Que existe una “titulitis” en España, como algunos acuñan de una forma un tanto despectiva aludiendo a una enfermedad, es una realidad que se puede palpar en los cientos de miles de currículos que hoy en día circulan por los portales de empleo.

Qué es la “titulitis”

La “titulitis” surge como término para acuñar el afán desmedido por acumular títulos de cualquier índole o agrupados por materias con el único propósito de engordar el currículo personal.

Y es que, en la mayoría de los casos, la formación se recibe sin ningún interés por aprender o desarrollar habilidades, que es el verdadero objetivo de formarse. Ya lo decía Unamuno en sus famosos ensayos, la universidad se muere a manos de los universitarios que no tratan de adquirir conocimiento útil para poder crear un valor posterior. Se pierde el criterio y el autoanálisis, y las aulas se llenan de folios y cuadernos escritos con tinta carente del más mínimo espíritu emprendedor.

El objetivo es aprobar exámenes, pasar materias, quitarse de encima cargas, y con suerte no volver a tocar el tema nunca más.

El autoaprendizaje como herramienta de crecimiento personal

Por supuesto, cualquier formación reglada es una base que puede asegurar el conocimiento, siempre y cuando se sepa aprovechar. Pero aún así, no se puede dejar de lado uno de los aspectos cognitivos más importantes asociados a la mente humana: el autoaprendizaje.

Ya desde el comienzo de la vida, el ser humano comienza a aprender de su medio y de su entorno, por lo que no se puede dejar de lado esta forma natural de desarrollo y aprendizaje, basada en ensayo y error. La experimentación con el entorno ayuda a descubrir todas las dimensiones posibles, que de otra manera permanecen ocultas bajo el manto de la enseñanza guiada.

Las nuevas generaciones se acostumbran a disponer de todo lo necesario para sobrevivir, por lo que ese sentido innato de supervivencia se ve limitado por un entorno que no proporciona el ambiente normal de desarrollo. Se hace necesario exponerse a situaciones que se salen de la rutina y de la seguridad. Salir de la zona de confort o área de seguridad, clave.

El valor del autoaprendizaje

El autoaprendizaje consiste en experimentar situaciones y extraer un conocimiento de las mismas, lo que permite ajustar las bases de conocimiento que ayudan a enfrentarse a situaciones futuras similares, o donde se pueden aplicar conceptos fundamentados en los cimientos de la experiencia.

Se da mucho valor al título en la pared, que seguramente haya necesitado una inversión en esfuerzo considerable, y poco valor a la experiencia personal basada en la exposición a la vida real.

Esta paradoja se da en otros ámbitos como las redes sociales. Seres que se enfrentan a situaciones bajo la seguridad de un entorno virtual ven sus aptitudes sociales reales mermadas cuando se enfrentan a situaciones de carne y hueso, donde los eventos que disgustan no se pueden hacer desaparecer a golpe de teclado.

Cómo invertir tiempo en autoaprendizaje

Confucio dijo que hay que buscar un oficio que amas, y así no volverás a trabajar un solo día en tu vida. El autoaprendizaje es similar, hay que exponerse a situaciones que van a ofrecer un entorno de conocimiento que, por una u otra razón, llama la atención del individuo. De esta manera, salir de la zona de seguridad es más sencillo al ofrecer alicientes.

Hay que presumir del autoaprendizaje, y recalcarlo en las entrevistas de trabajo. Esto proporciona información sobre el espíritu inconformista que se abre camino entre los obstáculos de una sociedad adormecida.