El fin del mundo es un tema recurrente a lo largo de la historia de la humanidad. Un nuevo e inminente fin del mundo nos espera a la vuelta de la esquina. Y tan siquiera nos dará tiempo a celebrar la Navidad. La excusa para el próximo fin del mundo que acontecerá este mismo viernes, tiene que ver con los vaticinios expuestos en el calendario maya, donde el último día, precisamente, es el 21 de diciembre de 2012. Pero ¿dijeron los mayas que en esta fecha se terminaría el mundo? Lo cierto es que no. Aunque también cabría preguntarse, en caso de que así lo hubieran dicho, ¿qué sabían ellos que no supiéramos nosotros?

Podríamos pensar que estas cuestiones no tienen demasiada importancia para la mayoría de los ciudadanos de a pie, sin embargo, una encuesta realizada por la empresa francesa de sondeos Ipsos, parecer desmentirlo. Las cifras, cuanto menos, dan bastante que pensar. Según dicha encuesta el 13% de los mexicanos dan por verídica la profecía, así como un 12% de argentinos y un 10% de españoles. Y el 20% de chinos también están convencidos de que el apocalipsis está al caer.

El pánico se apodera de la población

Así debería ocurrir en caso de que fuera cierta la profecía, pero la realidad es que muchas personas no se lo toman demasiado en serio. Aún así, también es cierto que este tipo de acontecimientos generan bastante inquietud a más de uno. Por ejemplo, en Rusia parece haber calado más hondo la posibilidad de que no podamos celebrar otro Año Nuevo. El propio presidente Dimitri Medvédev, ante las cámaras, hizo alusión a este asunto desmintiendo que el mundo tenga una fecha de caducidad tan próxima. No de extrañar cuando muchos rusos ya se han lanzado a construir túneles para sobrevivir a este anunciado apocalipsis, en parte, azuzados por programas televisivos que lanzaban recomendaciones sobre cuál es el mejor modo de ponerse a salvo. La psicosis de algunos ha sido recogida oportunamente por el espíritu emprendedor de otros, fruto de lo cual, una empresa siberiana ya se ha encargado de poner a la venta un kit de supervivencia, con botella de vodka incluida, por supuesto.

Tanto el gobierno de los Estados Unidos como la propia NASA también han tomado cartas en el asunto, advirtiendo de los "falsos rumores sobre el final del mundo a finales de 2012". Aunque parece que cuanto más se habla de ello, más partidarios y detractores aparecen.

¿Cómo funciona el calendario maya?

El calendario maya consta de tres cuentas para medir el tiempo; el calendario sagrado, el civil y la cuenta larga. En este último, que es el que más nos interesa, el tiempo empezó a computarse a partir del día 13 de agosto del año 3.114 a.C. según está aceptado por la mayoría de los estudiosos.

Los mayas utilizaban nombres concretos para determinar los periodos de tiempo, empleando para ello un sistema vigesimal. La unidad era el día solar, que los mayas denominaban kin. Los múltiplos utilizados eran uinal, que serían 20 días, tun con 360 días, katún con 7.200, y baktún con 144.000 días o kin. Es decir, cada cantidad se multiplica por 20 en el siguiente cómputo. Así pues, los periodos de tiempo muy largos se escribían, por ejemplo: 4.14.21.3.4. Empezando por baktún, que sería 144.000x4, y así sucesivamente hasta el total de días, que en este caso serían 684.424 días.

¿Qué dice el calendario maya?

Básicamente, el calendario maya nos dice que el 20 de diciembre de 2012 es el último día del batkún número 13 y, en consecuencia, el 21 de diciembre de 2012 se inicia el 14º batkún, o lo que significaba lo mismo para la cultura maya; el inicio de un nuevo ciclo. Es evidente que si nos ciñéramos a los presagios agoreros de los más catastrofistas, este sería el fin del mundo número 14. Como es obvio no es así, ni tampoco lo era para los mayas.

Adiós al fin del mundo

Recientemente, un hallazgo efectuado en Xultún, Guatemala, recogido por la prestigiosa revista Science, parece desmantelar la hipótesis del tan anunciado fin del mundo. Dicho hallazgo es el calendario maya más antiguo que se conoce hasta la fecha, siendo su datación del siglo IX, y por tanto varios siglos más antiguo que los famosos códices a los que adscriben los catastrofistas para augurar nuestro inminente fin. En un muro están representados cuatro largos números que recogen los ciclos astronómicos que los mayas consideraban como más importantes. El aspecto más destacable es que se prolongan en el futuro alrededor de unos 7.000 años, o sea, mucho más allá de 2012. La percepción científica, como no puede ser de otro modo, ratifica la visión cíclica que tenían los mayas y que, en ningún caso, incluía el fin del mundo.

Como dijo William Saturno, profesor de arqueología de la Universidad de Boston y participante directo del hallazgo, “cuando llegue el 21 de diciembre y no ocurra nada, los catastrofistas se inventarán una nueva fecha”.