Festen fue filmada en 1998 por el director danés Thomas Vinterberg, ceñida firmemente a los postulados del grupo de cineastas Dogma 95. El objetivo era mostrar la cruda verdad y este principio se respeta en el contenido y en la forma de Festen. Filmada sin ningún elemento artificial, más que lo ficcional del guión y de la actuación de los protagonistas, Festen fue un gran éxito cuando fue presentada y se ha constituido hoy en día sin lugar a dudas en un clásico del cine arte.

Festen o “La Celebración”

Una familia. Una fiesta de cumpleaños. Un hotel en el campo. 24 horas de celebración, ¿de celebración? Los protagonistas centrales: el padre de familia, su esposa, y tres hermanos. Hasta hace poco eran cuatro, pero la melliza del protagonista principal, Christian, se ha suicidado un tiempo atrás. Las razones que la llevaron a actuar ese modo constituyen el eje central de la película. Christian intentará descubrir el gran secreto familiar, el del abuso sexual perpetrado por su padre, pero a cada paso se topará con la hipocresía familiar y la negación sistemática: de ese tipo de cosas no se habla.

Festen es una protesta contra la familia feliz prototípica del cine hollywoodense. Muestra los peores rasgos de la familia como institución social: esta familia actúa como un clan que oculta un crimen en su seno, encubierto con la realidad del suicidio de Linda, la melliza de Christian. Después de todo un suicidio no es un crimen, ante los ojos de la ley y la moral, y se puede sentir pena por quien ha tomado esa decisión al tiempo que se pueden continuar ocultando las verdaderas razones que llevaron a Linda a cometerlo.

Lo más interesante de Festen es que muestra cómo cuando la verdad sale a la luz no se constituye inmediatamente en lo que es: una verdad ineludible, sino que media el proceso subjetivo de todos los personajes de aceptación/negación de esa verdad. Será la violencia la forma consagrada de la verdad por parte del menor de la familia, Michael.

Dogma 95 y sus diez mandamientos

Festen fue producida dentro de lo que fue el movimiento Dogma 95 de un grupo de directores daneses, a la cabeza del cual estaban Lars von Trier y Thomas Vinterberg. La intención fundacional del grupo era pronunciarse en contra de lo que denominaban el aburguesamiento y la artificialidad del cine. Desde el punto de vista de estos directores daneses, las nuevas tecnologías que empezaban a aparecer llevarían a una democratización del cine y de lo que se trataba era de mostrar la verdad, la verdad descarnada, la verdad enterrando para siempre a la ilusión.

En el manifiesto de Dogma 95 se incluían los diez mandamientos de lo que fue denominado el voto de castidad de los cineastas que adherían al grupo. Estos diez mandamientos incluían la prohibición de utilizar decorados, de usar música de fondo que no fuera la que estuviera incluida explícitamente en la escena, la cámara debía ser sostenida con la mano, no se debe utilizar trucajes y filtros, entre otros. Estos mandamientos apuntaban todos por igual a acabar con la ilusión y la artificialidad del cine contemporáneo.