Las maquetas de trenes eléctricos gozan de mucha popularidad en países como Alemania, Francia, Suiza, Austria, Japón, Estados Unidos y muchos otros.

En España, en los últimos diez años, esta afición ha experimentado un gran crecimiento, fruto de ello, las maquetas de tipo modular han proliferado mucho gracias a las numerosas exposiciones y asociaciones de aficionados.

Cansados de ver paisajes alpinos, campiñas inglesas o montañas norteamericanas, los grandes modelistas y maquetistas españoles se han volcado en recrear en sus maquetas los ricos y variados paisajes de la geografía española.

La Asociación Ferroviaria Zamorana (AFZ), hace unos tres años, decidió recrear en rigurosa escala H0 1:87, la estación del municipio zamorano de Cubo del Vino, este pueblo es el punto intermedio entre Zamora y Salamanca de la clausurada línea del ferrocarril entre ambas capitales. En esta asociación muchos de los socios son de Salamanca, esta estación representa el hermanamiento de las dos provincias y sus aficionados.

La estación de ferrocarril de Cubo del Vino en la realidad

Justo a 30 kilómetros de Zamora y Salamanca, en el punto medio entre las dos capitales, se encuentra la localidad de Cubo del Vino, la estación se encuentra en la clausurada línea Palazuelo – Astorga, más conocida como “Ruta de la Plata”.

Esta línea se cerró en 1985, como otras muchas, pero en sus años de funcionamiento era un punto estratégico de cruce de trenes.

Se podían ver los míticos “Ferrobuses” con los TER, las locomotoras Alco 1800 y 2100 con trenes de mercancías colectores o “Rutas”, además de toda la tracción vapor y en su última época las locomotoras de la serie 333 con todo tipo de trenes.

La estación es muy bonita, por su situación, su edificio de viajeros (que hoy en día ha sido convertido en vivienda) y su muelle de carga con edificios auxiliares.

La estación de ferrocarril en escala 1:87 de modelismo ferroviario

Esta estación es simbólica, la AFZ tiene muchos socios de Salamanca, entonces, ¿Cuál sería la estación ideal para construir en miniatura?, pues el punto intermedio de ambas capitales, un lugar muy ferroviario y con historia.

Por eso se decidió que la estación de Cubo del Vino fuera la elegida para plasmar en una maqueta.

El primer paso consistió en realizar los planos, era muy importante que la estación se construyera en rigurosa escala 1:87, la maqueta mediría unos cinco metros aproximadamente.

También quedó claro que la maqueta debía ser modular con la normativa de la revista “Maquetren”, publicación que suele organizar exposiciones de maquetas modulares.

La construcción de una gran maqueta ferroviaria

La base y la estructura de la maqueta se realizaron con madera de contrachapado, un material ligero, resistente y fácil de trabajar. Las vías son de la marca inglesa Peco, de código 75, estas vías fueron pintadas con color oxido y las traviesas de color madera, debajo de la vía se colocó una plancha de corcho para nivelarla y asegurar su perfecta instalación. Luego se aplicó balasto de la marca Woodland Scenics.

Todos los edificios son artesanales, se utilizaron materiales muy diversos, como cartulina, madera fina o planchas de plástico de la marca Evergreen. El material de decoración es de la marca española Aneste.

El nivel de detalle de la maqueta es muy bueno, incluso el paso a nivel es funcional, dispone de un motor eléctrico que acciona las barreras al paso de los trenes de escala H0.

Aparte del material, detrás de la obra se encuentran muchas horas de trabajo y una paciencia casi infinita.

Éxito del modelismo ferroviario español

Con esta obra, la AFZ quiere contribuir al modelismo ferroviario español, con paisajes del oeste peninsular, para que la afición pueda admirar nuevas maquetas y así a nivel internacional se tenga un concepto de las maquetas realizadas en España, que hoy en día están al nivel de cualquier otro país, aunque se disponga de menos medios.