Las estafas telefónicas han adquirido una nueva dimensión con la aparición de nuevas compañías telefónicas y al aumento de los call center, junto a las ofertas de tarifas planas que no exceden los 40 euros. Todo ello ha facilitado los intentos de fraude telefónico mediante miles de llamadas. La cuantía de la estafa no acostumbra a ser muy elevada, pero al ser aplicada masivamente a miles de usuarios, el balance total del fraude no es, precisamente, pequeño. Por otra parte, el usuario engañado, en la mayoría de casos, termina desestimando una posible denuncia debido a que la cantidad es muy pequeña.

Es característico en este tipo de fraudes que el delincuente se exprese de un modo persuasivo, esté bien informado y se dirija a su víctima con sus nombres y apellidos, datos que habrá encontrado, por ejemplo, en la guía telefónica. A partir de ahí, suplantará al personal de cualquier compañía y, de seguir todas sus indicaciones, el usuario caerá en la trampa. Igualmente común, es otro tipo de fraude en que los periodos de espera se suceden, alargando una llamada que siempre es de tarificación especial y que revierte en las arcas del estafador.

Falsas ofertas de empleo

Los puestos de trabajo con remuneraciones elevadas y trabajando desde casa con libertad de horarios, es otro de los señuelos más comunes para estafar al incauto. Generalmente, no requieren título ni experiencia, lo cual suele generar, debido a la motivación del usuario, un importante flujo de llamadas en busca de esa falsa oferta de trabajo. El sistema siempre es el mismo: llamadas con tarificación especial que no conducen a nada.

Obtención de datos personales

El siempre amable estafador, para obtener los datos personales, se hará pasar por un funcionario de Hacienda que informa de una cantidad que, fruto de un error, se debe abonar a la víctima, como resultado de su última declaración, cuyo ingreso no se realizo en su momento. A este efecto se le solicitan los 20 dígitos bancarios.

En otras ocasiones suplantan a otros cargos y compañías y, dirigiéndose al usuario con sus nombres y apellidos, se ganan su confianza para obtener los datos que, a la postre, servirán para domiciliar recibos o pagos a la cuenta obtenida fraudulentamente. La protección de los datos empieza por uno mismo.

Fraude de activación de códigos

En este caso, un supuesto técnico de una compañía telefónica es quien realiza la llamada. Le informa que se está realizando una comprobación de su terminal y que se requiere su colaboración para verificar su buen funcionamiento. A partir de ahí se le solicitará que marque dos dígitos –los de la compañía del usuario– y a continuación el asterisco, seguido de un número de nueve cifras y, finalmente, la almohadilla.

El resultado, es que el desprevenido usuario inicia la activación de códigos mediante la cual el estafador podrá llamar a cargo de la víctima, quien descubrirá el engaño en la próxima factura.

Empresas de transporte inexistentes

Las llamadas se efectúan al teléfono fijo del usuario desde una supuesta compañía de transportes. La amable teleoperadora pone en su conocimiento que hay un paquete a su nombre que le ha de ser entregado. Seguidamente le proporcionan el número de teléfono de la delegación de transportes más cercana, donde obtendrá una información más detallada. Obviamente se trata de un teléfono de tarificación especial y de un paquete del que nadie sabe nada.

Falsas loterías, sorteos y premios

Otro clásico que descansa en la ilusión que provoca en el usuario la idea de haber sido premiado. Nuevamente, el éxito de la estafa reside en el envío masivo de SMS o de llamadas robot –robocalls–, donde se informa de un premio al que accede llamando, generalmente, a un 905.

Falsas donaciones por teléfono

La estafa, en esta ocasión, se aprovecha de algunas catástrofes naturales que están actualidad –inundaciones, terremotos, etc. – para realizar llamadas masivas en busca de ciudadanos sensibilizados dispuestos a efectuar una donación. El timo consiste simplemente en suplantar ONGs o entidades relacionadas con la causa.

El timo del amigo invisible

El timo del amigo invisible es un clásico entre las estafas y su objetivo es el teléfono móvil. El envío masivo de miles de SMS con mensajes sobre un supuesto amigo que ha dejado un mensaje de voz o una persona que desea conocerle, provocan la curiosidad en más de uno, que accede a llamar.

Dicha llamada se ha de hacer a un 905 –de tarificación especial–, donde aparece una grabación que remite a otro 905. El resultado se traduce en la pérdida de unos pocos euros que no conducen a ninguna parte.

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