Las comidas agridulces vienen para traernos un sabor distinto, un sabor que es nuevo para muchos y que es motivo de innumerables charlas y discusiones.

Tradicionalmente fue introducido por la cocina oriental en todo el mundo, siendo por mucho tiempo un plato refinado que se servía en restaurantes exclusivos o locales de comida china.

En los últimos años se ha modificado la preferencia por estos platos agridulces en muchos países occidentales y es cada vez más común su consumo.

Es cierto que muchas personas no gustan de estos sabores y que no siempre forman parte de nuestro menú diario, pero a aquellos que disfrutan de los platos agridulces nos resultará muy fácil esta receta para preparar diariamente e incorporar este delicioso plato a nuestros hábitos alimenticios.

Ingredientes

Un pollo troceado

Un pollo más pequeño es mejor que uno grande, porque así las presas se impregnan mejor con la salsa. Se debe cortar el pollo separando las patas de los muslos y el resto en trozos más o menos del mismo tamaño.

Zumo de limón

El zumo de dos limones grandes y jugosos bastará, si tenemos limones con poco jugo tendríamos que exprimir limones hasta llenar una taza. Sacarle las semillas con un colador o un tenedor ancho.

No es aconsejable el zumo de limón que ya viene envasado porque contiene conservantes y otras sustancias químicas que podrían alterar el sabor.

Miel

Lo ideal es que sea miel pura de abejas porque su consistencia es más cremosa que otro tipo de miel procesada. Con un cuarto de litro debería ser suficiente.

Estas proporciones están calculadas en base a un pollo de menos de dos kilos, si es mas grande las medidas de los ingredientes se calcularán de forma proporcional.

Sal, pimienta y condimentos

Con sólo ponerle un poco de sal y pimienta el plato ya sale riquísimo, si le agregamos orégano, ajo, perejil, romero, laurel o lo que tengamos a mano tendrá ese gustito especial de las comidas caseras. Cualquier especia que a uno le guste quedará bien.

Preparación

En un tazón mezclamos el zumo de limón con la miel con una cuchara hasta que quede una mezcla homogénea, agregamos sal y pimienta, condimentos y reservamos.

Mientras tanto, ya habremos preparado las presas de pollo, quitándole los pedazos de piel o grasa más grandes y salándolas.

Usamos una sartén grande o un wok para la cocción. Lo calentamos en la hornalla hasta que alcance una buena temperatura con un pequeño trozo de la misma grasa del pollo o un chorrito de aceite. Cuando la sartén ya esté bien caliente y aceitada, incorporamos las presas junto con dos o tres pizcas de sal y las cocinamos moviéndolas constantemente hasta que estén doradas.

El pollo se rehogará entre diez o quince minutos aproximadamente o hasta que estén bien doradas, ese es el momento de empezar a agregar la salsa agridulce.

La salsa de miel y limón se agrega en varias tandas, tres o cuatro está bien, calculando las cantidades como para que quede jugoso y observando que la mezcla no se seque demasiado. Hay que mezclar con una cuchara de madera para que no se pegue. Si es necesario podemos agregarle un poco de agua.

El tiempo de cocción tendría que ser de 40 a 50 minutos dependiendo del tamaño del pollo y la fuerza del fuego de su cocina.

Consejos

Regular la llama del fuego como para que la sartén tenga una temperatura constante de unos 150º a 180º C. Hay que vigilar el fuego en todo momento, ya que la miel puede quemarse haciéndose una especie de caramelo sólido.

Una buena manera de estar seguros de que el pollo está bien cocido es esperar a que las presas se empiecen a desarmar, entonces podemos estar seguros de que ya está listo para servir.

Es ideal para acompañar con una guarnición de papas, arroz o con un puré de papa y calabaza. También tenemos la opción de sumar verduras como el ají, ajo o cebolla a la preparación cortándolas en tiras y salteándolas junto con el pollo.

El resultado tiene que ser una presa de pollo como recubierta con una especie de caramelo delicioso. Y con partes que estén medio quemadas y crocantes, que son las partes mas sabrosas.

Podemos presentar el plato con unas hojas de menta o unos espárragos junto a la carne, algo de salsa a un costado y una guarnición de un rico puré.