Según una noticia publicada por el diario La Nación, existe una gran cantidad de perfiles abiertos por terceros en Facebook.

Para los especialistas en el tema del derecho en Internet, se trata del robo de la identidad digital. Hay muchos perfiles de famosos que son falsos. Por ejemplo, Marcelo Tinelli tiene 67, Alejandro Fantino 7, la modelo Ingrid Grudke 6, y la que lleva la delantera es la actriz Luisana Lopilato con 142 perfiles en falsos.

Estos datos corresponden a un relevamiento realizado por Daniel Monastersky, abogado especialista en derecho de las nuevas tecnologías y protección de datos personales.

La identidad robada

Según Monastersky, "a raíz del crecimiento de las redes sociales, y de los blogs en Internet, surgió el problema de los falsos perfiles, donde desconocidos se hacen pasar por famosos". El problema se agiganta debido a que pasa por afuera del marco de la ley vigente.

Los famosos son buscados por sus fans en las redes sociales para sumarlos a sus amigos. Algunos, incluso, creen que chatean con ellos. Pero, lo que realmente sucede es que se trata de una ilusión porque esos perfiles fueron abiertos por otra persona.

Algunos famosos, como es el caso del actor -recientemente premiado por los Martín Fierro- Mike Amigorena, se lo toman como algo que no puede dominarse. "Sí sé que que hay mucha gente que se hace pasar por mí. De todos modos, eso es incontrolable. No me molesta que lo hagan porque la gente que me conoce sabe que no estoy metido por ahí [en referencia a Facebook]. Creo que es muy tonta la gente que se cree que habla con famosos, por ejemplo, con Robert De Niro. Uno tiene que chequear y saber con quién habla, no se puede ser tan iluso".

Otros, en cambio, como la conductora Mariana Fabbiani, quieren encontrar una manera de resolverlo. Dijo que en caso de que hubiera una solución legal, trataría de terminar con sus falsos perfiles. "No estoy en Facebook, pero sé que hay un montón de gente que se hace pasar por mí y también que a muchos amigos les ha pasado lo mismo. Me encantaría decirle a la gente que no soy yo, porque no me gusta nada la situación y me parece un problema".

Cuestión de ley

"El peligro es el daño y el perjuicio que le pueden hacer a la imagen de la persona en cuestión", explicó Monastersky. Este abogado, presentó un anteproyecto para que el robo de identidad digital sea considerado delito porque "hasta el momento no está tipificado".

Por el momento lo que sí puede hacerse es, en el caso de que haya un perfil sin consentimiento en Facebook, la posibilidad de denunciarlo para que sea bajado de la red.

No sólo les sucede a los famosos

No sólo los artistas, deportistas y políticos sufren el robo de la identidad en las redes sociales. Cualquiera puede ser perjudicado por el robo de la identidad. Suele suceder que los estudiantes abran falsos perfiles de algunos profesores a fin de ridiculizarlos.

Monastersky citó -a modo de ejemplo- el caso de un chico despechado que abrió el perfil con el nombre de su exnovia. Subió fotografías de la chica y se contactó con los amigos para chatear con ellos. Y lo peor del caso es que se contactó con un grupo de pedofilia para perjudicar a la joven.

Aquí, "no sólo hay un robo de identidad, sino también un daño a la imagen y un perjuicio que muchas veces llega a cuestiones psicológicas porque los perfiles abiertos por extraños suelen ser bastante desfavorables", afirmó el especialista.

La figura legal

Monastersky explicó que en Estados Unidos, en 2004, se promulgó una ley de sanciones por el robo de identidad. "El solo hecho de usurpar la identidad de una persona está penado y su figura agravada contempla prisión de dos años como mínimo. En todos los casos donde se encuentran culpables de la figura agravada, no puede acceder a la condena en suspenso", informó.

Se aconseja que, al respecto, se tomen medidas de seguridad apropiadas para poder cuidar el nombre de cada uno en el ciberespacio.

Actualmente, existe la posibilidad de hacer la denuncia si la identidad de uno ha sido utilizada indebidamente. Por robo de identidad se presenta una denuncia ante la policía y una queja a la Comisión Federal de Comercio.