La primera vez que se escucha el nombre de esta enfermedad, uno se suele preguntar fibro ¿qué? Fibromialgia, es decir, dolor (algia) muscular (fibroma).

Fatiga extrema y rigidez

La fibromialgia es un término acuñado en 1976 que se refiere a un grupo de síntomas y trastornos músculoesqueléticos poco entendidos, caracterizados fundamentalmente por dolor persistente, fatiga extrema, rigidez de intensidad variable de los músculos, tendones y tejido blando circundante, y un amplio rango de otros síntomas incluyendo psicológicos, dificultades para dormir, rigidez matutina, dolores de cabeza y problemas con el pensamiento y la memoria, algunas veces llamados «lagunas mentales», que suelen impedir el funcionamiento rutinario del sujeto.

Sujetos de riesgo

Con respecto al sexo, la fibromialgia es una patología no contagiosa que afecta masivamente a las mujeres en una proporción que se cifra entre 8/1 y 20/1 (mujeres / hombres), sin que sepamos a qué se debe esta masiva predilección por el sexo femenino.

Pese a ello es conveniente recordar que existen hombres con Fibromialgia, pues a veces su diagnóstico se hace más difícil por ésta circunstancia.

La edad principal de riesgo se sitúa entre los 20 y los 50 años, pero como en todo, no se puede hacer generalizaciones porque también hay casos fuera de la franja de edad indicada.

Un diagnóstico difícil

La fibromialgia es considerado un diagnóstico controvertido debido mayoritariamente a la falta de anormalidades en el examen físico, exámenes de laboratorio objetivos o estudios de imágenes médicas para confirmar el diagnóstico.

Aunque históricamente ha sido considerada un trastorno musculoesquelético y neuropsiquiátrico, las evidencias de investigaciones realizadas en las últimas tres décadas ha puesto de manifiesto alteraciones en el sistema nervioso central que afectan a regiones del cerebro que pueden estar vinculados tanto a los síntomas clínicos y a fenómenos descubiertos durante investigaciones clínicas.

Sin cura,. de momento

Aunque todavía no existe una cura universalmente aceptada para la fibromialgia, hay tratamientos que han demostrado durante ensayos clínicos controlados ser eficaces en la reducción de los síntomas, incluyendo ciertos psicofármacos, la educación del paciente, el ejercicio, y las terapias conductuales.

La mayoría de las veces, la mejor ayuda que pueden tener los pacientes que sufren esta enfermedad, es el reconocimiento por parte de su entorno familiar y laboral, lo que les ayuda con su autoestima y a sobrellevarla de la mejor manera posible.

Profesionales que tratan la enfermedad y clasificación

El profesional más adecuado para confirmar el diagnóstico es el reumatólogo, pues la fiabilidad diagnóstica del médico de cabecera es baja, aunque una vez diagnosticada, el seguimiento en los casos más sencillos puede hacerlo perfectamente el facultativo de asistencia primaria.

La Fibromialgia puede ser leve, moderada o severa, en función de la afectación que la enfermedad produce en la vida del enfermo.

Los 18 puntos de dolor "normales" y los dolores raros

En la Fibromialgia es característica la presencia de los denominados "puntos sensibles". Estos puntos sensibles están situados a lo largo del cuerpo y pueden desarrollarse de varias formas, aunque todavía no se sabe exactamente cómo se producen.

Los 18 puntos más frecuentes corresponden a zonas donde existen un mayor número de receptores nociceptivos (recetores del dolor). Los traumatismos, infecciones, inflamaciones o factores hereditarios podrían incrementar las señales de dolor en los músculos y nervios.

En total se pueden llegar hasta los 74 puntos de dolor lo que supone una disminución prácticamente total de la calidad de vida del paciente.

Remedios que pueden ayudar

Para poder llevar una vida lo más normal y alegre posible padeciendo esta enfermedad las pautas o remedios a seguir son los siguientes:

  1. No pensar en la enfermedad a todas horas o al menos intentarlo.
  2. Procurar, en la medida de lo posible, llevar una vida lo más normal posible dentro de las limitaciones que comporta.
  3. Intentar no caer en la depresión o la autocompasión puesto que siempre se pueden encontrar alternativas a la vida que se llevaba antes de padecer fibromialgia.
  4. El apoyo y comprensión familiar y laboral es muy importante, sobre todo el familiar.
  5. Delegar, para que "sólo" sufra la enfermedad quien realmente la tiene y no todo el entorno familiar o de trabajo.
Con estas medidas, si bien no se cura la enfermedad, puesto que de momento no la tiene, se puede llegar a tener una calidad de vida lo más próxima a las necesidades del paciente.

Investigaciones neurológicas

Los avances de la ciencia son las mejores armas para luchar contra esta rara enfermedad de la que no se conoce prácticamente nada, pero que cada vez va siendo menos desconocida. El desarrollo de las células madre y las investigaciones neurológicas son la gran esperanza de los pacientes con fibromialgia.