Si en un primer momento hemos explicado la teología de la Creación en el Antiguo Testamento, en este artículo haremos un estudio más detallado del primer relato de la Creación que, lejos de ser una explicación científica del origen de todo, pretende poner de manifiesto que toda la realidad procede de Dios y está en función de la Ley.

El relato de la Creación es una adaptación de otros relatos

En el primer relato de la creación (Gn 1,1-2,4a) encontramos, siguiendo la tesis de Schmidt, una tradición mítica, teológicamente irrelevante, sobre la que se ha hecho una interpretación profética, que es la que tiene importancia. Se trata de un material que, en su tradición oral, ha ido sufriendo modificaciones paulatinas que lo matizan o completan y que, finalmente, queda fijado por escrito.

Gn 1 transforma el mito, mediante la interpolación de notas críticas y correcciones teológicas, insertándolo en una historia, todo ello respetando el bloque mítico en su perfil propio.

Pistas para descubrir el mito subyacente al relato de Creación

Esta hipótesis se hace en base a unas irregularidades en el texto:

  1. Repeticiones: doble modo de crear (palabra y acción).
  2. Desfase entre el número de días y el número de obras: la intención última es dejar libre el sábado, resultando ocho obras para seis días.
  3. Contradicción entre los dos primeros versículos: dos formas, mutuamente irreductibles, de entender el comienzo de la realidad (novedad absoluta frente a ordenación del caos).
El redactor sacerdotal habría trabajado sobre un mito popular, pero añade ciertos elementos para mostrar al Dios de la Alianza y sustentador de todo.

Principio y fin de la Cosmogonía sacerdotal

La entera cosmogonía es enmarcada por los versículos Gn 1,1, que anticipa el contenido del relato, y Gn 2,4a, que lo resume. Si afirmamos que ambos versículos son equivalentes es porque:

  1. El uso intencionado del verbo “bará”, exclusivamente referido a Dios, que describe una acción que da como resultado un efecto absolutamente inédito, sin partir de una materia previa.
  2. Dios creó “el cielo y la tierra”, es decir, todo. Para Israel el mundo acontece fundamentado en la acción libre de Dios, ya que carecen del concepto de cosmos.
  3. Dios creó “en el principio” (beresit). El redactor sacerdotal quiere estipular aquí el punto de partida del calendario histórico-salvífico, el comienzo de todo. El mundo tiene un comienzo y, con él, el tiempo, sin poder desconectarlos, ya que el tiempo le pertenece como un elemento constitutivo de su devenir. La temporalidad es cosustancial al mundo.
Cabe, antes de hacer un análisis de los textos, situarnos dentro de la mentalidad semítica (la palabra de Dios es viva y eficaz, el nombre equivale a la entera realidad de lo nombrado, no existe el pensamiento sobre lo abstracto...) pues, de otro modo, no podremos entender la obra del sacerdotal.

Esquema del primer relato de la Creación

Los primeros cinco versículos del relato son “fórmulas-marco” del capítulo. A partir de aquí se sigue un esquema constante: creación por la palabra; fórmula de constatación; creación por la acción; imposición de nombres (los tres primeros días); fórmula de aprobación; numeración del día. Veamos más a fondo los primeros cinco versículos del Génesis.

  • Gn 1,1: Interpretación teológica de todo lo que va a seguir.
  • Gn 1,2: Resonancias míticas amortiguadas por el versículo anterior. El caos es vacío, nada, es decir, que no hay tiempo ni espacio, lo cual, para un semita, es equivalente a decir que no existe nada. En estos dos versículos se afirma, de forma indirecta, la creatio ex nihilo.
  • Gn 1,3: La luz es independiente de los astros, ya que surge directamente de Dios. El actuar de Dios es único, soberanamente trascendente (y dijo Dios); procede de Dios, que no necesita de nada para conferir el ser a las cosas. Entre Dios y el mundo está la palabra, que los separa (creador-creatura), pero que los relaciona.
  • Gn 1,4a: Fórmula de aprobación: se trata de un juicio ontológico positivo sobre la criatura, la cual responde a la intención del creador. Se exime a Dios del mal del mundo, es decir, no se le hace responsable del mismo
  • Gn 1,4b: Residuo mitológico (creación por la acción)
  • Gn 1,5a: Dar el nombre, en la cultura semítica, es dar el ser.
  • Gn 1,5b: El tiempo está ordenado en función del sabat, con una clara intención teológica y litúrgica.

Qué quiere transmitir el primer relato de la Creación

La identidad entre el Dios de la Alianza y el Dios del Universo da origen a una perfecta síntesis Dios-hombre-cosmos. El Dios de Israel es universalista. El mundo existe para la salvación, es historia y protagonista de la historia, lo que reclama una escatología de un cielo nuevo y una tierra nueva.

La realidad procede de una voluntad de donación gratuita de un solo Dios. La Creación significa una repulsa categórica del carácter divino o demoniaco del mundo. Emancipa al hombre de todo vasallaje a los poderes impersonales del cosmos.

El Génesis no explica científicamente el origen del Universo

No hay que buscar concordancia entre el relato de la creación y la ciencia. Se afirma la creatio ex nihilo mediante el uso del verbo “bará” y la depuración del caos, pero no existe un pensamiento como tal, un concepto. El tiempo es el eje de la actividad creativa, no es cíclico; Dios sigue creando a través de su imagen, el hombre, a quien ha confiado el mundo.