Seguramente cuando el niño o niña llega a esta etapa ya ha recibido una gran cantidad de estimulación, bien sea dirigidos o naturales. Estos ejercicios varían en esta etapa por las condiciones y desarrollo que ya ha logrado alcanzar.

El grado de desarrollo de los niños que cumplen su primer año de vida varía de un caso a otro, pero de manera general podemos decir que durante la etapa que va desde los 12 meses hasta los 24 meses ya el niño o la niña sabe agarrar y apretar, así como aplaudir y decir adiós con la mano.

Durante esta etapa, el niño o la niña es capaz de caminar solo o con poca ayuda y puede perseguir algunos objetos y empujar otros. Presta atención a lo que ocurre a su alrededor, aumenta su curiosidad y su necesidad de inspeccionarlo todo y es capaz de imitar las acciones vistas.

El niño o niña se puede reconocer a sí mismo en alguna fotografía y hacer preguntas en su lenguaje limitado como ¿por qué? y ¿qué es esto?. En esta etapa puede entender mayor número de palabras que las que puede decir, pero sigue absorbiendo conocimientos como si se tratara de una esponja. Por lo que aprovechar estas condiciones con algunos ejercicios que desarrollen sus capacidades, siempre es recomendable.

Pelota volteada

Aprovechando la capacidad del niño o la niña de imitar acciones, jugamos a pasarle una pelota por entre las piernas. Nos colocamos de espaldas al niño o niña y con las piernas abiertas hacemos rodar la pelota por entre nuestras piernas, invitándole a que la agarre y nos la devuelva.

De esta manera se estimula a desarrollar su capacidad de agarrar y de recoger y su capacidad de atención. Además, imitará las posturas y movimientos con lo que se fomenta su control psicomotor.

Artistas en acción

En un espacio de la habitación del niño o niña, o un espacio destinado al juego, se coloca una pizarra o una lámina grande de papel donde el niño o niña pueda expresarse con libertad.

Hacemos un dibujo en la pizarra o papel y luego lo invitamos a participar en la actividad. El niño o niña agarrará la tiza o marcador de manera libre, indiferentemente con su mano izquierda o derecha. En ningún caso se le debe corregir su agarre ni el dibujo que realice.

Si el niño o niña intenta llevarse la tiza a la boca o utilizarlo fuera del espacio indicado, debe decírsele y repetírsele que sólo debe usarse en ese pedazo de papel o de pizarrón.

Al terminar la actividad, recojan juntos los materiales para inculcar el hábito del orden. Para ello puede inventar una canción para dar la sensación que ordenar es una actividad tan divertida como la finalizada.

Con este ejercicio se logra que el niño o niña acepte y respete las normas de convivencia y a desarrollar la creatividad y expresión plástica.

Explorando texturas

Aún cuando existen libros y cuentos que presentan en sus historias diversas texturas para que el niño o niña las explore, este ejercicio también se puede lograr con los materiales que se tengan al alcance de la mano sin necesidad de comprar nada adicional.

El adulto que acompañe al niño o niña se quita sus zapatos y medias invitando al niño o niña a que lo imite y se quite sus zapatos y medias. Si no logra hacerlo solo, lo ayudamos un poco para él o ella finalice la tarea.

Buscamos diferentes texturas que se puedan apreciar a través de los pies, (piso frío, alfombra suave, arena, con piedritas, grama, barro, mojado, seco, etc.) y vamos diciendo en voz alta las sensaciones y texturas de modo exagerado.

Se puede alternar este ejercicio de exploración de textura, con exploración de tipos de caminata, es decir, caminando de lado, hacia atrás, de puntitas, etc.

De esta manera ayudamos al desarrollo de las habilidades motrices básicas y el sentido del tacto.