La esquizofrenia es un trastorno grave e incapacitante que, según las últimas estimaciones, llega a afectar en algún momento de la vida a un 1% de la población. Solo en Estados Unidos se diagnostican 2 millones de casos cada año. No hay diferencias significativas entre el hombre y la mujer a nivel cuantitativo, no obstante parece ser que es al hombre a quien ataca a una edad más temprana.

La esquizofrenia, aún hoy, es una gran desconocida, a pesar de la investigación y de los avances que se han llevado a cabo. Durante el siglo XIX se denominaba demencia precoz a toda una sintomatología asociada que, posteriormente, ya en el 1908, recibiría el nombre de esquizofrenia por parte del psicólogo suizo Eugen Bleuler.

Tipos o clases de esquizofrenia

Prueba de la división a la que nos enfrenta la esquizofrenia son los subtipos que se toman en consideración dentro de lo que es este trastorno. Mientras que la OMS distingue 7 subtipos, el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales reconoce 5 tipos de trastornos esquizofrénicos, que son los siguientes:

  • Esquizofrenia paranoide: Se trata del tipo más común. Las características más destacables son los delirios y las alucinaciones auditivas, siendo los delirios de persecución los más usuales. Su interpretación de la conducta de los demás hacia ellos suele verse siempre distorsionada; así pues, una sonrisa amable puede interpretarse como una burla.
  • Esquizofrenia desorganizada: En este tipo de esquizofrenia se aprecian conductas regresivas que se inician a edades tempranas. Hay una evidente incoherencia, habla desorganizada y un abatimiento fuera de lo común. Su comportamiento se ve absurdo y extraño y, en ocasiones, se trata de personas que no son capaces de cuidarse de sí mismas.
  • Esquizofrenia catatónica: Los catatónicos suelen ser inquietos e hiperactivos, siendo la actividad motora, en este caso, la característica más destacable. Se trata de un comportamiento alterno, ya que después pueden pasar a un retraimiento extremo. Duermen poco y pueden llegar a mostrarse violentos.
  • Esquizofrenia indiferencial: Este tipo de esquizofrenia se diagnostica cuando los síntomas presentan un marcado carácter esquizofrénico, pero son mixtos, es decir, pueden aparecer síntomas de distintos tipos. Es habitual que sea un periodo transitorio hacia otro subtipo.
  • Esquizofrenia residual: La esquizofrenia residual es un término empleado para aquellos individuos a los que ya se les ha diagnosticado algún episodio de esquizofrenia en el pasado, pero que en la actualidad no manifiestan señales o síntomas evidentes que permitan clasificarlos dentro de alguno de los tipos anteriores.

Causas de la esquizofrenia

En la actualidad no se conoce una causa única que provoque la esquizofrenia. Se cree que este trastorno es el resultado de la combinación de ciertos factores genéticos, del comportamiento y, probablemente, de otros aspectos. Hoy en día se está investigando el papel que pueden estar jugando los genes y, aunque todavía no hay una respuesta concluyente, las evidencias parecen señalar a los cromosomas 13 y 16 como los candidatos más probables.

Una circunstancia que se viene observando, es que la esquizofrenia tiene un componente hereditario. Así pues, una persona que tiene uno o más parientes con este trastorno tiene mayores probabilidades de desarrollar esta enfermedad.

También se especula con otros factores susceptibles de presentar una predisposición al desarrollo de este trastorno; entre ellos las dificultades prenatales, malnutrición prenatal, infecciones virales durante la gestación o complicaciones peri natales, entre otros factores.

Diagnóstico de la esquizofrenia

Para llegar al diagnóstico certero de este trastorno hay que descartar otras enfermedades. No es extraño que síntomas mentales de gravedad o psicosis sean la causa de trastornos que no se han detectado, razón por la que el médico debe tener el historial con la evolución de la enfermedad. Igualmente importantes son los exámenes físicos y de laboratorio, ya que permitirán descartar otras causas cuyos síntomas sean similares, como por ejemplo el consumo de drogas ilegales, cuya sintomatología puede ser parecida a la de la esquizofrenia.

Otros trastornos psiquiátricos pueden tener similitudes con la esquizofrenia, tal y como ocurre con el trastorno maniaco depresivo (trastorno bipolar) o en el caso de una depresión mayor.

Tratamiento de la esquizofrenia

Considerando la diversidad de factores que componen un cuadro esquizofrénico, el tratamiento se asienta más en la experiencia acumulada al respecto y en la investigación clínica. En el tratamiento se incluyen medicamentos con los que se pretende reducir los síntomas y que estos no reaparezcan una vez se ha logrado que disminuyan o desaparezcan. Este tipo de fármacos se conocen con el nombre de antipsicóticos, y actúan, fundamentalmente, suprimiendo la actividad de la dopamina. No obstante, por si sola, la medicación no es suficiente; debe ir acompañada de tratamiento psicosocial.

Aunque es posible lograr resultados positivos mediante un tratamiento adecuado, lo cierto es que muchos enfermos continuarán padeciendo este trastorno durante toda su vida. Se estima que, aproximadamente, solo 1 de cada 5 pacientes consigue una recuperación completa. En cualquier caso, gracias a los avances médicos, hoy en día hay una mayor esperanza, tanto para los afectados por el trastorno como para sus familiares.

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