La Real Academia de la Lengua define la sexualidad como el conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo. Esta definición reduce la sexualidad a aspectos biológicos, identificándola con la genitalidad. No es ningún secreto que la sexualidad es mucho más que eso.

Del sexo obsoleto a una nueva visión

En las Jornadas de la Sociedad Civil se pueden encontrar comentarios que a todos nos suenan. Hasta no hace mucho, la sexualidad era afrontada únicamente como algo que servía para procrear, y esa era la función de la mujer. Los hombres estaban vistos de otra manera, y tenían más carta libre. Esta doble percepción es uno de los efecctos de la educación sexual de siglos pasados.

La sexualidad de la RAE no es completa, ya que elimina en sí todo el carácter de preocupación, anhelo, deseo, atracción, etc. Emociones intensas que van más allá del cuerpo, de la carne.

La sexualidad, por tanto, es entendida aquí como una dimensión global que afecta por entero a la totalidad de la persona. La Organización Mundial de la Salud reconoce que la sexualidad es una fuente de placer, salud, bienestar y comunicación, que vivida satisfactoriamente, es también una fuente de comprensión con los demás, así como una eliminación de tensiones y rigideces. Por tanto, es un principio de armonía y equilibrio que genera en las personas aptitudes positivas ante sí mismos y ante los demás.

El sexo y la educación

En la actualidad, una nueva visión de la educación sexual (a pesar de los detractores) y afectiva va esparciéndose poco a poco hacia una mayor comprensión. Las graves consecuencias que comporta una mala información sexual (enfermedades, embarazos etc) están haciendo que ese proceso vaya más rápido. En algunos países este proceso ya está en marcha y se habla del fomento del bienestar sexual.

Al sexo lo que es del sexo. Enseñar gradualmente la sexualidad real

Del Instituto de Tecnologías Educativas se recoge un recomendable programa de salud sexual:

  • Conocer, aceptar y valorar los órganos sexuales y las zonas erógenas del cuerpo.
  • Entender la relación sexual como una forma de comunicación afectiva que busca el placer propio y el de la otra persona.
  • Entender la sexualidad como una opción personal y, en consecuencia, respetar las diferentes conductas sexuales existentes (sí, llamarlo por su nombre: homosexualidad, bisexualidad etc.)
  • Distinguir entre sexualidad y reproducción.
  • Comprender los principales procesos del mecanismo reproductor.
  • Conocer las nuevas técnicas reproductoras y los mecanismos de control de la natalidad.
  • Adquirir hábitos de higiene y salud relativos a la reproducción y a la sexualidad.
Este tema debe desarrollarse desde la etapa infantil hasta el final de la enseñanza obligatoria, adaptando la información a la madurez de los alumnos.

La puesta en práctica de un programa de salud sexual exige la colaboración del conjunto de profesores, quienes deben buscar la ayuda de los profesionales sanitarios del centro de salud y de los padres de los alumnos. En la medida en que se trate de forma conjunta, será posible lograr una mayor coherencia y disipar malos entendidos o enfrentamientos dentro de la comunidad.

Padres y maestros. Aquí nos mojamos todos

La educación sexual no es solo tarea de maestros sino también de los padres. Aunque parezca difícil o dé cierto pudor, lo cierto es que los adolescentes que reciben información de sus padres, viven su sexualidad de una forma más madura.

Si los padres no entran en el juego, los niños recogerán la información por otros canales que no siempre van a ser los apropiados, ya que todos los de un mismo grupo y edad tendrán más o menos los mismos conocimientos, los mismos errores y los mismos contenidos deformados e incompletos. Los amigos y compañeros pocas veces pueden ayudar a salir de dudas.

En todo caso, es conveniente mantener una buena relación entre padres y maestros. Los padres han de ser informados de cómo la escuela da respuesta a estos intereses del niño, del adolescente, del joven. Se han de poner, al alcance de los progenitores, los programas, la metodología empleada, los recursos; pues así podrán mantener una buena comunicación con los hijos y siempre quedará abierto el diálogo con los educadores que imparten esta información.

La sexualidad adaptada a los tiempos

Hay que considerar los cambios acontecidos en todos los órdenes en la sociedad que, además de generar nuevas necesidades (por ejemplo el caso del SIDA o del embarazo no deseado en jóvenes), han puesto de relieve la necesidad de nuevos modelos de intervención. Nuevas necesidades que es preciso abordarl con nuevos métodos de trabajo serios y rigurosos, sin tabúes; aunque, por supuesto, siempre adaptando la enseñanza a la edad del niño.

Los efectos beneficiosos de la educación sexual no solamente comprenden el plano de las propias relaciones sexuales sino también el de las interpersonales que abarcan otras dimensiones. Muchos de los problemas sexuales que aquejan a numerosas parejas y matrimonios se deben, en gran parte, a la ignorancia en cuestiones sexuales (¿culpa de la religión quizás?) que ha generado unas actitudes negativas y malas interpretaciones.