El protocolo en la mesa se remonta a antes de la Edad Media, pero es precisamente durante la época medieval cuando más se popularizó y propagó esta práctica debido al florecimiento de los caballeros nobles y a la frecuencia de las fiestas y banquetes que se celebraban en palacios y castillos.

Estas celebraciones suscitaban gran competencia entre las familias de la alta sociedad. Cuanto más ceñida a las normas establecidas estaba una fiesta, más admiración y prestigio se ganaba.

Aunque no lo parezca, las reglas del protocolo en la mesa siguen tan en vigor como antes o quizá más debido a la popularización de eventos sociales, puesto que es imposible la organización de estos sin la guía o ayuda que ofrece el protocolo. Si bien algunas costumbres varían de país a país, la idea básica es tratar de agradar al máximo a aquellos con quienes se comparte la mesa.

La colocación de los invitados en la mesa

La función más importante del anfitrión en una cena formal es quizás cómo sentar a los invitados en la mesa. De ello depende, en gran parte, el éxito de esta actividad como evento social.

En la cena formal se llevan a cabo pautas de presidencia y precedencia. La presidencia se refiere a quién ocupa el centro de la mesa, que normalmente lo ocupan los anfitriones, aunque en cenas de mucha gala estos pueden ser cedidos a invitados de altos rangos; en estos casos los anfitriones se colocan al lado izquierdo de la presidencia.

Las precedencias se refieren al orden en que los invitados se acomodan en la mesa y que tiene que ver con el grado de importancia o rango del invitado. Cabe destacar que hay dos formas básicas de presidencia: la anglosajona, que entiende como presidencia los extremos de la mesa, y la francesa o latina, que asume como presidencia el centro de la mesa.

Las precedencias en la mesa

En una cena privada o familiar los puestos de honor los ocupan las personas de mayor edad; en eventos públicos la persona de mayor rango o categoría.

Los invitados de honor se sientan a la derecha de los anfitriones, intercalando a las mujeres con los hombres. El hombre de más importancia se sienta a la derecha de la anfitriona y la mujer de más importante se coloca a la derecha del anfitrión y así sucesivamente se van distribuyendo los invitados en la mesa.

Nunca se deben de sentar trece personas en la mesa, si es necesario se separa el grupo en dos mesas de siete y seis, respectivamente. Otra norma de importancia es la separación de los matrimonios, a la cual se le conoce como el descanso matrimonial, y finalmente, hay que tener en cuenta que las mujeres no deben quedar en los extremos de la mesa.

Para evitar tener que re-acomodar comensales en la mesa se deben colocar tarjeticas con los nombres de los invitados en cada puesto.

La entrada al comedor es precedida por la señora de la casa

La entrada al comedor debe ser precedida por la anfitriona o señora de la casa, y el último en entrar debe ser el anfitrión; de esa manera la anfitriona puede corregir un detalle a última hora y al mismo tiempo ayudar a ubicar a los invitados.

La primera en sentarse a la mesa debe ser la señora de la casa, y también la primera en levantarse al terminar la comida. Si un invitado se retrasa se le esperará, por mucho, una hora. Los anfitriones deben mostrarse relajados y sonrientes en todo momento.

Estos no deben estar excesivamente elegantes para no incomodar a los invitados. Le corresponde a los dueños de la casa dirigir los temas de conversación que sean agradables y no tocar temas conflictivos.

Los anfitriones deben estar pendientes de todo detalle: que no falte nada en la mesa y que todos los invitados tengan lo necesario para sentirse cómodos, pero todo esto en un tono suave que no demuestre exceso de esfuerzo o contrariedad.

Otros detalles de importancia en la cena formal

Los alimentos se ofrecen primero a la señora de la casa, luego a las otras damas, seguidamente a los señores y finalmente al dueño de la casa. El vino se debe servir primero al dueño de la casa; después de que lo pruebe y dé su aprobación, se les ofrece a los demás comensales.

Los brindis deben ser cortos y referirse al motivo de la celebración; se debe dejar de comer en el momento que se efectúan.

No se debe insistir a los invitados para que coman de un plato que no desean probar. Si se van a poner velas en la mesa estas deben estar prendidas antes de pasar a los invitados al comedor. Si se recibe un regalo se debe de abrir y agradecer inmediatamente.

Procederes de los invitados

No se debe fumar en la mesa; sólo es permitido a la hora de tomar el café y solamente si todos los comensales fuman.

No se debe pedir la receta de un plato que le encantó en ese momento.

Se debe ser puntual; esto es parte de la elegancia como invitado, y debe agradecer todas las atenciones recibidas.

Despidiendo a los invitados

Finalmente se debe despedir a cada uno de los invitados en la puerta. Las despedidas deben ser cortas para no abandonar por mucho tiempo al resto de los invitados.

Es importante aprender a dominar estas reglas de etiqueta de la misma forma que se hace con el uso de los cubiertos y copas y el comportamiento en general para que se puedan ejercer con toda naturalidad. Con esto se logrará disfrutar del evento plenamente y al mismo tiempo lucir con toda elegancia.