
- La supuesta ruta del Estrecho de Anián - Wikipedia
En la misma época en que Conan Doyle intentaba resolver los crímenes irresolubles de Scotland Yard, Harry Houdini se burlaba de la muerte y revelaba los trucos de ocultistas y Charles Darwin intentaba entender la evolución humana . Todos estos hombres tenían algo en común. Todos ellos se enfrentaban al misterio, al caos y a lo desconocido intentando traer algo de orden al mundo a través de la razón. Esta era una época en que se empujaba al planeta hacia el futuro.
Entre estos hombres y mujeres existía un grupo extenso cuyo campo de acción era el planeta mismo, veían en las fronteras difusas de los mapas y los perfiles incompletos de los continentes parte del desorden que se habían propuesto traer a su fin. Fue quizás esta la primera pulsión para descubrir los polos. El deseo de saber, de conocer, de desentrañar su misterio. Pero fue también la economía y el deseo de aumentar las arcas del imperio los que permitieron la creación de misiones bien auspiciadas con los últimos adelantos científicos y técnicos y empleando a los hombres más brillantes de diferentes campos para su realización.
Una carrera con obstáculos
Muchos han comparado este periodo como el que antecedió a la llegada a la Luna, que capturó la atención y el espíritu de personas en todo el planeta. Pero si bien había algo similar en este viaje a lo desconocido, la fuerza emprendedora, el sacrificio humano y en ocasiones la terquedad, fueron elementos muy superiores.
A pesar de los avances de la técnica en aquella época habían muchos obstáculos a los cuales enfrentarse: el clima imposible, las enfermedades que destruían a las tripulaciones de las expediciones (tuberculosis, neumonía, escorbuto), las larguísimas temporadas de reclusión (hasta tres o cuatro años en barcos atascados en el hielo), el hambre extrema (hasta llegar a los límites del canibalismo) y en fin un gran número de dificultades que hoy resultan difíciles de comprender.
Paso Noroeste
Entre las historias más interesantes está la búsqueda del Paso Noroeste en la que un gran número de expediciones intentaban descubrir un paso que conectara el Océano Pacífico y el Atlántico por el norte del continente americano. Este afamado paso fue en muchas ocasiones sólo un mito que alimentaban los espíritus aventureros de toda una generación. Este paso significaba que el continente americano estaba separado, al menos en una época cada año, de la masa helada del Ártico y que existía otro paso posible para dar la vuelta al mundo sin tener que realizar el temido paso por el Cabo de Hornos ahorrando un tiempo valioso.
Pero fueron muchas expediciones las que intentaron encontrar este paso, ya sea por mar a bordo de barcos preparados a propósito para el duro clima y los largos inviernos, o por tierra con trineos tirados por perros y siguiendo las rutas de los indígenas del norte del continente.
Primeros intentos
Muchos intentaron descubrir este paso, desde el español Francisco de Ulloa (en 1539) que sólo llegó hasta California creyéndola una isla, hasta el mismo capitán Cook que intentó realizar el viaje desde el oeste, comenzando en el estrecho de Bering. Con cada nueva expedición una porción más del mapa era dibujada y se descubría un nuevo misterio, se separaban islas de continentes, ríos de estrechos, lagos de afluentes; pero no fue hasta principios del siglo XX que el misterio fue finalmente resuelto.
Hubieron muchos misterios en estas expediciones como la famosa expedición de Sir. Franklin que desapareció con toda su tripulación de 128 hombres y dos barcos en el frío Norte sin encontrar el pasaje. La esposa del capitán, Lady Franklin costeó varias partidas de búsqueda para intentar encontrar su esposo, encontrando sólo fragmentos de que reflejaban una ya célebre y funesta historia.
La Edad Heroica
Aunque ya era sabido que la ruta era comercialmente impracticable, no pararon las expediciones para desentrañar los últimos misterios que deparaban aquellas costas, y gracias a esto mucha información científica fue reunida así como valiosa información geográfica. Igual de apasionante fue el descubrimiento de los polos y la resolución de aquellos misterio en una época que pasó a conocerse como la Edad Heroica de la exploración de la Antártida.
Pero en poco menos de un siglo, las cosas han cambiado mucho. Si en aquellas exploraciones el paso del noroeste era un infierno helado, hoy en día a causa del calentamiento global es cada vez más fácil cruzarlo. El 21 de agosto de 2007, el paso del Noroeste permaneció abierto al tráfico marítimo sin la necesidad de utilizar barcos rompehielos, y se cree que en el futuro podrá permitir una ruta comercial segura. Una maravilla más desaparecerá, un campo de batalla entre la razón y el misterio quedará convertida en un viaje de placer y la tierra se quedará un poco más pobre mientras la vamos derrotando paso a paso.
