La tensión entre ambas coreas provocadas por el hundimiento de una corbeta surcoreana en aguas del Mar Amarillo, ha hecho retrotraerse a los peores días de la Guerra Fría del siglo pasado. Sin embargo, en las últimas horas, portavoces del ejecutivo surcoreano se han encargado de rebajar la tensión, sobre todo, tras el posicionamiento de China a favor del mantenimiento de la paz en la península coreana.

Reacciones internacionales

El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha declarado que "China ha mantenido constante su postura hacia la paz y la estabilidad en la península coreana" y ha mostrado sus condolencias al pueblo del Corea del Sur por las víctimas fallecidas en el hundimiento del buque de la Marina surcoreana. Este posicionamiento por parte de Pekín aleja el fantasma de una nueva guerra en la península de Corea, aunque no cierra definitivamente una crisis de imprevisibles consecuencias.

La postura tanto de Estados Unidos como de Rusia coincide en llevar el incidente a las Naciones Unidas para que los culpables del hundimiento del buque surcoreano no queden impunes. Esta es, desde luego, la política por la que apuesta el gobernó de Seúl, que busca el posicionamiento de la comunidad internacional para lograr una resolución que sancione al régimen de Kim-Jong Il como responsable de un incompresible y provocador acto de guerra.

El origen de esta crisis

El conflicto tuvo su origen en el hundimiento de la corbeta “Cheonan” el pasado mes de marzo en aguas territoriales surcoreanas del Mar Amarillo. De los 104 tripulantes, solamente 58 pudieron ser rescatados. El hundimiento se produjo por una explosión de origen desconocido en la popa de la corbeta. Aunque en un principio se barajó la posibilidad de que el hundimiento se hubiese producido por una mina o un torpedo norcoreano, las autoridades de Seúl descartaron esta posibilidad a los pocos días.

Sin embargo, la situación cambió una vez se hubo reflotado el buque, que se había hundido en aguas poco profundas. El pasado 20 de mayo, Seúl dio a conocer el resultado de una investigación realizada por comisión conjunta de expertos internacionales y presentó pruebas irrefutables de que el causante del hundimiento de la corbeta “Chenoan” y de la muerte de 46 de sus tripulantes había sido la explosión de un torpedo norcoreano.

La reacción de la Comisión Nacional de Defensa de Corea del Norte fue negar las acusaciones de Seúl y amenazar con un conflicto armado si la comunidad internacional tomaba medidas sancionadoras contra su país. La tensión en la península coreana se elevó entonces al entrar ambos ejércitos en estado de máxima alerta. Los norcoreanos expulsaron a todo el personal surcoreano que trabaja en el complejo industrial de Kaesong, el único nexo económico de unión entre ambos países.

A día de hoy, las espadas continúan en alto. Ambos países realizan maniobras navales en sus aguas y Pyongyang ha anunciado que ha cancelado el protocolo pactado con Seúl para evitar choques accidentales de patrulleras de ambas Marinas en el Mar Amarillo. A pesar de la presión china, Corea de Norte no da su brazo a torcer y se apresta a responder a lo que denominan “guerra psicológica” iniciada por el gobierno surcoreano.

El futuro de Corea del Norte

Hay que recordar que esta crisis coincide con el acuerdo que al que se llegó el pasado viernes en las Naciones Unidas sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear que, entre otras disposiciones, insta al régimen de Corea del Norte a abandonar su programa de armamento nuclear. Este acuerdo ha sido recibido en Seúl con evidente satisfacción, a pesar de que Corea del Norte abandonó este tratado en 2003 y desde entonces ha realizado dos pruebas nucleares, en 2006 y 2009.

Un conflicto armado podría suponer la desaparición de Corea del Norte, un país cada vez más aislado e inmerso en una carrera militarista que no hace más que agravar los profundos problemas económicos que sufre la ciudadanía. La posibilidad de que las Naciones Unidas profundizasen está crisis económica con la adopción de sanciones económicas puede ser otro factor que anime a Kim-Jong Il a continuar con una huida hacia adelante que acabe con un baño de sangre entre estos dos países hermanos.