Desde que se iniciaron los estudios científicos acerca de las parejas, el enfoque que dominó la investigación acerca del tema fue responder la pregunta: ¿Por qué razón fracasan las parejas?

La perspectiva era negativa y los estudiosos del tema se concentraban fundamentalmente en quienes fracasaban. El énfasis era, además, cuantitativo, interesaba mensurar y analizar con instrumentos estadísticos la incidencia de determinadas situaciones y establecer cómo influían éstas en la historia de la pareja.

Con el advenimiento de los estudios cualitativos, el enfoque comenzó a cambiar poco a poco. Los investigadores cualitativos se dieron cuenta que con la perspectiva estadística quedaban fuera una serie de hechos que no podían ser cuantificados.

Por otro lado, y seguramente es lo más trascendente, la pregunta cambió hacia una perspectiva más optimista: ¿Qué factores hace que las parejas tengan más estabilidad y perduren en el tiempo?

John Gottman y otros estudiosos del tema han seguido dicho planteamiento. Sus resultados han sido abrumadores, en cantidad de información y en la calidad de la misma.

Algunos factores que se han descubierto como elementos importantes en la estabilidad de las parejas es:

Familia de origen

Hay una relación muy grande entre las características de la familia de origen y la estabilidad de la pareja. Una investigación realizada el año 1991 en EE.UU. y publicada en la revista Journal of Family Issues por L. L. Bumpass, T. Castro Martin, y J. A. Sweet, titulada "The impact of family background and early marital factors on marital disruption" muestra que las orientaciones y experiencias de las familias de origen tiene mucha influencia en las decisiones y actitudes hacia el matrimonio.

En el caso específico de mujeres nacidas en hogares con madres separadas, divorciadas o que nunca se habían casado, había un porcentaje mucho más alto de incidencia de divorcios y separaciones, que en caso de mujeres que provenían de familias intactas.

Aunque no es determinante, el hecho de que las familias de origen tenga problemas de divorcio o inestabilidad matrimonial, influye en la siguiente generación en las decisiones que toma en su propio matrimonio, provocando inestabilidad.

Experiencias sexuales premaritales

Un elemento que los investigadores han asociado con inestabilidad matrimonial, tiene que ver con los momentos y las formas de la iniciación sexual. Según la investigación realizada por John Kahn, y Khatryn A. London, en 1991, titulada "Premarital sex and the risk of divorce" y publicada en el Journal of Marriage and the Family, hay una alta incidencia de divorcios y separaciones entre jóvenes que han tenido experiencia sexual previa al matrimonio. Dos investigaciones posteriores han confirmado los mismos descubrimientos en 2003 y 2004.

La investigación de Kahn y London mostró que las mujeres que habían tenido relaciones sexuales prematrimoniales mostraban una alta incidencia de divorcios posteriormente, a diferencia de mujeres que tenían otra experiencia.

No hay acuerdo entre los investigadores, sobre la verdadera causal. La mayoría apunta a que la experiencia sexual de algún modo se relaciona con valores familiares, y son estos los que en última instancia explican la estabilidad, y no necesariamente la actividad sexual en sí misma.

Edad

Otro de los predictores, que algunos consideran el más consistente, es la edad. J. H. Larson y T. B. Holman en 1994 realizaron la investigación "Premarital predictors of marital quality and stability" publicada en la revista Family Relations, y sostienen que presumiblemente mientras más maduras están las personas al momento de casarse, más posibilidades hay de estabilidad posterior.

La estabilidad se relaciona con la elección de la pareja, teniendo más elementos de juicio para realizarla. En los últimos años ha habido un incremento de la edad en las personas que deciden casarse, algunos investigadores preveen que eso podría ayudar a la estabilidad de las parejas en el futuro.

Compromiso

En los últimos años, especialmente por el incremento de los estudios cualitativos, otros factores han sido señalados como predictivos de la estabilidad, uno de ellos es el compromiso. Según David Martínez-Iñigo, de la Universidad Complutense de España, el compromiso "incluye la predisposición conductual del individuo hacia el mantenimiento de su relación (v.g. predisposición a devaluar las relaciones alternativas) y un aspecto emocional o de apego hacia la pareja".

Este componente sería crucial para explicar la estabilidad de la relación, puesto que, además, está vinculado a la satisfacción matrimonial, que explica que, mientras más compromiso, más inversión y de esa forma se produce una mayor satisfacción, que finalmente incide en la estabilidad y en factores afectivos.

Conclusión

Seguramente en el futuro, seguirán en aumento los estudios que buscan entender por qué algunas parejas perduran más en su relación que otras. Por el momento, los estudios apuntan a elementos que muestran la necesidad de ir por caminos de investigación diferentes a los tradicionales.

Ya hay estudios que indagan sobre factores religiosos, valores culturales, etnia e incluso raza, en algún momento se tendrán los resultados de algo que sin duda es apasionante, descubrir razones que explican por qué unos fracasan y otros triunfan en algo tan complejo y, a la vez hermoso, como es la relación de pareja.