Desde hace tiempo los científicos se plantean muy seriamente la posibilidad de que nuestro universo sea simplemente una de entre muchas realidades posibles. De hecho, las más modernas teorías de la física predicen que podría haber infinitos universos posibles, coexistiendo en lo que se denomina el multiverso.

El cosmólogo Max Tegmark realizó una clasificación de los distintos niveles en los que podrían agruparse los distintos tipos de universos paralelos. En el nivel II de esta taxonomía se encuentran los denominados "universos burbuja", que aparecen como consecuencia de uno de los modelos para explicar el origen y evolución de nuestro universo, el de la inflación caótica.

Según este modelo nuestro universo estaría contenido dentro de una especie de burbuja, aislado de otras burbujas que a su vez contienen universos. En cada uno de estos universos independientes las constantes y dimensiones físicas fundamentales podrían ser diferentes, si bien las ecuaciones de la física deberían ser iguales.

Los otros universos paralelos son inaccesibles desde el nuestro

La teoría inflacionaria también predice la imposibilidad de viajar entre dos de estos "universos burbuja", pues el espacio entre ellos se hallaría aún en fase de inflación, expandiéndose más rápido de lo que la luz puede viajar a través de él, de tal forma que ningún tipo de radiación que probase su existencia podría llegar hasta nosotros.

Sin embargo, los físicos se han preguntado que ocurriría si dos de esas burbujas colisionasen, de modo que en algún punto entre ellas no existiese espacio en fase inflacionaria.

Cómo buscar pruebas de la existencia de otros universos

Hasta ahora nadie había sido capaz de encontrar una forma factible de detectar señales de colisiones entre universos burbuja, lo que constituiría una prueba de su existencia.

Pero esto ha cambiado este verano con la publicación de un artículo en la revista Physical Review, donde por primera vez se detalla una manera en la que sería posible detectar este tipo de colisiones a través del fondo cósmico de microondas. Los físicos responsables de este artículo creen que estas colisiones habrían dejado una huella característica en forma de disco en esta radiación que constituye una reliquia de los tiempos del Big Bang.

Realizar y confirmar la detección de una de estas huellas no va a ser, en la práctica, tarea fácil, pues no solo podrían encontrarse en cualquier parte del cielo, lo que hace que el área a escanear sea enorme, sino que además habría que ser capaz de distinguir entre la huella de una colisión de este tipo y un fenómeno debido al azar o al ruido cósmico natural. La precisión necesaria de los instrumentos y la capacidad requerida de los procesadores empleados para realizar tales mediciones hacen que hoy en día parezca imposible llevar a cabo un estudio de estas características.

Una forma práctica de detectar colisiones con “universos burbuja

Un equipo de cosmólogos británicos, con sede en el Imperial College of London y otras dos instituciones inglesas dedicadas a la cosmología y física teórica, ha abordado este problema.

El equipo de científicos realizó simulaciones de cómo se vería el cielo con y sin colisiones cósmicas entre universos burbuja, y ha desarrollado un innovador algoritmo para determinar cuál de las dos simulaciones se ajusta mejor a la enorme cantidad de datos del fondo cósmico de microondas aportados por la sonda Wilkinson Microwave Anisotropy (WMAP) de la NASA.

Gracias a este algoritmo han sido capaces de poner un límite superior al número de posibles colisiones con universos burbuja que podrían observarse en el actual mapa del fondo cósmico de microondas. Es decir, por el momento lo único que se puede asegurar es que debe haber menos de un determinado número de colisiones observables.

Aunque el dato no resulte muy impresionante, los responsables del proyecto nos recuerdan que la comprobación de la existencia de una sola colisión ya sería de por si un evento de consecuencias científicas y filosóficas impresionantes: estaríamos hablando de la prueba de la existencia de infinitos universos semejantes al nuestro.

La forma de pensar del hombre podría ser un obstáculo

Uno de los dilemas a los que se enfrentan los físicos es la aparente predisposición del cerebro humano a encontrar patrones donde no los hay.

En un fenómeno conocido por los psicólogos, y que el historiador y divulgador científico Michael Shermer denomina “patternicity”, la mente humana tiene tendencia a crear patrones, es decir, a encontrar significado y conexiones entre datos que, en realidad, carecen de tales.

Sin embargo, el algoritmo desarrollado por este equipo es mucho más difícil de engañar que la mente humana, ya que impone reglas muy estrictas para determinar si los datos se ajustan a un patrón definido o si, por el contrario, el patrón observado se debe al azar.

El doctor Daniel Mortlock, uno de los autores del artículo dijo: "Para nuestra mente es muy fácil interpretar un patrón interesante en un conjunto de datos aleatorios, como la famosa cara de Marte, que cuando se observó más de cerca se transformó en solo una montaña normal. Por ello hemos tenido mucho cuidado a la hora de evaluar cuán probable era que las huellas de posibles colisiones encontradas pudieran haber surgido por casualidad."

Aún hay que esperar para confirmar la existencia de universos paralelos

Los autores subrayan que estos primeros resultados no son suficientemente concluyentes como para descartar la existencia del multiverso, o para demostrar de manera definitiva la existencia de colisiones entre universos burbuja. Sin embargo, los datos de WMAP no son la última palabra: muchos nuevos datos sobre el fondo cósmico de microondas están siendo aportados en la actualidad por el satélite Planck de la ESA, y podrían ayudar a obtener una respuesta definitiva pronto.

Para muchos científicos y aficionados a la ciencia ficción la perspectiva de este estudio es apasionante. Y, aunque sea poco ético desde el punto de vista del escepticismo científico, esperamos con ilusión que la respuesta sea sí, que vivimos en un multiverso con infinitas posibilidades.