Cuando Bill Willingham planteó hace ya una década a Vertigo, el sello más adulto de DC Comics, un nuevo escenario para los cuentos de hadas, probablemente no sería consciente de la repercusión que iba a tener su idea. Siendo ya Fábulas un título consolidado, los spin-offs son una consecuencia lógica. Así nace el antetítulo Fábulas presenta. Y dentro de él Cenicienta. Las fábulas son para siempre es la segunda aproximación de Chris Roberson y Shawn McManus a este personaje clásico reinterpretado como una espía.

Segunda miniserie de la Cenicienta de ‘Fábulas’

ECC Ediciones publica Cenicienta. Las fábulas son para siempre al precio de 12,95 euros. El volumen comprende los seis números de la miniserie original editada por DC Comics dentro de su línea Vertigo, editados entre abril y septiembre del pasado año, al igual que sus portadas originales. Éste es el segundo spin-off del personaje nacido en las Fábulas de Bill Willingham, tras la publicación en 2010 de Desde Villa Fábula con amor, editada en España por Planeta DeAgostini.

Guión de Chris Roberson

Los títulos de estas dos miniseries escritas por Chris Roberson ya plantean claramente el escenario a lo James Bond en el que se mueven las historias. Cenicienta es una espía de Villa Fábula y Lobo Feroz en su jefe, aunque el referente más claro no es precisamente el agente 007. Siendo la protagonista una atractiva mujer de armas tomar, es imposible no pensar en las aventuras de Lara Croft en Tomb Raider, las de Abbey Chase en Danger Girl o, con un sabor más nostálgico, en las de Modesty Blaise, contrapartida femenina de Bond en el cómic en los lejanos años 60.

Desde Villa Fábula con amor y Las fábulas son para siempre comparten bastantes características. Roberson gusta de emplear los flashbacks y la narración en primera persona de su protagonista. Si en la primera miniserie apostaba por un desenfadado sentido aventurero, en la segunda disfruta añadiendo toques de misterio y mayores toques de sensualidad y erotismo light que acercan a Cenicienta aún más al prototipo de chica Bond más moderno, similar a Jinx, la agente norteamericana interpretada por Hale Berry en El mundo nunca es suficiente.

Cenicienta, una especie de chica Bond contra Dorothy

Que la historia arranque con Cenicienta vestida únicamente con un bikini da una idea del juego que plantea Roberson. Que su rival en esta ocasión sea una mujer tan explosiva como ella, una agridulce y enfadada versión de la dulce Dorothy de El Mago de Oz, es un indudable acierto. En realidad, la historia se convierte desde el principio en un duelo entre estas dos mujeres, que estalla en un duelo final que, eso sí, no termina de cumplir con las expectativas, y más después de un momento sexual para Cenicienta que da un picante toque de malignidad a la relación entre ambas.

Lo que cojea en el buen guión de Roberson, trufado de elementos fantásticos y buenas ideas, es precisamente el nivel de amenaza que supone Dorothy para Cenicienta, que se antoja mucho más elevado de lo que finalmente acaba siendo. La narración paralela de eventos del pasado es más que interesante y es un recurso que logra mejores resultados que en Desde Villa Fábula con amor. Se nota una progresión en la narrativa, aunque todavía quedan algunos defectos por pulir en el trabajo del novelista Chris Roberson, inmerso en el mundo del cómic sólo desde 2008.

Dibujo de Shawn McManus

Shawn McManus, un dibujante clásico de DC (colaboró con Alan Moore en La Cosa del Pantano y en el Sandman de Neil Gaiman), realiza un completo trabajo. Su versión de Cenicienta es una mujer que desborda tanto atractivo como simpatía, cercana al lector y creíble siempre como espía y como fábula. Dibuja con mucha eficiencia las escenas de acción, disfruta en especial con las continuas e inevitables peleas entre las dos mujeres protagonistas, pero sobre todo enriquece el resultado final con un amplio abanico de expresiones faciales que añaden un toque juguetón a la historia.

Liberada de la trama paralela en la zapatería que regenta y que tenía demasiado protagonismo en Desde Villa Fábula con amor, Cenicienta crece aún más como personaje y Las fábulas son para siempre se convierte, de momento, en su aventura definitiva. Y es que Las fábulas son para siempre es una historia que desborda desparpajo y diversión, que mantiene la frescura del concepto de Willingham y que, al mismo tiempo, expande su universo con valentía e interés.