Los contenidos de la Educación para la Paz son: tolerancia, diálogo, no violencia. Es una educación para una convivencia pacífica, para un desarrollo sostenible; una educación para el desarme; una educación en derechos humanos.

Repasando los antecedentes de la Educación para la Paz, vemos que desde tiempos remotos ha habido una intencionalidad en la educación para transmitir la paz. Se demuestra así que la Educación para la Paz tiene su propia historia. Como apunta Xesús R. Jares, "ni es una creación de última hora, ni una moda pedagógica ni una respuesta puntual a un problema determinado, por importante que éste sea".

Recorrido histórico de la Educación para la Paz

La Educación para la Paz se inscribe dentro de la Cultura de Paz. Xesús R. Jares divide su desarrollo histórico en cinco grandes hitos u "olas", desde la Escuela Nueva, pasando por la aparición de la UNESCO, la noviolencia y la propia Investigación para la Paz, a partir de los años cincuenta:

  1. Nacimiento de la EpP, dentro del movimiento de renovación pedagógica de la Escuela Nueva, a principios del siglo pasado. Se considera la escuela al servicio del niño y de la humanidad y hay una crítica a las prácticas pedagógicas tradicionales. Se busca desarrollar una educación para la comprensión internacional, el fin último es evitar la guerra. Dentro de este enfoque están la promoción de museos pedagógicos, de la Cruz Roja Juvenil, de campos internacionales para adolescentes, excursiones a centros de interés para la paz...
  2. Creación, en 1945 y 1946, de la ONU y de la UNESCO, su organismo especializado en materia de educación. La Educación para la Paz se orienta en tres direcciones: comprensión entre las naciones y conciencia supranacional; enseñanza relativa al sistema de Naciones Unidas y enseñanza en Derechos Humanos. Se ponen en marcha elPlan de Escuelas Asociadas a la UNESCO y los Clubes de Amigos de la UNESCO.
  3. La tercera ola corresponde a los años sesenta. Se nutre de las aportaciones de la ideología de la noviolencia inspirada por Gandhi. Se basa en la no cooperación, la desobediencia civil y la negativa de recurrir a la violencia. Está representada por los programas educativos de los cuáqueros en Estados Unidos, la comunidad del Arca en Francia, la noviolencia educativa en Italia, el centro Martin Luther King, el Movimiento de Objetores de Conciencia y el Día Escolar de la Noviolencia y la Paz (fundado en 1964 por el mallorquín Lorenzo Vidal, que se celebra anualmente el 30 de enero, en conmemoración de la muerte de Ghandi).
  4. La Educación para la Paz, dentro del movimiento de Investigación para la Paz, se desarrolla a partir de los años setenta. Lo más característico es que teóricos como Johan Galtung insisten en que sus contribuciones deben servir para realizar un cambio social. Se opta por métodos pedagógicos activos y socioafectivos: autoeducación, juegos de paz, medios táctiles, visuales y audiovisuales, dramatización...
  5. Xesús Jares hace referencia a la quinta ola de Educación para la Paz en España (a partir de los años 80). Es fruto de las cuatro anteriores y de la repercusión pedagógica que tienen los movimientos pacifistas en contra de la militarización de la sociedad y del peligro nuclear.
A pesar de estos antecedentes históricos, el mismo Xesús Jares reconoce que, en realidad la Educación para la Paz es una disciplina muy innovadora: hasta el siglo XX (exactamente, tras la Primera Guerra mundial) no se aúnan esfuerzos por fundamentar la Educación para la Paz desde un punto de vista pedagógico.

La Educación para la Paz en la legislación española

Cabe apuntar que en España, la evolución de la Educación para la Paz tiene un capítulo especial a partir de la promulgación de la LOGSE (Ley General del Sistema Educativo), en 1990. En ella, la Educación para la Convivencia se configura como un tema transversal. En 2006, con la Ley Orgánica de Educación, aparece la Educación para la Ciudadanía, como una asignatura diseñada para el último ciclo de la Educación Primaria y toda la ESO en España.

En una tesina del Departamento de Educación de la Universidad de Córdoba ("La educación para la convivencia en la legislación española", de la autora de este artículo), se pone de manifiesto una cuestión de interés. En la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media, la Formación Político-Social, se consideraba materia fundamental. Por su parte, la Ley Orgánica de Educación instaura la nueva y polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía

Curiosamente, son los únicos momentos históricos (desde 1939) en los que el legislador otorga a la educación ciudadana un espacio propio en los planes de estudios, como materia específica (Formación Política y Social y Educación para la Ciudadanía).

Las temáticas, la ideología y la época son distintas. La intención política, en ambas leyes, similar: adoctrinar a los ciudadanos desde su infancia en los valores del régimen.