
- Padre de familia - sepalabola
Las familias ensambladas son una nueva manera de pensar a la familia que, en la mayoría de sus casos, ya ha dejado de ser tradicional. Surgen a partir de la unión de dos personas que ya tenían hijos de una unión anterior. Si bien en otras épocas esto era poco frecuente o hasta mal visto, todo hace prever que será lo habitual en la mayoría de las parejas occidentales. Se trata de una tendencia cada vez más frecuente que genera dificultades en la convivencia y que obliga a pensar nuevas maneras de vincularse. En general los chicos hacen notar su malestar con problemas de conducta.
Testimonios
“Tengo dos hijos, el mayor no es hijo de mi actual pareja. Mi hijo mayor tiene problemas de conducta ya no sé como contenerlo. A veces la convivencia es imposible. También le pido a mi esposo que tenga paciencia y que no haga diferencia entre los chicos., aunque creo que eso es imposible. Pero veo que mi caso no es el único, porque hay muchas mamás del jardín que les pasa lo mismo. Me siento más contenida cuando veo que no soy la única” cuenta Soledad Serra, de Belgrano, de35 años.
Un gran desafío
Lograr la armonía en la nueva familiar es un gran desafío ya que los hijos anteriores tienen que aprender a vivir con los nuevos. Y muchas veces los padrastros o madrastras hacen diferencias que son insalvables.
Por este motivo, lamentablemente, "el número de divorcios de las familias ensambladas es superior al de las familias tradicionales", según explica la Dra. Dora Davison, Médica y Terapeuta Familiar, la más especializada en Familias Ensambladas. La gran mayoría de los hijastros no reconocen en las nuevas parejas una figura parental, lo mismo ocurre a la inversa, aunque en este caso, si hay matrimonio mediante, los nuevos padres si tienen la obligación legal de cuidarlos y asistirlos.
Si bien no se pueden establecer consejos que sirvan a todos, en el caso de las familias ensambladas, se pueden seguir algunas medidas, como por ejemplo, buscar consensos, fortalecer la relación de pareja, y más que nada, tener paciencia: ya que el periodo de adaptación a la nueva familia lleva de entre 4 y 7 años. Si se logra con éxito, se forma una familia mucho más tolerante a las diferencias mientras que "todos gozan de una merecida segunda oportunidad", agrega Davison.
Hay, además, que tener siempre en cuenta que los hijos anteriores a la formación de la pareja van a ser los que más sufran los nuevos cambios ya que deberán aceptar que ahora hay cuatro personas que funcionan como padres. También comienza la etapa de los chicos de ambulación de casa en casa, de acuerdo a si les toca estar en una los fines de semana y en otra en la semana. Hay que tener paciencia ya que los vínculos de pertenencia familiar tardan no parecen de un día para otro.
El marco legal
El senador Daniel Filmus presentó un proyecto de ley que busca obtener una reforma en el Código Civil con el objetivo de establecer las normas protectoras de los hijos en las familias ensambladas. Con el traspaso de la patria potestad de los padres y madres afines sobre los hijos propios del cónyuge en las familias ensambladas.
El nuevo padre podrá podrá ejercer sus funciones como padre en casos de necesidad, por ejemplo, una enfermedad grave. El proyecto del ex ministro de Educación apunta a regular la situación de 300.000 familias ensambladas, que podrían ser más si se tiene en cuenta que esta estadística pertenece al censo realizado en el 2001.
Las reflexiones necesarias
En la Sociedad Argentina de Terapia Familiar se dictará a lo largo del 2010 un taller titulado la "Pareja, Divorcio, Familias Ensambladas" en el que se intenta descifrar cuáles son los tipos de pareja, ya sea tradicional, innovadora o contracultural y de poder establecer cuáles son las fortalezas y las debilidades de cada tipo. Además aconsejan el humor como mejor manera de facilitar la comunicación.
Desde esa institución las Lcds. María Esther De Palma y Graciela E.Fernández en un artículo llamado “Pautas para un mejor ensamble” recomiendan preguntar a la nueva familia, especialmente a los hijos:
- La pertenencia: ¿cuáles son los miembros de mi familia? ¿A cuál de estos grupos familiares realmente pertenezco?
- El espacio físico: ¿cuál es mi casa?
- La autoridad: ¿quién es responsable de mí en cuanto a disciplina, dinero, toma de decisiones, etc.? ¿Si acato la autoridad de mi madrastra, no estoy desobedeciendo a mi madre?
- El tiempo: ¿con quién o quiénes debo pasar más tiempo?
- Lazos afectivos: ¿a quién tengo que querer?
Si bien no hay una respuesta correcta a estos interrogantes es importante establecer un espacio de reflexión y de búsqueda de soluciones que permitan a todos los miembros de la nueva familia encontrar un espacio propio.
