Tras la animación lectora se esconde el deseo de hacer descubrir la lectura a nuestros niños y jóvenes. Un buen lector tiene mil argumentos para defender la lectura. Es más, en cualquier buena obra literaria se pueden encontrar nuevas ideas y recursos que permitan amar la lectura.

¿Qué es leer?

Ahora bien, hay que ponerse de acuerdo en algo esencial: ¿qué es leer?

Como bien dice José Quintanal Díaz en La animación lectora en el aula, Leer es, básicamente, comprender”. Y si todos los que tienen un texto entre las manos y lo leen pudiesen comprenderlo, con seguridad, desaparecerían los problemas de aprendizaje que, hoy en día, se detectan en el aula.

Tras el fracaso escolar se hallan las deficiencias del alumnado en torno a la comprensión lectora.

Niveles de lectura

Hay, eso sí, distintos niveles de lectura, que, siguiendo de nuevo a José Quintanal Díaz, pueden resumirse en los siguientes:

  • Lectura mecánica:
  1. Identificación formal del texto.
  2. Activación del mecanismo visual.
  3. Permite la oralización.
  4. Interacción del sujeto nula.
  • Lectura funcional:
  1. Sencillez textual: léxico funcional y nula construcción sintáctica.
  2. Contenido aséptico.
  3. Lector: receptor pasivo.
  • Lectura intencional:
  1. Finalidad específica.
  2. Lectura instrumental, acceso a la cultura.
  3. Tratamiento del contenido personalizado por el lector.
  4. Interacción constante para facilitar la interpretación.
  • Lectura analítica:
  1. Carácter crítico, provocando la reflexión.
  2. Exige conocimientos previos.
  3. Interacción constante del lector.

¿Para qué se lee?

Una vez se ha definido qué es leer cabe preguntarse para qué se lee. Las respuestas son tan variadas como las motivaciones de los lectores. Así, hay que tener en cuenta:

  1. La edad del lector (no es lo mismo un niño, que un adolescente o un adulto).
  2. El momento de la lectura.
  3. El contexto en el que se vaya a leer (no se lee igual bajo presión que por gusto).
  4. La finalidad de la lectura (para hacer un trabajo, por placer…).
  5. La intencionalidad (se puede leer por interés o por obligación y el resultado no es el mismo).

Factores que intervienen en el proceso lector

En suma, los factores que intervienen en el proceso lector son:

  1. Motivación para la lectura.
  2. Desarrollo suficiente de la lengua hablada.
  3. Madurez psicoevolutiva apropiada; esto es:
  • desarrollo psicomotor
  • toma de conciencia adecuada del propio cuerpo
  • desarrollo gnósico
  • desarrollo mental
  • desarrollo del lenguaje
  • desarrollo socio-afectivo.

Estrategias para la lectura

Hay distintas estrategias que se pueden emplear para atender las diferencias en lectura. Para empezar se puede hablar de los “Programas de lectura” entre los que se distinguen estos cuatro:

  1. Programa básico de lectura.
  2. Programas de lectura recreativa.
  3. Programa de lectura de desarrollo o de ampliación.
  4. Programa de lectura de recuperación o correctivo.
No obstante, hay que lograr que el lector vea la lectura como algo atractivo; de ahí que la biblioteca –escolar, de aula, etc.– ha de estar bien nutrida para facilitar todo tipo de materiales, desde tebeos, hasta los distintos géneros.

Funciones del mediador

La figura del mediador, siguiendo a Pedro Cerrillo, en la formación lectora es básica para que los niños y jóvenes gusten de la lectura. Las principales funciones del mediador son estas:

  • Crear y fomentar hábitos lectores estables.
  • Ayudar a leer por leer.
  • Orientar la lectura extraescolar.
  • Coordinar y facilitar la selección de lecturas según la edad y los intereses de sus destinatarios.
  • Preparar, desarrollar y evaluar animaciones a la lectura.
Por otro lado, el mediador debe reunir una serie de características personales:

  • Ser un lector habitual.
  • Tener conocimiento del grupo y capacidad para promover su participación
  • Compartir y transmitir el gozo de la lectura.
  • Contar con una cierta dosis de imaginación y creatividad.
  • Creer firmemente en su trabajo de mediador.
  • Tener capacidad para acceder a información suficiente y renovada.
  • Poseer una mínima formación literaria, psicológica y didáctica.

Algunas técnicas de animación a la lectura

En cuanto a las técnicas de animación a la lectura son diversas y variadas. Así, las técnicas de agrupamiento permiten un trabajo óptimo porque se pueden organizar los grupos dependiendo de los niveles de lectura de sus integrantes.

Por otro lado, si se piensa que muchas de estas técnicas se aplicarán en el aula, las “lecturas en secuencia” también pueden ayudar al docente para atender las diferencias en la lectura, ya que cada lector parte de su grado lector hasta ir, progresivamente, mejorando.

Importancia de la adquisición del hábito lector

En definitiva, la adquisición del hábito lector es de vital importancia en todos los ámbitos educativos. Sin una buena comprensión lectora no puede haber un buen rendimiento académico.