Don Draper y sus compañeros de la agencia de publicidad Sterling, Cooper, Draper & Pryce vuelven a la televisión española, en una quinta temporada que se ha hecho esperar dos años. La serie, ganadora de cuatro Globos de Oro y quince premios Emmy (entre ellos el de mejor serie dramática), producida y distribuida por AMC, se estrenó el 25 de marzo en Estados Unidos en su quinta temporada, tras superar las negociaciones con su creador, Matthew Weiner.

Mad Men, la esencia de los años 60

En sus cuatro primeras temporadas, la serie ha girado en torno al personaje de Don Draper, un ejecutivo de publicidad con un pasado oscuro, que parece vivir el sueño americano de los años del progreso, justo en el momento en el que éste comienza a desmoronarse. La serie recoge, a través de las aventuras empresariales de los personajes, la efervescencia cultural de los primeros años 60 en New York, los años dorados del cine y el "star system", y un mundo en el que se abren pasos los nuevos medios de comunicación, la música popular hecha con guitarras, y las reivindicaciones de la mujer y las minorías raciales.

Quinta temporada de Mad Men, el final del sueño americano

En las primeras cuatro temporadas, la serie nos ha hecho ver un mundo en constante cambio: falta de una conciencia social todavía en formación, el nacimiento de un nuevo modo de capitalismo, un pais que sale de la guerra de Corea y se dirige al pantano de Vietnam. Pero también la muerte de dos de los grandes mitos de los sesenta, John F. Kennedy y Marilyn Monroe. Si las novelas de Richard Yates o Vonnegut ya nos han hecho sospechar que esos felices años no lo eran tanto, el suicidio del gran ídolo de masas americano, es un momento en el que un mundo solo feliz en apariencia comeinza a a agrietarse.

Sexo, droga y Rock & Roll en Mad Men

En la quinta temporada, que ya lleva nueve episodios emitidos en Estados Unidos, la máxima sesentera puede ser un resumen de lo que ocurre en el mundo occidental, y contagiado al mundo empresarial. La liberación sexual alcanza a la mujer: si hasta ahora los ejecutivos disfrutan de libertad sexual mientras guardan a sus mujeres en casa (sufriendo ansiedad y renunciando a sus carreras), la situación coeminza a cambiar. Aparecen las experiencias con LSD, y los estragos de la heroína en el mundo artístico. Asisitimos al éxito de The Beatles y Rolling Stones que se suman a las guitarras folk que ya estaban de moda en Norteamérica. Y sobre todo, el mundo de la publicidad gravita hacia la televisión y el mundo audiovisual.

Don Draper, el hombre de una pieza

Todo el drama de la serie gravita en torno a un personaje, Don Draper (John Hamm), un genio implacable de la publicidad, antiguo héroe de guerra, elegante y mujeriego. Sin embargo, ni es un héroe de guerra, ni tiene un origen social parejo al de sus subordinados o socios (es hijo de una prostituta rural que murió al darle a luz), ni es un hombre duro (su gesto granítico de ejecutivo se desmorona en más de una ocasión), y en realidad ni siquiera se llama Don Draper. Este hombre, paradigma de todo los deseable en el mundo de los negocios de los años sesenta no es más que un personaje creado por sí mismo que vive torturado.

Don Draper, el personaje dramático más complejo de la década

La fuerza dramática de la serie se debe en gran parte a este personaje, contradictorio, triunfador en un mundo implacable, y tremendamente por encima de todos los que le rodean con grandes títulos en sus currículos. Que este personaje sea incapaz de disfrutar de una vida de triunfo a la que no estaba abocado, y parezca segarse la hierba bajo los pies, consigue que sea alguien con quien cualquiera puede identificarse, o reconocer a su propio padre. Es, sin duda, el mejor personaje dramático salido de la pluma de los guionistas en más de una década.