En el mundo, más de 925 millones de personas sufren hambre crónica. Un total de 22 países se enfrentan a grandes dificultades como las crisis alimentarias repetidas y una incidencia del hambre extremadamente alta debido a condiciones de calamidades naturales, conflictos y debilidad de las instituciones. En los países que sufren crisis prolongadas existen 166 millones de personas subnutridas, un 20% del total mundial, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Desde Washington, la Oficina del Programa de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos refiere en una nota de prensa que, en un célebre discurso pronunciado en 1941, el presidente norteamericano Franklin Roosevelt citó cuatro libertades humanas esenciales, a saber: el derecho a no padecer necesidades, la libertad de expresión, la libertad de religión y la libertad de vivir sin temor.

Para garantizar alimentos al mundo

Dos años más tarde, durante los días más sombríos de la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt convocó una conferencia en Hot Springs (en el Estado de Virginia - EUA), donde 44 países se comprometieron a establecer una organización permanente que se dedicaría a garantizar que a la población del mundo no le faltase alimento. El resultado fue la FAO, establecida en 1945 como un organismo de la ONU, que a su vez se había fundado recientemente.

En 1979, la FAO proclamó el Día Mundial de la Alimentación para unir a la gente en torno a la lucha contra el hambre, la pobreza y la malnutrición. Todos los años desde 1981, más de 150 países celebran dicha fecha el 16 de octubre, en conmemoración de la fundación de FAO. El tema de 2010, el 30° aniversario de esta fecha, es: Unidos contra el hambre, reconoce la labor de gobiernos, organizaciones y particulares.

Millones de personas desnutridas en el mundo

En los países que sufren crisis prolongada existente 166 millones de personas desnutridas, cerca del 20% del total mundial, y más del un tercio del total si se excluyen del cálculo países de gran tamaño como China e India.

Una gran parte de la asistencia llega a estos países en forma de ayuda alimentaria de emergencia que no solo ayuda a salvar vidas, sino que supone una inversión en el futuro del país al conservar como también fortalecer los bienes y medios de subsistencia de las personas. Estas se constituyen en las bases de su estabilidad y en desarrollo futuro, señaló la FAO.

Para maximizar la asistencia alimentaria

Cuando se utilizan en combinación con otras herramientas, como el dinero en metálico o los bonos, y el apoyo para las compras de productos agrícolas a nivel local, se maximiza la posibilidad de que la asistencia alimentaria de tipo humanitario constituya una base sólida para alcanzar la seguridad alimentaria a largo plazo.

A principios de octubre la FAO anunció que 925 millones de personas en el mundo sufren hambre crónica, lo que significa un descenso de 98 millones con respecto a 2009. El descenso se atribuye primordialmente, según la FAO, a las mejores perspectivas económicas en 2010 y al descenso de los precios alimentarios desde mediados de 2008.

Círculo vicioso del hambre y la pobreza

“En vista de la gran cantidad de obstáculos a lo que se enfrentan, no resulta sorprendente que ésta crisis prolongada se transforme en un círculo vicioso que se autoperpetúa”, indica el prólogo del informe SOFI, firmado conjuntamente por el director general de la FAO, Jacques Diouf y la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Josette Sheeran.

“Representan amenazas continuadas y graves para las vidas y los medios de subsistencia, y a medida que pasa el tiempo, recuperarse de ellas puede ser cada vez más difícil”, remarca el informe. Pero por otro lado, por primera vez, la FAO y el PMA ofrecen una definición clara de crisis prolongada que ayudará a mejorar las intervenciones de asistencia.

Características de crisis alimentaria prolongada

Los países que se consideran en situación de crisis prolongada son aquellos en los que se ha señalado un problema alimentario durante ocho o más años, entre 2001 y 2010, reciben más de 10% de la ayuda extranjera en forma de asistencia humanitaria, se encuentran en el elenco de países de bajos ingresos como además déficit de alimentos.

A nivel mundial, cerca del 10% de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) es en forma de asistencia humanitaria, mientras que en los países con crisis prolongada, éste porcentaje es mucho más elevado. En Somalia, por ejemplo, el 64% de la asistencia es de tipo humanitario, mientras que en Sudán esta cifra alcanza a 62%. A nivel mundial, estos dos últimos países reciben cerca del 60% del total de la asistencia humanitaria.

Ayuda especialmente adecuada

“Las crisis prolongadas requieren asistencia especialmente diseñada y adaptada a ellas”, dicen Diouf y Sheeran en el informe SOFI. “Se necesita asistencia urgente para proteger los medios de subsistencia al igual que las vidas de las personas, pues eso ayudará a devolver al país a un camino constructivo hacia la recuperación”.

“La lecciones extraídas de las experiencias de muchos países muestran que la realización de actividades de asistencia a largo plazo, tomando como base el marco de instituciones locales existentes o revitalizadas, ofrecen las mayores posibilidades de alcanzar la sostenibilidad a largo plazo y la mejora de la seguridad alimentaria. Los mecanismos de protección social como la alimentación escolar, dinero efectivo, las actividades y cupones de comida, a cambio de trabajo, pueden marcar una diferencia fundamental”.

Diouf y Sheeran señalan que, otras medidas muy efectivas incluyen estimular los mercados mediante la adquisición de provisiones de asistencia alimentaria en mercados locales y mediante sistemas basados en efectivo.