La capacidad de imaginar y fantasear es una de las características que nos define como seres humanos y se suele usar en la vida cotidiana. La manera de fantasear depende de la edad, del entorno, de la personalidad y de los niveles hormonales de cada individuo.

Se ha demostrado que las fantasías aumentan el deseo, la excitación y la pasión sexual. Por tanto, las personas con un bajo deseo sexual carecen o tienen muy pocas fantasías eróticas.

Las fantasías son importantes para recuperar el deseo

Siempre es muy saludable utilizar la construcción de fantasías sexuales como motor del estímulo, pero, sobre todo, en personas con deseo sexual inhibido. El cerebro es el órgano sexual más importante y como cada persona manda en su cerebro, con voluntad, puede imaginar lo que desee.

Las fantasías son un recurso para aumentar el placer sexual, tanto en el momento de mantener relaciones sexuales, como recreándolo antes y después, ya que contribuyen a sexualizar y sensualizar la vida cotidiana.

Normalmente, se comienza por las fantasías románticas y se suele terminar por las más explícitas y deseadas.

Las fantasías también inducen e incrementan la excitación

Las fantasías sexuales son una de las manifestaciones principales de la sexualidad. El deseo es la primera fase de la respuesta sexual humana y las personas se pueden beneficiar de las fantasías para construir el deseo al comienzo del encuentro sexual, aumentando o induciendo la excitación.

Al mismo tiempo, ayudan a salir de la rutina, tan negativa en las relaciones sexuales, ya que constituyen una importante fuente de actividad erótica que permite trascender la limitada realidad, lo que, a su vez, sirve para crear situaciones que potencien los deseos, las sensaciones y el placer.

Atreverse a tener fantasías sexuales

Porque, entre otras cosas, ayudan a eliminar tensiones y proporcionan más confianza y seguridad a la persona, reduciendo así uno de los mayores enemigos del placer sexual: la ansiedad.

Las fantasías eróticas son una actividad normal y natural, y fantasear con algo o con alguien no es lo mismo que llevarlo al plano real. Porque, la ventaja de la fantasía es que proporciona libertad suficiente para experimentar relaciones sexuales trasgrediendo los límites de la realidad.

Por tanto, es importante que la gente se libere y utilice las fantasías, pues, son un aspecto más de la libertad y de la creatividad del ser humano. No se trata de renunciar a la realidad del placer sexual, sino de darle una mayor amplitud para que sea más rico y placentero.

Las fantasías sexuales son privadas, seguras y ficticias

Las fantasías son totalmente privadas. Sólo pertenecen a la persona que las crea para su beneficio y nadie puede descubrir sus pensamientos. Es decir, se garantiza que nadie tenga acceso a su mente y, al tratarse de una ficción, al que imagina se le exime completamente de responsabilidad por ello.

Lo que excita no tiene por qué ser expresamente sexual. Puede consistir en algo romántico y sensual, como caricias, abrazos o miradas.

Se puede considerar como una diversión más de la mente que ayuda a estimular el deseo, la excitación, la sensación de transgredir límites y de vivir una aventura, consiguiendo, al mismo tiempo, confianza personal y placer sexual.

Fuentes de inspiración

Las fantasías sexuales surgen de infinidad de fuentes: experiencias de la vida, escenas de películas, lecturas de libros, determinadas noticias, sueños, etc. La mayoría de las personas tienen fantasías eróticas.

Las fantasías de los hombres suelen basarse en estímulos visuales explícitos, son bastante directas y no se recrean mucho en los accesorios.

Las fantasías sexuales de las mujeres son más románticas, normalmente están más elaboradas y tienen una importante dimensión emocional, siendo ellas las protagonistas de la historia, aunque se imaginen con diferentes edades.

Ventajas de las fantasías sexuales

  • Intensifican el placer y la satisfacción sexual.
  • Ofrecen la posibilidad de vivir lo imposible, haciéndolo posible en un plano imaginativo.
  • Sirven para hacer realidad deseos y pasiones insatisfechas, pues permiten mantener las relaciones sexuales, acomodándolas a las preferencias de cada persona.
  • A través de la imaginación, es posible transgredir la realidad, que es muy limitada, y hacerla maravillosa y más placentera.
Lo cierto es que las fantasías sexuales son una parte esencial de la sexualidad humana y, por tanto, no hay que ponerles reparos, ni evitarlas, sino simplemente disfrutar de ellas, para potenciar la satisfacción en las relaciones sexuales.