Brasil es sinónimo de fiesta, alegría, libertad, playas y naturaleza.

País tropical. Gente alegre y sencilla. Felicidad a cada paso. Fútbol en las playas. Una cerveza. Un traje de baño. ¡Y a celebrar!

Un poco de geografía para viajar a Brasil

Es el país más grande de Sudamérica. De clima mayormente tropical, sólo en el sur del país las estaciones son marcadas, mientras que en el norte las temperaturas son elevadas todo el año.

Por su dimensión, el medio de transporte ideal para llegar es el avión. Si bien hay formas de acceder en micro desde países vecinos como Argentina, Paraguay y Uruguay, se trata de travesías largas de un día o más, dependiendo del lugar donde se origine el viaje y el destino final.

Lo que caracteriza y distingue la región son las playas de arenas claras y aguas cálidas. Bahías e islas dignas de visitar donde se podrán practicar deportes acuáticos.

Variada vegetación, animales exóticos y paisajes naturales coloridos invitan el ecoturismo. Mientras tanto, su vasta historia, seduce a los amantes del turismo cultural. Las playas maravillarán a quienes prefieran el relax y disfrutar el día bajo el sol. Cada rincón es una combinación de arte y vida al natural.

Gente y cultura brasilera

Mezcla de razas como pocas otras en el mundo. Su gente se compone de descendientes de europeos, asiáticos, africanos e indígenas, lo que convierte a este pueblo en uno de los más multiculturales.

Lo más sorprendente es la alegría con que la gente local encara la vida. La hospitalidad y la calidez del pueblo provocan el deseo de quedarse para siempre. La simplicidad y el ánimo festivo, se hallan presentes en la música, el andar, la forma de hablar relajada y sin artificios. Enamora la actitud auténtica y sin máscaras con que se relacionan y su espíritu vibrante.

Amantes del fútbol podrán disfrutar de los partidos organizados en las playas todas las tardes por las propias personas, de manera independiente.

Espectáculos de capoeira, un baile característico que consiste en una suerte de lucha al compás de la música, deleitarán a los transeúntes por las calles durante el día y la noche. Imposible evitar que el ritmo se apropie del cuerpo y tiente a seguir a los bailarines y su melodía.

Reveillon, la fiesta de año nuevo

La fiesta de reveillon, es una de las expresiones más importantes y particulares del país. Tiene lugar la noche de fin de año y se realiza en todas las playas, aunque las más promocionadas son las de Rio de Janeiro.

La singularidad característica de esta celebración es que todos los brasileños arriban a la ribera vestidos de blanco. De pies a cabeza la costa se ve invadida por la pureza de un blanco inmaculado que será decorado con collares de flores, lo suficientemente coloridas como para plasmar en cada individuo la imagen característica de la alegría brasileña.

En los lugares más organizados, habrá gratuitamente cestas con frutas así como puestos dedicados a la venta de bebidas y bocadillos para los famélicos visitantes que no paran de bailar. En otros, bandas de música en vivo, que no son excusa para discriminar las manifestaciones espontáneas de la gente en las playas que carecen de coordinación para la realización del festejo.

A las cero horas del año nuevo, el cielo será iluminado por estrellitas de colores y fuegos artificiales, que se escapan de barcazas ubicadas unos metros detrás de las olas. Y en ese instante, Iemanjá, diosa protectora y reina del mar, recibirá las ofrendas de sus seguidores: botes con flores blancas, sus predilectas, frutas, velas encendidas que guían el camino y miles de deseos en pequeños papelitos que esperanzan hasta a los menos creyentes.

Y la fiesta sigue hasta que el día arrasa a la noche con Febo asomando a lo lejos, donde termina el mar.

Para aquellos que visitan por primera vez el país y prefieren una cena más formal, hay dos platos típicos imperdibles.

  • Camarao na moranga: se trata de un plato a base de queso y camarones, servido caliente dentro de la carcasa de una calabaza.
  • Moqueca do camarao: un plato similar a un guiso de camarones con un importante caldo de pescado, acompañado de arroz y puré hecho a base de mandioca.
Colores, playas, naturaleza viva, música y energía vibrante, convierten a Brasil en un destino para comenzar el año con una fiesta inolvidable.