El origen del feminismo hunde sus raíces en la defensa de las libertades y los derechos humanos en Europa y Estados Unidos. Su labor ha estado históricamente relacionada con el ensayo de nuevas fórmulas para establecer procesos de paz en conflictos armados y con la denuncia de situaciones invisibles de injusticia social, relacionadas o no con la mujer.

La reivindicación feminista se encuentra por ello estrechamente vinculada a los movimientos sociales y a la transformación legislativa de numerosos países, favoreciendo su influencia en la creación de procesos políticos más igualitarios.

El paradigma de la misoginia ilustrada

El feminismo se fragua con las mujeres que reivindicaron junto a los hombres los ideales de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad. Después de luchar codo con codo con sus compañeros, estos vetaron para ellas sus logros.

El 20 de octubre de 1793 se prohibieron los clubes y sociedades populares femeninas en Francia. En 1795 un decreto prohíbe la participación política de las mujeres. Este es el status quo de la Ilustración respecto a la mujer, con Rousseau como modelo teórico: “Preferiría cien veces una muchacha simple y educada toscamente que una muchacha sabia e instruida que viniera a establecer en mi casa un tribunal de literatura del que ella se constituyera en presidente”. Emilio o De la educación, 1762.

Al relegar a la mujer a la esfera de lo doméstico tras la Revolución Francesa se pudo cimentar el sistema político-económico imperante, sostenido por el trabajo social y doméstico de las mujeres, quienes parieron y amamantaron a la población venidera, cuidaron de los ancianos, siendo criadas y objetos decorativos portadoras de una gran simbología sexual.

Feminismo, activismo pacifista en Israel e Iraq

Hoy en día el feminismo se despliega en un activismo social sin descanso. El activismo feminista iraquí de la Organización por la Libertad de las Mujeres en Iraq (OWFI) y el de la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA) son buena prueba de ello, su labor de denuncia y reivindicación se realiza bajo amenaza de muerte, o el activismo de otras mujeres, desconocidas e invisibles, que a causa de su compromiso con los derechos humanos y la construcción de procesos democráticos son acosadas en su país.

El movimiento de mujeres feministas y pacifistas Mujeres de Negro, realiza manifestaciones pacíficas contra la guerra. En 1988, en Jerusalén, hasta 39 grupos de mujeres (israelíes y palestinas en algunos de ellos), alzaban una voz común contra la ocupación y contra le guerra, pancarta en mano, caminando en silencio, vestidas de negro, es decir, de luto por las vidas perdidas en el conflicto armado. Fueron insultadas y despreciadas en su marcha.

Feminismo y derechos humanos: Europa y Latinoamérica

Una década más tarde las Mujeres de Negro estaban también en Europa y en Latinoamérica, habían ampliado sus reivindicaciones al neonazismo, la xenofobia, la inmigración, la violencia machista. Muchos de estos nuevos grupos no habían oído hablar de las mujeres de negro de Israel.

Las Madres de Plaza de Mayo, desde 1977 se manifiestan denunciando la guerra sucia en Argentina, la desaparición de personas, el terrorismo de Estado, el robo de recién nacidos, la tortura.

"El renaciente movimiento feminista de Argentina le dio un importante apoyo inicial, y la influencia de la ideas feministas puede verse en el lenguaje y la identidad que han desarrollado las Madres" (Margarita Guzmán Bouvard, erudita del Movimiento, del artículo Revolutionizing Motherhood:The Mothers of the Plaza de Mayo. (1994).

Estudios y proyectos

En el estudio Sociedad Civil Global sobre petróleo, activismo y voluntariado en el año 2004/2005, desarrollado por intelectuales de universidades como Los Ángeles, Washington, El Cairo, Leicester, reputados periodistas de investigación y editoras reconocen: “En Palestina el activismo y las redes feministas han llevado la mayor parte de la lucha por la cohesión social, la provisión de servicios y la resistencia durante la primera Intifada” (1987-1990).

La asociación Gea de Barcelona, grupo de estudios antropológicos, inició un proyecto en 2009, con la propuesta de solicitar que desde la ONU, se realice un acto de reconocimiento de la existencia del patriarcado, petición de perdón por los agravios sufridos por las mujeres de todos los tiempos y lugares hasta el día de hoy, y su inminente abolición.

En general, son innumerables las asociaciones y organismos de mujeres, se autodenominen feministas o no, que luchan por los derechos humanos, no sólo por los de las mujeres. Es inevitable sostener la vinculación del feminismo con los movimientos pacifistas, el antimilitarismo y el activismo solidario.

El feminismo académico y el activismo social feminista

El feminismo se autodefine y diseña epistemológicamente desde la Filosofía, la Historia, la Antropología y las ciencias sociales.

El trabajo filosófico desarrollado por el feminismo académico se bifurca en dos vertientes discursivas y al mismo tiempo complementarias: el feminismo de la igualdad representado en España por Celia Amorós y Amelia Valcárcel, y el de la diferencia, defendido por Luce Irigaray en Francia, Luisa Muraro en Italia, y Victoria Sendón y Rivera Garretas en España.

La visión del feminismo es inclusiva y adaptable al contexto social y político de las necesidades de mujeres y hombres, así los feminismos se diversifican en la acción social independientemente del feminismo académico, lejos de contraponerse se complementan en focos de acción: ecofeminismo, anarcofeminismo, feminismo católico, lesbianas feministas, feminismo trans, feminismo pacifista, feminismo institucionalizado, entre otros.

El feminismo también atañe a los hombres

También el feminismo atrae la atención de grupos de hombres sensibilizados con las desigualdades sociales y grupos de hombres de nuevas masculinidades, uno de los objetivos primordiales de estos últimos es ayudar al hombre a redefinir los valores que dibujan su masculinidad y reducir las tasas de violencia contra la mujer existentes.

El feminismo invita a la solidaridad entre hombres y mujeres y a la sororidad entre mujeres, (del latín soror, hermana) desafiando el lugar de competidoras por el poder emanado del hombre, en forma de maridos, jefes, y sus decisiones y opiniones, a las que socialmente se les confiere mayor autoridad per se.