El 14 de julio el buque oceanográfico Hespérides completó su vuelta al mundo cuando atracó en el Puerto de Cartagena. Se puso de esta forma punto y final a la campaña oceanográfica denominada “Expedición Malaspina 2010” que ha sido llevada a cabo a bordo de los buques oceanográficos “Hespérides” y del “Sarmiento de Gamboa” (hace meses hizo un trayecto entre las Islas Canarias y Santo Domingo).

La Expedición Malaspina 2010

Este proyecto ha reunido a varias instituciones científicas, universidades y empresas privadas nacionales (CSIC, Armada Española, Ministerio de Ciencia e Innovación, Fundación BBVA). Además, han participado diferentes instituciones científicas extranjeras. Todos juntos han aunado esfuerzos y han logrado hacer realidad esta ambiciosa odisea oceanográfica que ha costado 17 millones de euros.

En casi 8 meses de campaña, muchos han sido los científicos de muchas nacionalidades que han podido usar esta espléndida plataforma para hacer averiguaciones sobre uno de los mundos más inhóspitos y desconocidos, el océano profundo. Las áreas de investigación han sido muy variadas: distribución de contaminantes persistentes, evolución de la concentración de dióxido de carbono cuando se va introduciendo en el océano, caracterización genética de especies de animales del mar profundo, etc.

El desconocido abismo oceánico

Resulta extraño escuchar, una vez más, que conocemos mejor la superficie de algunos satélites y planetas del Sistema Solar que nuestros océanos. Hasta la actualidad, pocas han sido las campañas oceanográficas comparables a “Malaspina 2010”, aunque por el contrario se sepa mucho de lo que pasa en la superficie marina gracias a los satélites que estudian el planeta.

En la actualidad, podemos encontrar algo parecido en los esfuerzos que está realizando Craig Venter en su Expedición “Sorcerer II” o la expedición francesa “Tara Oceans”, pero son pequeñas embarcaciones con un instrumental científico muy limitado.

Innovando en la forma de hacer investigación marina

El Hespérides es un buque oceanográfico de 82,5 metros de eslora que ha hecho una circunnavegación del Globo terráqueo, con un equipo multidisciplinar de jóvenes graduados y expertos investigadores que han podido trabajar in situ, en los laboratorios del barco. Cada día han podido tomar diferentes muestras y hacer diferentes mediciones que se han registrado en potentes ordenadores.

Esto ha sido interesante porque esta actividad diaria les ha permitido idear nuevas observaciones, hacer cambios sobre lo que en un principio tenían pensado. Por ejemplo, tras el desastre nuclear de Fukushima, medir la radioactividad presenten en el mar tuvo un gran interés y algo que inicialmente no atrajo la atención, se convirtió en una de las variables más a tener en cuenta en las mediciones que hicieron de temperatura, salinidad, niveles de dimetil sulfido, etc.

Según Carlos Duarte, biólogo de el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados y coordinador de esta exploración, el gran éxito de la campaña se consiguió antes de zarpar ya que se logró poner de acuerdo a cientos de oceanógrafos para que unificaran sus objetivos y métodos que iban a utilizar. De esta manera, gracias a esta visión global, los científicos pudieron comparar sus resultados mientras estuvieron embarcados lo que se tradujo en una suma de esfuerzos y en un entrelazamiento de las diferentes líneas de investigación. Esta experiencia puede servir de ejemplo a exploraciones oceanográficas tan ambiciosas como “Malaspina 2010” que se puedan hacer en el futuro.

Otra novedad de esta campaña es el escaso conocimiento de algunas regiones por las que pasaron (Sur de la India, parte del sur del Pacífico). Esas aguas han sido menos estudiadas a lo largo de la Historia que las cercanas a países desarrollados (Japón, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido…), de ahí la importancia de los sondeos.

Las previsiones del cambio climático tendrían que ser actualizadas

Las investigaciones que se han llevado a cabo durante estos meses podrían ser de un gran valor para el futuro de la oceanografía, tanto como lo han sido las del mítico HMS Challenger, que tras varios siglos continúan sirviendo para nuevos trabajos. Análisis preliminares de algunas observaciones hechas en el Hespérides corroboran esta importancia. Así por ejemplo, las mediciones sobre el descenso del pláncton han mostrado que es más rápido que el esperado. Si se confirma este hecho en una escala amplia, la supuesta velocidad de asimilación de dióxido de carbono en los océanos tendría que ser cambiada por lo que los modelos y previsiones de cambio climático tendrían que ser actualizados.

Algunos científicos españoles han cuestionado la financiación de este proyecto ya que uno de sus objetivos principales, el de estudiar el cambio global de los océanos, se ha estado realizando desde hace décadas con satélites y boyas.

España lidera uno proyecto científico de repercusión mundial

Carlos Duarte no comparte en absoluto esta opinión. "Se ha explorado una parte ignota del planeta Tierra. 120 000 muestras y 6000 gigabytes de datos son el tesoro científico que el Hespérides ha traído a España. Ahora empieza la fase de sacarle partido a esta información con la que se puede favorecer a muchos investigadores y centros científicos nacionales".

Como ha dicho el Doctor Duarte, España ha liderado, como pocas veces ha hecho, un proyecto científico de repercusión mundial. Para que se siga encabezando este avance en la oceanografía el esfuerzo científico que se haga a partir de ahora en la elaboración de nuevos trabajos a partir de los registros y muestras de "Malaspina 2010" debe estar a la altura de lo visto en esta campaña.