"Fábulas", de Bill Willingham, cuando Blanca Nieves es lobo feroz

El número de
El número de "Fábulas" dedicado a "Las Mil y Una Noches" - imagen de J Chirinos
Este cómic coloca a los personajes de fábula más populares en un universo paralelo en el que han sido expulsados de la ficción para vivir entre nosotros.

Julio Garmendia, escritor venezolano del siglo XX, describió en El cuento ficticio a un personaje imaginario que habla al lector para defender su condición ficticia, reñida con la tosca realidad: "Se me atribuyen todas las dotes, virtudes y eminentes calidades, además de mi carácter ya probado en los ficticios contratiempos. Y, en fin, de mí se dice: merece el bien de la ficción, lo que no es menos ilustre que otros méritos...". Ese bien de la ficción reivindicó el escritor Bill Willingham (Fort Belvoir, EE. UU., 1956) cuando en 2002 dio vida a los personajes de Fábulas.

A ellos, el mundo de los cuentos de hadas y la fantasía, ese lugar que ellos llaman las Tierras Natales, se les ha quedado pequeña. Y decidieron mudarse a Villa Fábula, un engañosamente modesto edificio en el corazón de Nueva York para continuar viviendo tranquilamente toda la eternidad. Pero la tranquilidad no caracteriza a los vecinos de esta comunidad. En realidad, eso nunca los ha caracterizado. Porque, ¿de qué sirve un cuento de aventuras donde nunca pase nada?

Expulsados de su mundo

Cuando comenzamos a leer las aventuras en Villa Fábula, la historia hace cientos de años que ha comenzado. No en balde, la fórmula mágica para llamar la atención de los oyentes nos retrotrae a tiempos lejanos, casi legendarios: "Había una vez...". Pues había una vez miles, millones de reinos que coexistían tranquilamente en un lugar llamado las Tierras Natales; reinos donde Blanca Nieves conocía la bondad de los enanos y Caperucita Roja se las veía con el astuto Lobo Feroz; donde Cenicienta al fin encontraba al Príncipe Azul, Jack engañaba doncellas y Simbad recorría los siete mares; donde la bruja del bosque atrapaba a Hansel y Gretel y en el que la Bella y la Bestia descubrían el amor y la ternura detrás de la fealdad física.

Había una vez un mundo así, sí.

Hasta que el Adversario, un ser de crueldad inimaginable, arrasó todo con su ejército de soldados de madera mágica, y los que no aceptaron ser esclavizados fueron eliminados o expulsados de su tierra natal, arrinconados a los lugares más remotos o, como hicieron un buen grupo, exiliados al mundo de los humanos, donde tuvieron que adaptarse a la cruda realidad para no ser descubiertos. Así fundaron Villa Fábula en Nueva York, un edificio que gracias a la poderosa magia de las brujas parece una construcción más, anodina, de la gran ciudad. Pero una vez que cruzas el umbral, todo es vasto.

Blanca Nieves, la jefa; Lobo Feroz, el sheriff

Pero esta pequeña gran villa no funciona por su cuenta; hay gobierno -y luchas intestinas. Blanca Nieves, divorciada ya del Príncipe Azul, que es un encantador sinvergüenza, ha descubierto que tiene don de mando y lleva con éxito la administración de Villa Fábula; eso sí, con el apoyo policial del Lobo Feroz, que hace años que se ha dejado de asustar niñas en el bosque y destruido las casas de los cerditos. Ambos deben lidiar con los problemas comunes a todo gobierno: quejas de los ciudadanos, crímenes pasionales, impuestos, reparto justo de la riqueza y asignación de tareas... Pincoho, el Niño de Azul, Frau Totenkinder, Bifkin, Grimble, el flautista de Hamelin: todos tienen un oficio y un objetivo en el feliz desenvolvimiento de lo que ahora consideran su hogar.

Villa Fábula, sin embargo, sólo es para fábulas con forma humana. Todo aquel que no quiera adoptar dicha forma, e insista en conservar su apariencia original de ogro, hada, troll o animal, debe vivir en La Granja, un lugar apartado en el bosque, gobernado por la hermana de Blanca Nieves, Rosa Roja.

Todo parece funcionar a la perfección para las fábulas en el el universo de los "mundanos", es decir, nosotros. Lejos del temible Adversario, Blanca Nieves vive una vida casta y el Lobo Feroz se fuma un cigarrillo detrás de otro en un intento por disipar de su finísimo olfato el atractivo olor de su jefa. Inútilmente, claro está.

Una serie que puede ser infinita

Fábulas ha recibido numerosos premios Eisner, ha sido traducida a varios idiomas y su autor, Bill Wilingmham, continúa hasta el día de hoy escribiéndola, y no parece que vaya a llegar el final pronto, pues los lectores han seguido fielmente las aventuras de los habitantes de Villa Fábula desde hace casi diez años. Incluso las cadenas estadounidenses NBC y ABC han intentado crear sendas series de televisión basadas en este cómic, hasta ahora sin éxito. Aunque hay que señalar que la "fiebre" por los relatos populares tendrá un despegue televisivo a finales de este año cuando se estrenen Once Upon a Time y Grimm, que parecen inspiradas por el trabajo de Willingham.

Por ahora, sólo hay que decir que algo peor que el Adversario amenaza Villa Fábula -y al resto del mundo-, y que esta deliciosa serie ha ya tenido varios spin-offs, entre secuelas y precuelas: Jack de las Fábulas, Los Literales, Peter y Max: una Novela de Fábula y Cenicienta.

Porque todos los cuentos tienen final feliz, pero no se sabe cuándo.

Fábulas. Bill Willinghham, creador, guionista y dibujante. Vertigo/Planeta DeAgostini, Barcelona. 2003-2011. 108 números. ISBN 978-84-674-3518-4 (Obra Completa).

Juan Carlos Chirinos, ©Íñigo Aranzabal, 2011

Juan Carlos Chirinos García - Juan Carlos Chirinos (Valera, Venezuela, 1967) Es licenciado en Letras (UCAB, Caracas) y realizó estudios doctorales en ...

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