Con el paso del tiempo, los usos, costumbres y normas, han ido variando, y con ellos las construcciones culturales institucionalizadas.

La familia, que en un principio tenía características clánicas hacia el establecimiento de la sociedad capitalista en el mundo occidental, se constituyó como familia tipo, léase padre, madre e hijos, generalmente considerada familia nuclear. En este tipo de constelación la cuestión relativa a los lazos sanguíneos era fundamental, así como los roles adjudicados al padre y a la madre, el primero como sostén económico y figura de autoridad, la segunda como responsable de la crianza y quehaceres domésticos.

Influencia de los cambios culturales en las constelaciones familiares

Los cambios culturales producidos a partir de la segunda mitad del siglo XX, entre otros:

  • La participación de la mujer en el mundo del trabajo, implicando esto un nuevo rol en la sociedad y en la familia, ya que en cierta forma comenzó a compartir las responsabilidades de sostén con su pareja, modificando también, el rol del hombre con relación al hogar y crianza.
  • Otra cuestión es la relativa a la institucionalización de la figura del divorcio, motivando así cambios sustanciales en la concepción del matrimonio.
  • La aceptación de las distintas identidades sexuales, con la consecuente institucionalización de uniones civiles y matrimonios igualitarios.

Consecuencias de los cambios en las relaciones vinculares

Estas modificaciones culturales posibilitaron fuertes variaciones en las constelaciones familiares, por lo que el patrón de la familia tipo, actualmente, no es el único modelo, dado que la familia hoy posee distintos matices como familias mono parentales, en donde el sostén económico y crianza se encuentra a cargo de un sólo progenitor, por lo general la madre, mientras que el padre en gran cantidad de situaciones, desaparece de la escena familiar, en otros casos, participa desde lo económico afectivo. Familias ensambladas, constituidas por madre, padre e hijos de matrimonios anteriores a esa pareja, en donde cuestiones del lugar que ocupa cada integrante genera en muchos casos problemas vinculares, de rivalidad y celos. Familias ampliadas, en donde a lo nuclear se agregan otros integrantes como tíos, cuñados, abuelos Por lo general este tipo de conformación obedece a necesidades económicas, específicamente habitacionales.

Familia y función

Por otra parte, es necesario marcar que a partir de los cambios mencionados, las constelaciones familiares no necesariamente deben estar atravesadas por lazos sanguíneos, debido a que la impronta actual se centra en la función, asignada desde lo cultural, que cumple cada uno de sus miembros; en otras palabras, se trata de la asignación de roles, que de alguna manera, permite que no sea indispensable la presencia de padre y madre en la crianza, puesto que la función materna o paterna puede ser jugada o asumida por otro. Esto es, otro aloja al niño, le da afecto y transmite los valores, usos y costumbres necesarios para su socialización.

Lo importante es que, si bien los cambios han sido sustanciales, la familia como sostén de las relaciones vinculares es fundamental para el desarrollo humano, tanto para la transmisión de valores, usos y costumbres como así también para la función afectiva, de socialización.