Con la llegada de los primeros fríos, llegan también los enfriamientos, las gripes, los dolores articulares y otros malestares que trae el invierno. Este es el momento en que muchas personas dudan si optar por la medicina alopática o probar otras variantes.

Historia de la fitoterapia (del griego "phytón" = planta y "therapéia" = cura)

Su historia coincide prácticamente con la del hombre, que desde la prehistoria aprende a distinguir las plantas comestibles y saludables, de las nocivas y venenosas.

Egipcios, griegos y romanos sabían como obtener los extractos de las plantas. En el medioevo la práctica se asienta con los monjes que en los monasterios hacían preparados curativos.

Desde el siglo XVII hasta nuestros días, los conocimientos botánicos y químicos han permitido obtener productos siempre más eficaces y seguros.

Qué es la fitoterapia

Es la rama de la medicina que estudia el empleo de las plantas medicinales capaces de desarrollar una acción farmacológica en el organismo humano.

Es considerada la forma más antigua de la medicina, no existe civilización que no haya dejado testimonio del uso de las plantas y de sus principios curativos.

Historia de la homeopatía (del griego "amòios" = similar y "pàthos" = enfermedad)

Su creador fue el médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) que en 1790 comenzó a realizar experimentos con él mismo y con voluntarios.

Qué es la homeopatía

Es un método diagnóstico, clínico y terapéutico que se basa en la ley de la semejanza. Según esta ley, la misma sustancia que en una cierta cantidad enfermaría a una persona sana, en dosis bajísimas serviría como incentivo para la curación de la misma enfermedad.

Diferencias entre homeopatía y fitoterapia

Desde un cierto punto de vista la fitoterapia no se diferencia en modo substancial de la farmacología convencional, si no es por el hecho que el principio activo es de origen natural, mientras las bases teóricas de la homeopatía la hacen un método en sí mismo.

La preparación de los productos se realiza en forma diversa. La fitoterapia utiliza partes de plantas, frescas o desecadas, o sus extractos para fabricar tinturas madre o tisanas.

En cambio el principio activo de la homeopatía, natural o sintético, es sometido a una alta dilución y agitación. La agitación tiene la función de activar la potencialidad terapéutica del fármaco.

Entre los productos fitoterapéuticos se encuentran tisanas, polvos, extractos fluidos o secos, tinturas madre y aceites esenciales, mientras los homeopáticos tienen tanto presentaciones similares a los fármacos tradicionales, como gotas y pomadas, como formas típicamente homeopáticas como los glóbulos.

Qué tienen en común la homeopatía y la fitoterapia

En ambos casos hay una concepción holística de la persona, considerada en su completo equilibrio. Tanto una como otra técnica requieren de paciencia y constancia porque los efectos difícilmente sean inmediatos.

No pueden ser consideradas como remedios de emergencia, sobre todo en fases avanzadas de una enfermedad, pero sí como acción a medio o largo plazo que ayudan al organismo a superar un estado patológico y a restablecer sus funciones en un modo óptimo.

Otro factor común es la conciencia en la elección. Con frecuencia las personas que eligen la fitoterapia o la homeopatía tienden a combinar estilos de vida y a poner especial atención a las condiciones de salud.

No existe un criterio absoluto para considerar cuáles son los remedios más apropiados para una determinada enfermedad, es una elección personal que tiene que tener en cuenta no sólo la patología, sino también los varios aspectos que rodean a un individuo como su estilo de vida y su tipo de alimentación.

Cada uno debe encontrar su propio camino entre las diversas propuestas terapéuticas, aunque siempre es aconsejable el consejo del médico personal antes de optar por una terapia alternativa.

Conciencia y buen sentido son dos ingredientes indispensables para aprovechar los beneficios que las terapias alternativas pueden brindar.