La cantidad de planetas extrasolares descubiertos permite vislumbrar que en un plazo no demasiado largo se encontrará algun planeta en el que se demuestre que el agua se conserva en él, y que por lo tanto los planetas azules sean más comunes de lo que pensamos. Para que esto ocurra tiene que estar en la zona de habitabilidad de su estrella, la que se define como la ecoesfera o el espacio teórico esférico que la rodea, vacío en el medio, en el que la temperatura de la que gozan los planetas que la transitan permitiría la aparición y conservación de agua líquida. Por ahora solo hay investigaciones y modelos de estudio, los que revelan que entre el 20 y el 30 % de las estrellas como el Sol tienen planetas tipo Tierra y que si estos planetas orbitaran en la zona de habitabilidad, es probable casi en un 100 % que tengan agua líquida, o lo que es lo mismo, que tengan océanos y vida.

Formación de océanos

Existen dos teorías sobre la formación de los océanos en la Tierra: una que dice que el agua vino por los cometas en una época en que era habitual el bombardeo de estos astros – hoy se sabe que han contribuido con sólo un 10 % del total - y la otra que afirma que el agua se formó como consecuencia de la materia aglutinada por la gravedad al momento de la génesis del planeta, y fue emanando en forma de gas a la superficie cuando esta se enfrió, para luego caer en forma de lluvia. Ambos casos son habituales en la formación de sistemas planetarios por lo que la posibilidad de que los planetas terrestres tengan estos procesos es común. A estas reglas y a la ubicación del planeta en la zona de habitabilidad de su estrella, sólo falta agregarle una característica: la suficiente gravedad para mantener la atmósfera necesaria que le otorgue estabilidad y regule la temperatura que permita el estado líquido del agua.

El agua en el Universo

El estudio de los cometas mediante sondas enviadas a ellos, ha permitido obtener respuestas respecto al material del que están formados los sistemas planetarios, sobre todo en cuanto a la existencia de agua. El agua se puede detectar en esos cometas, lo que permite afirmar que en la época de formación del Sol y su sistema, existía el agua en cantidades enormes en el disco de gas y polvo que lo rodeaba. El agua en esa época formativa fue expelida en su mayor parte hacia las cercanías del disco protoplanetario, donde hoy están los planetas interiores. Dado que estos planetas rocosos con sus núcleos metálicos son propensos a acrecer en su formación el agua circulante, que tuvieron en grandes cantidades. En esta época primigenia y caliente, los planetas concentran los materiales pesados hacia su centro y expelen hacia la superficie los volátiles, como el agua, la que aparece en forma de vapor. Si el planeta tiene la suficiente gravedad como para retener una buena parte de esos materiales gaseosos, se forma la atmósfera. Mientras el planeta se enfría, el agua sigue apareciendo como vapor, aumentando este proceso hacia el final de formación de la corteza y solidificación del planeta, cuando la temperatura ha descendido. El proceso continúa con el enfriamiento cuando el agua cae en forma de lluvia durante millones de años.

Hallazgo de cristal de circón en Australia

Las teorías sobre la presencia de agua líquida en épocas remotas se han confirmado en parte por el descubrimiento de un grano de cristal de circón de unos 4.400 millones de años de antiguedad en Australia. Si bien este hallazgo ha revolucionado otras teorías respecto de la aparición de la vida, lo importante es que la presencia de formas oxígeno pesado en el grano de cristal, indican la presencia de agua a un nivel superficial desde antes de lo que se pensaba.

La vida extraterrestre

Se calcula que la Tierra se formó desde hace unos 4.500 millones de años, enfriándose su magma durante unos 700 millones de años, dentro de los cuales se considera que la formación de océanos tardó entre 100 y 150 millones de años. El Sistema Solar, la Tierra y el hallazgo de los exoplanetas, ha llevado a aplicar modelos matemáticos en los que se basan los datos mencionados, por lo que las probabilidades de que exista vida fuera de nuestro sistema solar es casi irrebatible. Hoy, estas teorías se aplican a sistemas encontrados como el de la estrella enana roja Gliese 581, el de 55 Cancri, más similar al Sol, o el ficcional mundo de la película Avatar, un mundo terráqueo, oceánico y lleno de vida llamado Pandora, que es un gran satélite de un planeta gigante de ficción llamado Polifemo, que orbita alrededor de la muy real estrella - la más cercana al Sol -, Alfa Centauri A, del sistema de tres estrellas Alfa Centauri.