A mediados de los años 30 varios equipos de científicos europeos lograron sintetizar el primer derivado de la testosterona de laboratorio, aunque estas sustancias fueron concebidas para tratar determinadas dolencias, no pasó ni una década antes de que empezaran a ser utilizadas por atletas de alto rendimiento en todo el mundo. Actualmente gozan de gran popularidad entre los clientes de los gimnasios pese a sus devastadores efectos adversos.

En medicina son utilizados para aliviar varias dolencias

Generalmente se utilizan para corregir aquellas alteraciones que implican un déficit en la producción natural de testosterona, como el hipogonadismo, pérdida de testículos por traumatismos, trastornos autoinmunes, extirpación de testículos por cáncer, trastornos genéticos y del desarrollo, deficiencias nutricionales, algunos tipos de anemia...

Un aspecto a destacar del uso medicinal de los esteroides anabólicos es la dosificación; los médicos utilizan las denominadas "dosis fisiológicas", es decir, prescriben a cada individuo la dosis exacta que produciría su propio cuerpo de funcionar normalmente.

Es muy común confundir los esteroides anabólicos con otros muy utilizados en la medicina actual: los esteriodes corticales, estos últimos se utilizan para reducir la inflamación y están presentes en una amplia variedad de medicamentos antiinflamatorios, el ejemplo clásico lo tenemos en los inhaladores.

Son codiciados por sus efectos sobre el tejido muscular

Para entender como actúan los esteroides anabólicos debemos estudiar cómo aumenta la masa muscular con el entrenamiento:

Los músculos están formados por miles de fibras, cuando se realiza un entrenamiento intenso estas fibras son dañadas, produciéndose microdesgarros a lo largo y ancho del tejido entrenado. Una vez terminado el entrenamiento el organismo del deportista comienza a reparar el tejido dañado, por lo general el proceso dura 48 horas y se obtiene como resultado un musculo más grande y fuerte. Cuando se entrena los niveles de testosterona bajan drásticamente, llegando en algunos casos a ser equivalentes a los que presentan los hombres castrados, a su vez, se producen grandes cantidades de glucocorticoides para reducir la inflamación, no obstante, éstos producen pérdidas de tejido muscular.

Los esteroides anabólicos favorecen el aumento de la masa muscular de varias formas:

  • Aceleran las reparaciones, éstas se llevan a cabo en 24 horas, permitiendo al deportista trabajar los músculos más frecuentemente y de forma más intensa.
  • Reponen los niveles de testosterona y bloquean la pérdida de músculo que provocan los glucocorticoides.
  • Ayudan a retener el nitrógeno que normalmente se pierde en la orina y favorece el crecimiento de las fibras musculares.
  • Aumentan el número de glóbulos rojos, por lo que a las células musculares les llegan más oxígeno, carbohidratos y lípidos.
Por tanto no sólo logran un aumento considerable de la masa muscular sino que lo hacen muy rápido; se pueden apreciar resultados evidentes tras dos semanas de consumo. De hecho, cabe afirmar que una persona que come mal, duerme poco, bebe alcohol, fuma, falta a la mitad de las sesiones de entrenamiento y toma esteroides anabólicos puede superar al atleta más concienzudo con cierta facilidad.

Sus efectos secundarios pueden llegar a ser realmente graves

Encontramos múltiples efectos secundarios; algunos pueden aparecer desde el primer ciclo, otros lo hacen en un plazo de tiempo más largo.

A corto plazo los más comunes son:

  • Acné severo en la cara y espalda.
  • Halitosis (mal aliento).
  • Atrofia testicular: el tamaño de los testículos se reduce a la mitad.
  • Ginecomastia: senos con forma femenina .
En mujeres:

  • Patrones de alopecia iguales a los que se dan en los hombres.
  • Crecimiento de bello facial.
  • Disminución del tamaño de los senos.
  • Masculinización de la voz..
  • Aumento del clítoris.
Mención especial merece la atrofia testicular: cuando se consumen esteroides anabólicos, el hipotálamo detecta que los niveles de testosterona satisfacen más que de sobra las necesidades del organismo y manda una señal a los testículos para que paren la producción de dicha hormona. Desde que finaliza el consumo de estas sustancias hasta que el hipotálamo vuelve a poner en marcha los testículos hay un periodo en el que los niveles de testosterona son extremadamente bajos y en el que existe el riesgo de que el atleta caiga en una depresión, llegando en algunos casos al suicidio.

Los efectos a medio o largo plazo son especialmente dramáticos:

  • Arteriosclerosis: los esteroides anabólicos arrasan con el colesterol bueno, esto hace que los niveles de colesterol malo aumenten, produciendo un endurecimiento de las arterias y favoreciendo la aparición de tapones, con ello las posibilidades de sufrir un infarto o un derrame cerebral aumentan drásticamente. Se han documentado casos de atletas que tras 12 años de uso de estas sustancias, a los 30 años de edad tienen acumulaciones en sus arterias propias de individuos de 80 años.
  • Aparición de tumores, quistes e infecciones en hígado y riñones, llegando a producirse ictericia.
  • Peliosis hepática: este trastorno se caracteriza por la aparición de quistes llenos de sangre por todo el hígado, su ruptura da lugar a hemorragias internas.
  • Hipertensión y fallo renal: los quistes en los riñones reducen la capacidad de filtrar la sangre, esto hace que aumenten las toxinas y aparezcan problemas de retención de líquidos, a su vez esto provoca una subida de la tensión arterial y la aparición de los problemas asociados a ella.
La comunidad médica ha concluido que en el balance riegos/ beneficios del uso de los esteroides anabólicos en individuos sanos los riesgos son desproporcionados, por ello la venta de estas sustancias sin prescripción médica es ilegal, no obstante, esto ha favorecido la proliferación de un mercado negro fuera de todo control sanitario en el que se puede hacer difícil diferenciar las sustancias reales de las adulteradas e incluso hay quien utiliza medicamentos para uso veterinario.