La clave de éxito, si hay que señalar alguna, está en el interior de cada persona. La autoestima, la perseverancia o el valor, junto a otros factores, determinan hasta qué punto se puede lograr el objetivo deseado. También es cierto que para cada persona la fórmula puede diferir ampliamente. Mientras que uno puede considerar un gran éxito haber pescado truchas de cierto tamaño, a otro le traerá sin cuidado la pesca. Lo coincidente es el núcleo fundamental, que siempre parte del valor que le concede cada uno a las acciones emprendidas y lo que estas influyen en la propia existencia.

El éxito y el fracaso

Uno de los elementos indispensables del éxito es la acción, y para la acción se requiere valentía. En más de una ocasión alguien puede pensar: “no soy capaz”. Es ahí donde nace la semilla del fracaso, ya que fracasar no es tanto el hecho de no lograr un objetivo como el de no haberlo intentado. En realidad, una de las diferencias entre el éxito y el fracaso radica en la capacidad de levantarse, de resistir: la resiliencia, no dejarse vencer por las adversidades.

El éxito es un incentivo en sí mismo que lleva a perseguir nuevos éxitos, de igual modo que el fracaso puede constituir un freno para emprender nuevas iniciativas por el miedo a otro fracaso. Pero no hacer algo por temor a fracasar ya es de por sí un fracaso.

El éxito en un mundo competitivo

A veces lo más complicado es saber cómo hallar la felicidad. Arrastrados por la vorágine competitiva de la sociedad actual, el hombre es impelido a la búsqueda de un éxito que, tal vez, nada tenga que ver con la esencia de lo que le haría realmente feliz, con lo que se acaba obteniendo un fracaso disfrazado de éxito.

La competitividad, hoy más que nunca, lleva implícito el mensaje de que ser mejor y superar al otro asegura el camino al éxito, cuando el verdadero éxito sólo está en superarse a sí mismo. También es cierto que ambas cosas pueden ir juntas; pero la clave es la segunda.

El éxito y el dinero

Pocas cosas se asocian tanto al éxito como las posesiones en general y el dinero en particular. En realidad el dinero no contribuye al éxito. Aunque sí puede contribuir a disfrutarlo.

La percepción del éxito como objetivo, lo que necesariamente lo convierte en algo efímero, hace perder de vista la esencia de lo que realmente es; un camino. El éxito ha de valorarse como tránsito. Incluso tomando como ejemplo el dinero, se podría decir que el éxito no es la cantidad de bienes materiales que se poseen, sino todo lo que se ha hecho para alcanzarlos.

Claves del éxito

Cuando el punto de referencia es uno mismo y se es consciente de las propias necesidades y anhelos, se está en el punto de partida correcto. Al contrario, cuando la referencia pasa a ser el “objeto” externo, nace la necesidad de controlarlo y de ejercer poder sobre él, como si fuera parte de uno mismo. Esto es algo que nunca se logra por completo, y que inevitablemente se traduce en un alejamiento del centro de referencia; el “yo”.

Cuando el eje de la existencia es el “yo”, nace la confianza, la autoestima y el poder que posibilita cualquier empresa cuyo fin es la felicidad. Cuando el eje es externo se fundamenta en el temor, en la desconfianza y es siempre dependiente de la duración de ese elemento externo, bien sea el dinero, la fama o cierto cargo que otorga poder, por poner ejemplos de todos conocidos.

Triunfar y fracasar

La vida no es una extensa planicie donde nunca pasa nada, más bien se trata de un campo de pruebas donde se pone de manifiesto la capacidad de cada cual para superar las adversidades. El modo de enfrentarlas, los recursos y otros condicionantes determinarán el resultado. Pero tanto el éxito como el fracaso, no son necesariamente un factor determinante; la clave está en el aprendizaje obtenido de la experiencia y su aplicación inteligente en el futuro. Así pues, un fracaso, o incluso muchos fracasos, suelen ser el camino de un gran éxito.

La actitud es fundamental; mientras alguien ante la adversidad ve un obstáculo, otro ve una oportunidad; mientras alguien ante un fracaso no se levanta, otro se levanta una y otra vez. Así es como se llega al éxito.

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