo que se ha producido es el típico fenómeno de Internet, en que la información, los comentarios, las imágenes truncadas han saltado de un servidor de correo a otro, se han diseminado por redes sociales y blogs, y han aparecido en millones de pantallas de ordenador en cuestión de unas pocas horas.
Arcadi Espada, en su blog de metaperiodismo en el diario El Mundo, considera que "con su decisión de llevarlas a un viaje oficial, de exhibirlas en lugares públicos y de exigir que los fotógrafos las ignoren, el matrimonio presidencial ha puesto bajo el foco a sus hijas con una potencia de luz que ningún píxel podrá atenuar."
No cabe duda de la intención de José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa de proteger la imagen de sus hijas. Pero la experiencia muestra que, en este caso, han cometido un error o más bien una sucesión de errores, que juntos han producido el efecto contrario al buscado.
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