Por disfunciones sexuales se entiende aquella vivencia negativa de alguna de las fases de la respuesta sexual, que comprenden el deseo, la excitación y el orgasmo. Dentro de las disfunciones sexuales también se incluyen los trastornos por dolor, que no teniendo que ver con el ciclo de respuesta sexual, producen una vivencia negativa de las relaciones sexuales.

El origen de los trastornos o disfunciones sexuales rara vez suele ser orgánico. Normalmente, la vivencia de la sexualidad de forma negativa, atiende más a factores sociales o psicológicos. Solo en el caso de los trastornos por dolor, el origen orgánico suele ser frecuente.

Algunas veces, ciertos problemas de salud ginecológica pueden dar lugar a la aparición de las disfunciones. Algunos de estos problemas suelen ser muy comunes y otros muy poco frecuentes.

Infecciones ginecológicas

Dentro de las infecciones del aparato reproductor femenino pueden distinguirse aquellas infecciones de transmisión sexual y aquellas infecciones producidas por el crecimiento excesivo de la flora microbiana del tracto genitourinario femenino. Pueden distinguirse:

  • Infecciones de la vulva: las infecciones de la vulva pueden ser producidas por diversos agentes infecciosos, como parásitos, trichomonas o monilias. Estos agentes pueden ser transmitidos mediante las relaciones sexuales. Normalmente producirán picor, dolor local o escozor, según el tipo de agente infeccioso.
  • Condilomas (verrugas): los condilomas son lesiones blandas que aparecen en los labios vaginales y el perineo, y pueden aparecer aisladas o en grupo. Están producidas por un virus. Los condilomas podrían incluirse dentro de las infecciones de la vulva. El aspecto que presenta la vulva con condilomas puede producir un trastorno en la imagen corporal genital que influye principalmente en el deseo sexual.
  • Quiste en la glándula de Bartholino: son muy frecuentes y se producen por una infección de la glándula de Bartholino. Esta infección produce abceso en la parte posterior de los labios vaginales y es una lesión muy dolorosa que puede producir dispareunia o desencadenar un vaginismo.
  • Infecciones urinarias: como la cistitis o la uretritis tienen relación con el mantenimiento de las relaciones sexuales debido a la proximidad de la uretra con la vagina que puede hacer posible una infección ascendente (agentes infecciosos de la vagina pueden pasar a la uretra). También es posible adquirir infección en esta zona debido al uso de objetos poco higiénicos durante las relaciones sexuales, el tacto manual o el uso de ropa excesivamente ajustada.
  • Vaginitis: puede estar originada por infección o por inflamación. Las causas infecciosas más comunes son las Trichomonas, Micoplasma y Candida Albicans. Esta última no tiene porque adquirirse a través de las relaciones sexuales. La Cándida Albicans (hongos vaginales) es extremadamente frecuente en muchas mujeres, y se produce por un exceso de crecimiento de la flora vaginal. La vaginitis produce molestias locales como picor, escozor, prurito o ardor. Las secreciones vaginales pueden tener un olor desagradable haciendo así poco deseables las relaciones sexuales.

Trastornos del clítoris

El clítoris es el órgano sexual femenino por excelencia, debido a la importancia que tiene en el placer. Desde el punto de vista médico ocurre lo contrario, carece de total interés. Aun así, el clítoris puede presentar anomalías, atrofias, tumores, inflamaciones o infecciones.

El dolor clitoridiano puede deberse varias circunstancias, pudiendo ser estas debidas a otras infecciones de la vulva que afecten también a esta zona.

Otras veces, el dolor puede estar producido por irritación debida a ciertas prácticas sexuales o incluso por el uso de jabones no adecuados para la zona.

Anomalías congénitas

Entre las anomalías congénitas ginecológicas destacan la ausencia de vagina y las anomalías del útero.

  • Ausencia de vagina: también llamada agenesia vaginal. Es una anomalía muy poco frecuente. Normalmente no existe una ausencia total de vagina, si no que implica la ausencia de los dos tercios internos. Los órganos sexuales externos en estas mujeres son normales. La ausencia de vagina puede detectarse por la dificultad o imposibilidad de practicar el coito. Actualmente es poco frecuente que esta anomalía no se haya detectado antes en exámenes pediátricos. La ausencia de vagina suele ir acompañada de problemas urinarios.
  • Anomalías del útero: en estos casos suele ocurrir que no existe cérvix o cuello del útero, con lo cual este no puede comunicarse con la vagina. En estos casos las secreciones menstruales no podrían salir al exterior, teniendo que ser necesaria una intervención quirúrgica. Otra anomalía del útero consiste en la duplicidad, más frecuente que el caso anterior. En este caso, tendrá consecuencias a nivel de fertilidad pero no tendrá implicaciones para vida sexual.