La arquitectura nace para intentar lograr el confort y la defensa de las inclemencias meteorológicas. Esa es su esencia. Evolucionan las formas y volúmenes en función de las necesidades y culturas, de las estéticas y de los lenguajes plásticos del momento.

Mies Van Der Rohe populariza las fachadas acristaladas en los edificios en altura que vemos habitualmente.

A partir de la crisis del petróleo paulatinamente ha adquirido mayor relevancia la eficiencia energética. Paralelamente se ha generado la conciencia colectiva de la necesidad de reducir la contaminación ambiental. Ha habido que replantarse los sistemas constructivos buscando soluciones más sostenibles dado que en el mundo el uso de las construcciones suponen el 30% de las emisiones de CO2.

El elemento arquitectónico del cual depende en mayor grado el confort y la eficiencia energética es la fachada.

Antecedentes históricos

En el siglo V a.C. Sócrates investigaba en su Megarón en la búsqueda del dominio de los beneficios y control de los inconvenientes de la exposición a la luz solar.

Las edificaciones árabes están llenas de soluciones a base de filtros y celosías que tamizan la entrada de luz.

Es la arquitectura gótica la que logra dominar los huecos de fachada en la búsqueda de la luz natural y permite por primera vez grandes ventanales. Sin embargo los vidrios aún tenían que ser pequeños.

La revolución industrial trae dos cambios brutales:

  • la tecnología del vidrio que permite por fin grandes cristales abriendo las edificaciones al exterior.
  • la tecnología del acero que aporta ligereza, visibilidad y transparencia a las edificaciones
El movimiento moderno cambia los esquemas de ventanas y se pasa a las ventanas horizontales y a los muros cortina. Surgen las fachadas enteras de vidrio. Con ello el exceso de radiación solar, el sobrecoste energético apareado y el detrimento de la sostenibilidad.

Le Corbusier se plantea en 1950 el problema y crea sus filtros brise soleil en el diseño de la casa Sodham.

Necesidades de las fachadas

Para alcanzar un nivel de confort óptimo la fachada debe cumplir unos requisitos técnicos como son la estanqueidad, el control de la permeabilidad, el aislamiento acústico y el aislamiento térmico. Pero también tiene que cumplir los objetivos de uso como son la privacidad o la defensa frente a la intrusión, que afectan directamente al nivel de confort del usuario.

No cabe olvidar la importancia de la apertura de la vivienda al exterior, la visión periférica o la entrada de luz. Las vistas que se logran desde la edificación son un valor añadido, lo cual refleja claramente la relevancia que se le confiere desde el punto de vista del usuario.

Por último la estética de las fachadas está instalada en el subconsciente colectivo y, aunque no todos compartamos los gustos en cuestión de belleza arquitectónica, todos escapamos del feísmo.

Evolución en los sistemas constructivos

Los estudios que se hacen, centrados en las fachadas, en aras a lograr una mayor eficiencia y mejorar la sostenibilidad de la edificación podemos separarlos en grupos:

  1. Combinaciones de distintas capas con diversos materiales. Es decir intercalar un aislamiento u otro, usar un material de cerramiento u otro, dimensionar el tamaño de las cámaras de aire, estudiar distintos espesores de aislamiento, la supresión de puentes térmicos, etc...Mientras en España se usan espesores de aislamiento de 3 a 5 cmts en otros países europeos se están usando 18 o 20 cmts. De la misma manera en España se usan materiales cerámicos fundamentalmente y en otros países se imponen las tabiquerías secas. Se prevé que para el año 2020 sea obligatorio en Europa llegar al estándard passivhaus desarrollado en Alemania. Esto supondría reducir los consumos energéticos de las edificaciones un 80%. Habría por tanto que modificar todos los hábitos constructivos en materiales, sistemas, espesores y en general en optimizar los recursos y conocimientos.
  2. Las fachadas ventiladas y los distintos materiales y sistemas a emplear. Son una solución comprobada y que si no está más extendido su uso es por no haber alcanzado una equiparación en coste a las soluciones tradicionales
  3. La doble piel: generar una envolvente sobre la primera fachada que funcione estéticamente y técnicamente con independencia y autonomía pero complementaria.

Innovaciones y proyectos

Son múltiples los proyectos que los arquitectos plantean en el mundo. Exponemos algunos que representen las tendencias:

  • Jean Nouvel en el Instituto Árabe de París planteó un cerramiento que funciona como un sistema de obturadores similar al de las cámaras fotográficas, abriendo o cerrando en función de la intensidad de la luz. Funciona pero requiere un constante mantenimiento especializado.
  • Herrero Arquitectos en el Edificio corporativo de oficinas del Centro Tecnológico Hispasat han diseñado una celosía, separada un metro de la fachada propiamente dicha, con tres densidades de calado en función de los sectores de radiación solar. Producen así una cámara sombreada y ventilada que tamiza la entrada de luz y la intimidad del edificio.
  • El estudio de arquitectura James &Mau han hecho para InfinisKi la casa Manifiesto en la que forran la estructura de vivienda, hecha con contenedores marítimos High Cube, con una fachada transventilada en dos capas creando una refrigeración natural pasiva. La primera son lamas de madera fijas y la segunda hecha a base de pallets móviles que hacen las veces de persianas y pérgolas que regulan la entrada de luz. El proyecto usa materiales reciclados en la mayoría de los elementos, logra una optimización de los consumos y recursos y también consigue una integración en el medio rural donde se ubica. El inconveniente es que es un sistema manual, sin el concurso del propietario no funciona.
  • Marilena Skavara ha desarrollado una tesis sobre Adaptative Fachades, fachadas inteligentes, que explora las posibilidades de uso de los Autómatas Celulares (AA.CC). Un autómata celular es un conjunto ordenado de cuadrículas o células que pueden tomar un valor determinado o comportamiento en función de una serie finita de estados o situaciones a las que se vean sometidos. Todas las células además tienen la misma respuesta al mismo estímulo. El resultado aplicado a una fachada es una especie de piel viva que se adapta al entorno y a los niveles de luz óptimos. Una piel única para cada edificación reactiva al entorno en que se inserte, programada en función de los factores externos e intereses de los usuarios. El inconveniente actual es el abaratamiento de los costes del software y hardware necesarios.
  • Decker Yeadon Architects han diseñado las fachadas homeostáticas. El concepto es simple e imaginativo. Las posibilidades innumerables. Han diseñado un entramado laberíntico hecho con elastómeros dieléctricos, es decir un material que autónomamente se abre al dilatarse con el calor y se cierra al contraerse con el frío. Algo similar al funcionamiento de la pupila de los ojos que modifica su tamaño en función de la luz que recibe. Convierte, por tanto, la energía solar en trabajo mecánico autoregulándose. Sin costes de funcionamiento, mantenimiento. Sin de pendencia de la colaboración del usuario. Sin sofisticados y caros sistemas de control.
La evolución en las tecnologías y viabilidad económica de los procesoso de fabricación determinarán el futuro de nuestros edificios y por tanto nuestra manera de vivir.