El término feromona deriva de los vocablos griegos pherein (transportar) y hormon (excitar), los cuales en conjunto significan “transportadores de la excitación”. Desde la perspectiva científica las feromonas son consideradas ecto-hormonas o mensajeros químicos que se secretan hacia el medio ambiente y que poseen la capacidad de influenciar, a través de su percepción olfativa, el comportamiento de múltiples seres vivos, entre ellos el ser humano.

De acuerdo a varios investigadores, Kohl J.V. (Estados Unidos) entre ellos, el sentido del olfato ha sido subestimado por mucho tiempo en su influencia sobre el comportamiento humano dado que se asumía casi por unanimidad la prevalencia de la visión y deL lenguaje verbal como principales moduladores de las conductas, creyéndose equívocamente que los seres humanos no poseían un sistema olfatorio especialmente desarrollado.

Diversas investigaciones recientes, sin embargo, han reposicionado la importancia del olfato como guía no consciente del ser humano, en especial de la mujer, en la selección de sus interacciones sexuales.

Las feromonas humanas son secretadas por las glándulas apócrinas axilares y pubianas, las cuales se activan luego de la pubertad. Las axilares derivan de compuestos andrógenos, y su mayor concentración es observada en los hombres, aunque también en menor cantidad en las mujeres, más en algunas que en otras.

Ambos tipos, las axilares y las púbicas, son inodoras al ser secretadas y adquieren su esencia odorífera al ser procesadas por la flora bacteriana natural de la piel.

En la vagina se han diferenciado feromonas específicas (llamadas copulinas) que varían en intensidad a lo largo de las fases del ciclo menstrual.

Mecanismos de percepción y procesamiento cerebral de las feromonas

Las señales olfativas generan repuestas emocionales aún sin ser conscientemente percibidas. Esto se debe a que los receptores olfativos no sólo envían señales a la corteza cerebral para su procesamiento sino que se conectan directamente con el sistema límbico, generando una asociación emocional espontánea y generando la creación de su memoria.

Segun K. Grammer (Austria) en los ratones (los animales que más se han estudiado en referencia a las feromonas) una mucosa olfatoria especializada, llamada órgano vomeronasal, que no forma parte del sistema del olfato principal y que se encuentra sobre el paladar duro a cada lado del septum nasal, sería por excelencia la responsable de la percepción y conducción hacia el cerebro (hipotálamo) del mensaje de las feromonas.

Esta estructura contiene receptores y neuronas que responden de manera altamente específica solo a determinadas sustancias.

Se considera, de todos modos, que los dos sistemas olfatorios actuarían de manera complementaria, sumándose así las reacciones emocionales espontáneas y la adaptación conductual posterior de acuerdo a la memoria procesada a nivel del sistema nervioso central.

En cuanto al ser humano, si bien posee también un órgano vomeronasal, existe aún gran controversia acerca de la funcionalidad del mismo.

Algunos estudios científicos niegan su actividad mientras que otros hallaron claras evidencias de su rol. Estos últimos afirman que existe una respuesta a las feromonas, incluso en ínfimas concentraciones, y avalan cambios específicos en el comportamiento sexual asociado a variaciones en las secreciones hormonales de las mujeres (gonadotrofinas) gatilladas por la estimulación, a través de las feromonas, de estructuras cerebrales implicadas en el mecanismo de la reproducción.

Cambios conductuales debidos a las feromonas

Dos estudios científicos han demostrado de manera contundente la influencia de las feromonas en el comportamiento humano socio-sexual: los liderados por Cutler W.O. (enfocado en la conducta masculina), y Mc Coy (centrado en el comportamiento femenino).

En ambos experimentos se agregaron feromonas sintéticas a las lociones o perfumes usados cotidianamente por las personas participantes y se evaluaron, luego de seis semanas de uso regular, los efectos en sus interacciones con el sexo opuesto (caricias/afecto/besos, citas formales e informales, dormir acompañados, relaciones sexuales y masturbación).

Los resultados significativos fueron similares en ambos géneros: aquellos participantes que usaron feromonas (versus los controles que no las usaron) incrementaron sus oportunidades de dormir en pareja y de relacionarse sexualmente.

La conclusión de estos dos experimentos, entonces, si no se tienen en cuenta algunos detalles que podrían dar lugar a un extenso debate (resultados reportados subjetivamente por los participantes, heterogeneidad de los grupos en cuanto a su vida amorosa previa, etc.) sería que las feromonas sí cumplen un papel importante en la atracción sexual entre los seres humanos.

El rol de las feromonas en la reproducción humana

Si bien se considera que los seres humanos no pueden percibir conscientemente mediante sus sentidos la ovulación femenina, sería probable que inconscientemente sí hubiese una percepción disparada por el sentido del olfato a través de las feromonas.

Según las investigaciones de Karl Grammer, 290 mujeres bajo su observación encontraron que durante sus períodos ovulatorios el olor asociado al androstenone (odorífero axilar dominante en los hombres) fue considerado atractivo y placentero, a diferencia de lo percibido durante otras fases de sus ciclos menstruales.

En otro estudio citado por K. Grammer, los investigadores Milinkski y Wedekind, arribaron a la conclusión de que las personas seleccionan inconscientemente aquellos olores naturales o perfumes sintéticos que enriquecen a su propio aroma y que se relacionan con su código genético, estableciendo, como así lo hicieran otros estudios, que en la selección de la pareja se ponen en juego mecanismos de compatibilidad genética orientados inconsciente y evolutivamente hacia la mejor opción reproductiva.

Un dato interesante que confirma la interrelación feromonas-sistema nervioso-sistema endócrino es el hecho de que el consumo de píldoras contraceptivas interrumpe la secreción de feromonas en la mujer tanto como la percepción de las mismas en el hombre.

Conclusión

Si bien son necesarios más estudios sobre la implicancia de las feromonas en la conducta socio-sexual del ser humano, ya ha sido demostrado en varios estudios el rol crucial del sistema del olfato y del olor natural e individual en la selección inconsciente de la pareja reproductiva.

El eje olfatorio-nervioso-endócrino actuaría reflejamente, feromonas mediante, sobre nuestra memoria genética y evolutiva para enlazar la conducta sexual al placer y a la supervivencia de la especie humana.