En un comunicado al diario vasco Gara y Berria en un formato de texto y audiovisual, ETA, tres días después de la Conferencia de Paz realizada en San Sebastián donde se le pedía el fin de la violencia y, a petición de la propia izquierda abertzale, ha anunciado que deja las armas y llama a los gobiernos español y francés para abrir un proceso de diálogo directo con la intención de solucionar las consecuencias del conflicto. Asimismo ha añadido su compromiso claro, firme y definitivo de superar la confrontación armada.

Paso histórico en la deseada paz en el País Vaco

La banda terrorista ha considerado "que se está abriendo un nuevo tiempo político en Euskadi". Han confirmado "que la crudeza de la lucha se ha llevado a muchos compañeros y compañeras para siempre y que además otros están sufriendo en las cárceles y en el exilio". Y para ellos han tenido unas reseñas afectivas como "su reconocimiento y su más sentido homenaje".

Pero en ningún momento han tenido cualquier tipo de mención a las víctimas del terrorismo causadas en todos estos años. En el mensaje agregaron "un llamamiento a la sociedad vasca para que se implique en este proceso de paz y libertad en Euskal Herria". La banda subrayó además, "que el camino por delante tampoco será fácil: cada paso, cada logro, será fruto del esfuerzo y de la lucha de la ciudadanía vasca". También resaltaron en otro párrafo que "frente a la violencia y a la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo. Y que el reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular deben prevalecer sobre la imposición. Ese es el deseo de la mayoría de la ciudadanía vasca", apuntaron.

Ha sido clave la fuerte presión policial.

Si bien la banda terrorista hacía hincapié en la conferencia Internacional de Paz celebrada en San Sebastián el pasado lunes día 17 de octubre de 2011, para haber tomado esta transcendental decisión, no cabe duda alguna que la fortísima presión policial que han sufrido en los últimos años, tanto la ejecutada por las fuerzas del Estado español y el francés junto a otras fuerzas internacionales, han sido clave para arrinconarlos y dejarlos a mínimos en su infraestructura bélica.

ETA está más debilitada que nunca, pero no hay que olvidar a las víctimas del terror que la banda ha asesinado, no sólo ha matado a policías, guardias civiles y militares, sino que además ha ejecutado a jueces, políticos y a centenares de personas civiles. La banda terrorista empezó su espiral del terror durante el franquismo, y se incrementó en plena democracia, siendo la década de los ochenta la más sangrienta de la organización armada. En los noventa disminuyó su actividad y, en especial con el secuestro y posterior muerte de Miguel Ángel Blanco, edil del Partido Popular (PP) en Ermua, supuso un punto de inflexión en la banda, ya que el impacto emocional en la opinión pública española fue profundo y reivindicador.

De la misma manera, la izquierda abertzale, acuciada por la presión judicial, policial y social se ha distanciado de la banda terrorista y ha acelerado el final del terrorismo que, ayer 20 de octubre de 2011, forzó a la banda a hacer el comunicado. Incluso el mismo Arnaldo Otegi, ex dirigente de la ilegalizada Batasuna, antiguo brazo político de ETA, reconoció ante la Audiencia Nacional que la sociedad vasca ya no toleraba el terrorismo.

Optimismo entre los líderes políticos

El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, ha recibido muy positivamente el comunicado del grupo armado. En una escueta intervención en la Moncloa tras conocer la noticia, el presidente, en un tono especialmente emotivo, atribuyó el final de ETA gracias al esfuerzo de todos los gobiernos democráticos, a las Fuerzas de Seguridad del Estado, a la colaboración internacional, especialmente a la francesa, a la unidad de los partidos democráticos y a la sociedad española, e hizo una conmovedora mención a las más de 800 víctimas asesinadas por la banda terrorista y a sus familias.

Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba, ex ministro del Interior y candidato a las próximas elecciones de 20 de noviembre de 2011, dio un comunicado similar al del presidente Zapatero, con la voz entrecortada, cuando se refirió a las víctimas del terrorismo. Además, indicó, que el próximo Gobierno que surja en las próximas elecciones, será el que gestione la solución para los presos y clandestinos de la banda terrorista.

El líder de la oposición y del PP, Mariano Rajoy, y también candidato a las próximas elecciones, valoró positivamente el cese de la violencia etarra y calificó su final como la victoria gracias a la presión policial, judicial y social sobre los terroristas. Lo que consideró como un triunfo del Estado de derecho.

¿Y ahora qué?

No todo es oro lo que reluce, pues también existe cierto escepticismo. En primer lugar la banda jamás ha anunciado al abandono de las armas ni se ha referido a su disolución, pues tampoco lo ha hecho en este último comunicado. No es la primera vez que nos han engañado, la última vez rompieron la tregua con el atentado de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), resultando muertas dos personas.

Tampoco han sido explícitos en lo que desean a cambio: ¿presos y exiliados? ¿Independencia de Euskadi? Y asimismo tampoco se han arrepentido de los asesinatos cometidos durante estas cuatro décadas, asunto que repudia a todas las asociaciones de víctimas del terrorismo, las cuales son las más susceptibles al comunicado emitido ayer por la banda terrorista. Además existe otra incógnita, por qué han hecho público el comunicado justo un mes antes de las elecciones generales: ¿será que quieren más representación política a través de Bildu, partido político que aunque ha sido legalizado todavía levanta ciertas sospechas por representar a la banda terrorista?

De una cosa sí que estamos seguros, ETA está más frágil que nunca, y aunque le cueste admitirlo, cada vez está más cerca de su final.