Un filósofo debería morir de un argumento. Bien. Pero para la filosofía existe un límite anterior a la muerte. Si el que muere ya ha pasado ese límite, pues entonces, al morir ya no sería un filósofo ¿verdad?

Alfredo Alcón, Rodolfo Bebán y Claudia Lapacó salen a la cancha del Metropolitan a desandar los trabalenguas del universo de la filosofía. ¿Lo hacen en trance solemne? ¿Con luz baja y voz grave? Nada de eso. Filosofía de vida es comedia, es risa, es ingenio, es sonrisa del alma dispuesta a contagiar alegría (pero, y esto sí que es raro, sin perder reflexión).

Un mundo de palabras en Filosofía de vida

Pero volviendo al enigma de la filosofía: no todos los filósofos han traspasado el límite en vida. Entonces hay filósofos que sí morirán filósofos ¿Y eso? ¿Es bueno o es malo? La trampita, claro está, se halla en la naturaleza del límite: ¿cuál es ese límite?

Filosofía de vida, texto de Juan Villoro llevado a las tablas porteñas por Javier Daulte, busca la respuesta a esa pregunta. Pero, y tal como sentencia la misma filosofía, una buena pregunta tan sólo desata otra pregunta. Y otra. Y otra más. Y así se desarrolla la obra, entre planteos existenciales y graciosos remates. Y no hay contradicción alguna. Porque el formato elegido por Daulte arrasa con lo formal del drama para recostarse en aquello verdaderamente importante de las cuestiones que opacan y relucen en la vida. Filosofía de vida logra algo tan sencillo y complejo como eso, por más que la apuesta sonara a demasiado,

Por la temática a discutir y el tratamiento dado –y la brillante construcción del personaje de Alcón, a contramano con su humilde personalidad–, Filosofía de vida se asemeja a cualquier buena comedia de Woody Allen, neurosis e insoportabilidad incluidas. Pero la gran base sobre la que se sostiene la obra radica en la inexistencia de problemas de traducción, eso que se pone de mayor manifiesto en las obras anglosajonas; la actualmente en cartelera Hamlet, de Gené, sirve como buen ejemplo de los complicaciones que la traducción puede acarrear. La obra del mexicano Villoro se recompone con naturaleza en las voces porteñas. Cuando las luces del escenario se encienden y el lisiado “profesor” salga a escena, una inmensa y bella obra está por comenzar.

Filosofía de vida, sinopsis

“El profesor” es Alfredo Alcón, un viejo filósofo en el final de su vida que vive recluido en su casa y sus libros, con la fiel compañía de su esposa Clara (Claudia Lapacó). La rutina de sus días, aburridos de tanto ningunear a su mujer, se verá interrumpida por la visita del “Pato” Bermudez (Rodolfo Bebán), un viejo compañero de universidad que supo obtener reconocimientos y medallas en su carrera. Pero al Profesor éstas medallas no le interesan, claro que no, porque los bronces se llevan como perros y gatos con la ética y el razonamiento.

Detrás de los fútiles reconocimientos externos, con el reencuentro de los viejos compañeros saldrán a la luz las viejas rencillas de las cosas que sí importan: el ego, la vanidad y el amor… de Clara.

Alcón, Bebán y Lapacó juntos en el teatro; crítica de Filosofía de vida

Filosofía de vida es una de aquellas obras para escuchar. Cada frase, cada guiño, está pulido hasta la exquisitez. Destrozando la solemnidad, Profesor y Pato discutirán sobre la inteligencia y, por qué no, de su cercano límite al ridículo. La obra de Villoro juega de modo magistral con la fina línea que separa razonamiento de estupidez. De salto en salto entre una y otra, consigue momentos verdaderamente desopilantes.

Las interpretaciones de Alcón, Bebán y Lapacó (más Alexia Moyano y Marco Antonio Caponi) hacen el resto. Un gran texto bien interpretado es la fórmula indicada para convocar a los amantes del teatro. Si a eso se le suma la disimulada pero impecable dirección de Daulte, una escenografía adecuada (realista, calida y oportuna) y un público ávido de buen teatro, Filosofía de vida se convierte en la firme candidata a Mejor obra del segundo semestre en la cartelera porteña.

Pero entonces, ¿cuál es el límite? ¿Donde finaliza el razonamiento? Para responder a semejante pregunta, habrá que entregarse a esta armoniosa simbiosis entre comedia y pensamiento llamada Filosofía de vida.

(Filosofía de vida se presenta en el teatro Metropolitan 2 -Av. Corrientes1343, Ciudad Autónoma de Bs. As.- de miércoles a domingo.)