Un estereotipo es una plancha metálica que sirve para imprimir caracteres. De allí ha derivado un concepto popular, llamar estereotipos a los prejuicios e ideas que habitualmente tenemos en relación a las cosas y las personas.

Muchos de nuestros estereotipos están relacionados con nuestra educación, la cultura y la cosmovisión que tenemos y están tan acendrados que somos incapaces de establecer una distancia razonable entre la realidad y el prejuicio.

Algunos mitos estereotipados que de una forma u otra afectan a la relación de pareja, por ejemplo:

Varones y mujeres son diferentes emocionalmente

Se suele escuchar que "las mujeres son lloronas por naturaleza” y “los hombres no lloran”.

La mayoría de quienes opinan de este modo forman a los niños con una actitud similar, sin embargo, no hay ninguna prueba científica concluyente que demuestre que las mujeres son más emocionales que los varones.

Tanto el varón como la mujer tienen capacidad de emocionarse. La expresión emocional tiene mucho que ver con la formación que hemos recibido de nuestros respectivos hogares y ambientes.

Se aprende a expresar la emoción. Si hemos vivido en un hogar donde las emociones eran expresadas libremente, aprendemos a hacerlo, si, por el contrario, nos formamos en un hogar donde las emociones eran reprimidas entonces, independiente que seamos varón o mujer reprimiremos nuestra emoción.

El estudio titulado "Gender differences in emotions and social behaviour at school age" mostró que no hay diferencias de género en intensidad emocional, ira y comprensión de la ambivalencia emocional.

Si la pareja no aprende a respetarse mutuamente en sus estados emocionales entonces se provocará tensión entre ambos.

Si califican sus estados emocionales en base a este estereotipo, entonces tenderán a formar a sus hijos reprimidos y no capaces de expresar sanamente sus emociones.

Los varones son incapaces de expresar ternura

Lo que se dice es que las mujeres son capaces de expresar mayor ternura, bondad y cortesía que los varones.

Incluso se llega a calificar ciertas emociones como masculinas y otras como femeninas. Se da por sentado que los varones deben ser rudos, descorteses y no bondadosos.

Sin embargo, este estereotipo no tiene ningún asidero lógico. Es verdad que muchos varones suelen ser rudos, pero, no más de lo que algunas mujeres son.

La capacidad de expresar ternura, bondad y cortesía, no tiene que ver con el hecho de ser varón o mujer. Si tuvimos padres que actuaban de una manera descortés, no bondadosa y falto de ternura, independientemente que seamos mujer o varón probablemente desarrollaremos las mismas conductas.

Si una mujer da por hecho que el varón tiene que ser rudo, descortés y no bondadoso, criará a sus hijos varones con está perspectiva ocasionándole un daño muy difícil de reparar.

Si forman parejas con esta perspectiva, tenderán a justificar conductas impropias basados en que “los varones son (o somos) así".

Cuidado al generar estereotipos

Entre varón y mujer existen características biológicas que evidentemente son distintas. Sin embargo, es preciso tener cuidado de inferir a partir de esta diferenciación estereotipos que estén basados en mitos y no en situaciones reales.

Varones y mujeres tienen capacidades similares para expresar valores, para tener un comportamiento amable, cortés y bondadoso.

Los estereotipos oscurecen el hecho que somos individuos, personas distintas unas de otras, únicos e insustituibles, que necesitamos ser respetados y tratados fundamentalmente por eso y no por mitos inventados por prejuicios y costumbres que nada tienen que ver con el sentido común.

Diferencias no definitivas

Los estudios de psicología diferencial demuestran que en conjunto no existe una superioridad intelectual de uno u otro sexo.

Las diferencias que se observan conciernen específicamente a procesos intelectuales específicos, se sabe, por ejemplo, que las mujeres obtienen mejores resultados en aquellas actividades en las que intervienen factores estéticos y verbales, habilidad manual y preocupaciones sociales.

Los varones tienen mejores resultados en pruebas donde se miden aptitud espacial, razonamiento matemático y lógico, y capacidad de abstracción.

Sin embargo, esto es general, resultado de estadísticas, siempre hay excepciones en uno y otro sexo. Derivar estereotipos a partir de estas conclusiones, simplemente es caprichoso.

Perspectiva de género

Es preciso por lo tanto generar una perspectiva de género al estudiar a los varones o mujeres. Para Marta Lamas, especialista en el tema, "la perspectiva de género implica reconocer que una cosa es la diferencia sexual y otra cosa son las atribuciones, ideas, representaciones y prescripciones sociales que se construyen tomando como referencia a esa diferencia sexual".

Resultados científicos

No se ha podido determinar, por ejemplo, en relación a la memoria superioridad de un sexo sobre otro. Tampoco en la capacidad de abstracción.

En el aspecto motivacional, es un hecho que varones y mujeres manifiestan desde temprana edad intereses diferenciados, tal como se puede observar en los juegos de los niños, sin embargo, hay una discusión que no se ha resuelto nunca para determinar si esto es simple eco de un condicionamiento social, o es connatural y genético.

En el campo sensorio motriz, las mujeres discriminan mejor los colores, son más rápidas en percibir detalles y más hábiles y precisas en movimientos delicados. Por su parte, los hombres destacan en orientación espacial y velocidad motora.

Conclusión

Los estereotipos están construidos sobre presunciones que no pueden ser justificados científicamente. Se ha avanzado mucho, pero tal como demuestra el estudio "Sexismo ambivalente", realizado en España, aún persisten elementos que necesitan mejorar.

Una relación de pareja debe basarse en las diferencias reales que existen y aprender a complementarse precisamente porque se conocen.

El estereotipo sólo sirve de base para traer confusión y desencuentro en las parejas. Es preciso aprender a vivir sin mitos.