El Universo DC tal y como lo conocíamos ya es historia. Flashpoint es la saga con la que la editorial ha cerrado una etapa y ha comenzado otra nueva. Este gran crossover presenta un universo alternativo en el que sólo Flash, Kid Flash y Booster Gold conocen la amenaza que se cierne sobre el mundo. Superman no existe, Batman es otra persona y el planeta, con Europa totalmente destruida, se debate en una guerra entre las amanzonas lideradas por Wonder Woman y los talantes comandados por Aquaman.

Flashpoint, casi un Elseworlds a gran escala

DC ha planteada esta saga como una historia a gran escala que bien podría llevar el sello de Elseworlds, la línea editorial en la que colocaba a sus personajes en otros mundos y en otros tiempos. Casi todo lo que vemos en Flashpoint forma parte de una realidad alternativa. Algunas cosas son fácilmente asimilables por el aficionado a los superhéroes de la editorial, otras rozan lo rocambolesco. Como todo gran crossover, Flashpoint es irregular, aunque tiene algunos elementos formidables, sobre todo por el protagonismo de Flash.

Este último gran crossover del Universo DC tal como era hasta ahora lo forman 61 números, repartidos entre la miniserie central del evento, la serie de Booster Gold, dieciséis miniseries de tres números y cuatro one-shots, todos ellos publicados entre mayo y este 31 de agosto de 2011 en que la editorial comenzó de nuevo sus colecciones desde el número 1. Flashpoint, de cinco números, está escrita por Geoff Johns y dibujada por Andy Kubert. Los cuatro números de Booster Gold corren a cargo de Dan Jurgens y Norm Rapmund.

Equipos artísticos de las 16 miniseries y cuatro one-shots de Flashpoint

Las dieciséis miniseries están divididas en siete grupos más o menos interconectados. El grupo central, en el que se explican los pormenores del universo de esta saga, lo forman Emperor Aquaman (Tony Bedard, Ardian Syaf y Vicente Cifuentes), Wonder Woman and the Furies (Dan Abnett, Andy Lanning, Scott Clark y David Beatty) y Lois Lane and the Resistance (Abnett, Lanning, Eddy Nuñez y Sandra Hope). Complemento directo de la historia central son Kid Flash Lost (Sterling Gates y Oliver Nome) y The World of Flashpoint (Rex Ogle y Paulo Siqueira).

Hal Jordan (Adam Schlagman y Ben Oliver) tiene relación con esta historia y con la que forman Abin Sur: The Green Lantern (Schlagman y Felipe Massafera) y Project Superman (Scott Snyder, Lowell Francis y Gene Ha). Ciencia y magia se mezclan en Frankenstein & the Creatures of the Unknown (Jeff Lemire e Ibraim Roberson) y Secret Seven (Peter Milligan y George Perez). El mundo del Caballero Oscuro se recoge en Batman: Knight of Vengeance (Brian Azzarello y Eduardo Risso) y Deadman and the Flying Graysons (J. T. Krul y Mike Janin).

Los villanos de DC se ven retratados en Citizen Cold (Scott Kolins), Deathstroke & the Curse of the Ravager (Jimmy Palmiotti, Joe Bennett y John Dell), Legion of Doom (Adam Glass, Rodeny Bucheni y Jose Marzan) y The Outsider (James Robinson y Javi Fernández). Y los cuatro números unitarios que completan Flashpoint son Grodd of War (Sean Ryan y Ug Guara), Reverse-Flash (Kolins y Joel Gomez), Green Arrow Industries (Pornsak Pichetshote y Mark Castiello) y The Canterbury Cricket (Mike Carlin y Rags Morales).

DC orquesta Flashpoint in crescendo

La enorme disparidad de calidad y de criterios de los equipos artísticos no afecta casi nada a la fuerte cohesión que tiene Flashpoint, que se convierte en un crescendo narrativo bastante notable a medida que avanza la lectura. Si bien no es fácil entrar en este universo con tantos números uno, con tantas historias en las que el lector cae a mitad de la aventura, lo cierto es que llegar hasta el final supone un premio. Lo mejor de la mayoría de las historias está en los últimos números, que desembocan en el final de la miniserie que da título a la saga.

Hay un obstáculo importante en la lectura de esta historia, y es que está tan claro que no es un universo pensado para durar que se acumulan los golpes de efecto, no todos fácilmente asimilables, y una violencia en ocasiones desbordada. Como no va a tener continuidad, los autores han tenido libertad para desatar sus fantasías más irrealizables. Pero al mismo tiempo pretende seguir siendo un reflejo del Universo DC conocido, por lo que no es fácil sentirse identificado con algunos de esos giros argumentales (por ejemplo, el papel de Green Arrow en este mundo).

Flash, Booster Gold y Kid Flash, protagonistas

Es valiente, eso sí, plantear una saga de estas dimensiones sin Superman (o, al menos, sin el Superman que todos conocemos), con un Batman diferente, con Wonder Woman y Aquaman saliéndose de los ideales que les han marcado como personajes desde el principio. E igualmente valiente es que secundarios como Booster Gold o Kid Flash, además del propio Flash, sean los personajes con los que el lector tiene que trazar empatía principalmente porque son los que saben que el mundo está en peligro.

Lo más arriesgado, el Batman de Azzarello y Risso

A pesar de que sus eventos estén bastante descolgados del corazón de Flashpoint, lo cierto es que los hallazgos más interesantes y arriesgados están en los títulos que afectan a Batman. Azzarello y Risso se mueven en la peligrosa frontera de lo arriesgado y lo ridículo con su interpretación alternativa del Caballero Oscuro y del Joker, sobre todo en este segundo caso. Para algunos será una genialidad; para otros, simplemente una locura.

Flashpoint flaquea bastante en sus historias de villanos (a excepción de la notable Reverse Flash) y ofrece gratas sorpresas The World of Flashpoint, Abin Sur o Deadman & The Flying Graysons. Y el hermoso final con el que Johns y Kubert coronan una saga compleja, a ratos espectacular y de fácil lectua. Un crossover gigantesco que supone un buen final para el Universo DC. Que el nuevo funcione igual de bien, será otra historia.