Dejábamos a R.E.M en 1989, su mejor momento, a las puertas del éxito masivo. 1990 supone un período de descanso y un nuevo replanteamiento sobre su próximo paso. La preciosa "You Are the Everything" -mejor canción de "Green"- marcaría el camino a seguir.

Cansados de sus instrumentos, Peter Buck probó la mandolina, Mike Mills los teclados y Bill Berry el bajo. Stipe los dejó experimentar mes y medio. Cuando regresó, se encontró canciones muy diferentes al patrón habitual. Impulsado por Buck, oboes, clavicémbalos, chelos, panderetas, la Orquesta Sinfónica de Atlanta, saxofones y clarinetes, buscaban un disco que sonara a música de cámara.

La canción de la radio

“Out of Time” salió en 1991 y fue una revolución. No se parecía a nada de lo "popular" en aquel momento -grunge especialmente- . Además, contenía la tan anhelada canción que propulsaría a R.E.M. a la categoría de superestrellas -junto a U2 o Nirvana, eran otros tiempos- aupando el álbum hasta los 10 millones de copias vendidas.

¿Y es que alguien no conoce "Losing My Religion"? Radios, televisiones -archiconocido vídeo-, etc. Fue la canción del año y hoy es parte del panteón de canciones universales. Había más, por supuesto. "Shiny Happy People", con Kate Pierson -The B-52's-, "Radio Song", con KRS-One rapeando. Y maravillas oscuras y personales, como "Country Feedback", "Low" o "Texarkarna".

Siempre a la contra, cuando se esperaba una gira triunfal que exprimiera el boom, volvieron al estudio. Apenas un año después, lanzaban “Automatic for the People”, ahondando el camino abierto con “Out of Time” y dejando para la historia uno de los discos más hermosos jamás creados, el mejor de su carrera.

Amor, muerte, pérdida, vida

Si "Out of Time" desgranaba las fases del amor, "Automatic" lo hace de la muerte y la pérdida. Pero de forma esperanzada, no basada en el miedo o la resignación a la espera de otra vida mejor, sino en la importancia de vivir plenamente ésta. Hay algo especial, poderoso e íntimo en este disco. Algo que conecta profundamente con el oyente, a un nivel emocional, pasando a formar parte de uno.

Excepto "Ignoreland" -vitriólica diatriba contra los republicanos-, el disco fluye mecido entre los arreglos de cuerda de John Paul Jones -Led Zeppelin- y la voz de Stipe: grave y ominosa en “Drive”; cercana y emocional en “Everybody Hurts”. La nostalgia, la melancolía por los momentos pasados y los recuerdos nutren un trabajo delicado y rico, culminado en el apoteósico trío final del disco.

La cultura popular norteamericana -Elvis, Andy Kaufman, el dr. Seuss o el Risk- inunda "Man on the Moon", clásico contemporáneo, antes de llegar a la poesía, introspectiva y evocadora en "Nightswimming", con la melodía de piano más hermosa del pop, y universal en "Find the River", con el espíritu de Walt Whitman -esas referencias al paisaje estadounidense- cerrando una obra magistral.

Nuevas aventuras en alta fidelidad

Queriéndose alejar del sonido acústico, en 1994, R.E.M vuelve a cambiar radicalmente de tercio con "Monster", bebiendo del grunge y el glam-rock. Guitarrero y estridente, e influenciado por las muertes del líder de Nirvana, Kurt Cobain, y el actor River Phoenix, grandes amigos de Stipe -a quiénes dedicó "Let Me In" y el disco-, el disco trata sardónicamente temas como el acoso mediático y el sexo.

Se embarcaron en su gira mundial más larga, 130 conciertos, con Scott McCaughey -hoy aún con ellos- y Nathan December, como guitarristas adicionales. Pero el tour se recordaría por otras razones. Mills sufrió un ataque de apendicitis, cancelando varias fechas. Y el batería Bill Berry sufrió un aneurisma cerebral en el concierto de Lausanne (Suiza), que estuvo a punto de acabar con su vida.

Recuperados del revés, R.E.M. presentó “New Adventures in Hi-Fi” en 1996, mezclando canciones nuevas grabadas durante la gira y temas de estudio, con un resultado sorprendentemente intenso, destacando la hipnótica "E-Bow the Letter" junto a Patti Smith, "Wake-Up Bomb", "Bittersweet Me" y la sublime "Electrolite”. No hubo gira y el grupo decidió darse un merecido descanso.

Un perro de tres patas

Aunque no fue tal. Entre la grabación de "New Adventures" y su lanzamiento, R.E.M. vivió su época más convulsa. Tras 15 años, Jefferson Holt dejó de ser su mánager -causas ciertamente desagradables- .El productor de sus mayores éxitos, Scott Litt, también. La firma de un muy lucrativo nuevo contrato con Warner dañó su reputación "indie". Y en octubre de 1997, Berry anunció que abandonaba el grupo:

Siento que estoy listo para un cambio de vida... algunas de mis prioridades han cambiado. He disfrutado mis diecisiete años con REM, pero estoy listo para reflexionar, evaluar, y pasar a una fase diferente. Los cuatro seguiremos siendo grandes amigos, y espero sus próximos trabajos como el mayor fan de REM en el mundo”.

Sin él, parte de la esencia de R.E.M. se difuminaba, pero los otros tres miembros decidieron continuar sin reemplazarlo oficialmente. "Un perro con tres patas sigue siendo un perro. Sólo tiene que aprender a correr de forma diferente", dijo Stipe.

Aprendiendo a correr de forma diferente

En 1998 lanzaban su primer disco sin Berry, “Up”, con Joey Waronker en la batería y Ken Stringfellow como teclista. Melódico, con un notable peso electrónico, y una sensibilidad oscura, atmosférica, la ausencia del batería se hizo notar durante su grabación, y estuvo a punto de destruir al grupo, lleno de frustraciones.

Las críticas fueron dispares y las ventas las peores de la década. Pero "Daysleeper", "Lotus", "At My Most Beautiful", "Suspicion" brillan por sí mismas, y el espíritu del disco, frágil, temeroso, revelaba a una banda pasando por una experiencia muy dura, pero todavía ambiciosa, viva, entregando su mejor trabajo desde "Automatic".

Y aunque no estaba previsto inicialmente, la confianza ganada les decidió a salir de gira. Y con ella, como cantaban en "Electrolite" "el siglo XX se fue a dormir", después de la década más exitosa, ajetreada y dura de su carrera. Y aún les quedaba un tercer capítulo.