La tribu Klallam está de fiesta por la recuperación del salmón salvaje, su animal sagrado. La culminación del festejo fue la semana pasada, cuando se produjo la detonación de la dinamita que pulverizó parte del dique sobre el río Elwha, en el estado de Washington. Las presas son dos y se eliminarán gradualmente, a lo largo de dos a tres años.

El dique del río Elwha

El valle del río Elwha se encuentra dentro de la reserva del Olympic National Park, el restablecimiento del curso natural del río devolverá los nutrientes necesarios para la vida del salmón del Pacífico y contribuirá a restituir el ecosistema. Por la construcción, en el año 1900, de las dos represas hidroeléctricas sobre el río Elwha, se perdió el 95% del hábitat de desove de los salmones anádromos (viven en el mar, pero regresan a desovar en el río donde nacieron).

En el año 1992 se aprobó una Ley de pesca, la Elwha River Ecosystem and Fisheries Restoration Act, que autorizaba la demolición de las represas.

La demolición de los diques en Norteamérica

Desde hace tiempo los ambientalistas pedían la destrucción de los diques, considerados violadores del ambiente. Los aliados naturales en esta campaña fueron los indígenas americanos, descendientes de tribus que han conservado tradiciones ancestrales con respecto a la naturaleza. Especialistas en climatología, geografía y geología sostienen una teoría revisionista: lejos de regular el curso de los ríos, los diques acentúan las inundaciones; mientras que el regreso al curso natural reduce los daños. Para algunos políticos mantener los diques es demasiado caro y en un momento de déficit público es mejor destruirlos para recuperar el negocio de la pesca y el turismo.

Estados Unidos ha demolido 925 diques de los 80.000 existentes, la mayoría de los cuales fueron construidos medio siglo atrás y están próximos a su fecha “de vencimiento”, en base a las normas de seguridad.

El dique: símbolo de modernización del siglo XX

A principios del 900 las costas este y centro-oeste de Estados Unidos tuvieron su boom industrial a lo largo de los ríos y en las proximidades de los diques que generaban energía eléctrica. Hasta la Segunda Guerra Mundial las centrales hidroeléctricas habían proveído el 40% de toda la energía eléctrica de Estados Unidos. El impulso para la construcción de diques comenzó con la Gran Depresión de los años 30. Para remontar la economía, el presidente Franklin Delano Roosevelt lanzó el New Deal, un vasto programa de obras públicas.

Centrales hidroeléctricas como destino turístico

A 40 kilómetros de Las Vegas, entre los estados de Arizona y Nevada, en 1935 fue inaugurada la represa Hoover (Hoover Dam), sobre el río Colorado. El presidente Roosevelt tuvo la delicadeza de dedicarla a su rival republicano, Herbert Hoover, quien había asignado los fondos para la obra. Por su espectacular paisaje a lo largo de la ruta US-93, la Hoover Dam se convirtió en una gran atracción turística, vigente en la actualidad.

La política energética de los Estados Unidos

La National Hyrdopower Association aumentará en un 66% la producción de energía en los próximos 15 años, concentrándola en los diques más nuevos y eficientes. El resto de los diques seguirán el destino de la Elhwa Dam, restituyendo el cauce natural a los ríos, con beneficios para el ecosistema y la población.

La destrucción del dique hará que la tribu Klallam recupere su cultura, espíritu y economía, después de un siglo de ausencia del salmón.

El desmantelamiento de las dos represas, Elwha y Glines, las de mayor envergadura eliminadas hasta hoy, constituye un acontecimiento histórico, científico y trascendental para el gobierno de los Estados Unidos.