Fueron la última oleada que, desde el nordeste asiático, hace 12.000 años, atravesó el Estrecho Bering para internarse en Norteamérica. Pero el continente ya estaba ocupado y las tribus que se encontraban al norte de Canadá, los algonquinos, les impidieron el paso, obligándoles a quedarse a mitad de camino, en las regiones heladas de Alaska, Bahía de Hudson, península del Labrador y Groenlandia. Fueron precisamente los algonquinos quienes los bautizaron con el nombre de esquimales, derivado de los vocablos eskimatsik o eskimau, que literalmente quieren decir comedores de carne cruda. A sí mismos se denominan inuit, cuya traducción sería hombres.

La dispersión por tan vasto territorio y el paso del tiempo no han conseguido, sin embargo, romper la unidad de sus costumbres sociales, creencias y cultura milenaria, que siguen conservando una estructura compacta y coherente entre todas las comunidades, por muy alejadas que estén unas de otras.

Adaptación y supervivencia

Sus viviendas, sus utensilios de caza, su dieta alimenticia y sus medios de transporte nos dan una idea de cómo han sido, precisamente, las condiciones ambientales adversas, las que han despertado el ingenio de este pueblo para adaptarse y sobrevivir.

Parece que el iglú, literalmente casa, y que es una construcción en forma de cúpula abovedada fabricada con bloques de nieve helada cortada con cuchillos de hueso, tuvo su origen en las tradicionales tiendas de campaña circulares mongoles, hechas con palos y pieles, que en aquellas latitudes, se recubrían constantemente de nieve. Los esquimales se percatarían hace siglos de que este recubrimiento les aislaba mejor del frío, prescindiendo así de los materiales necesarios para fabricar las tiendas y de la necesidad de transportarlos de un sitio a otro y construyendo su campamento en pocas horas allá donde tuvieran que quedarse.

El clima ártico, que casi impide el crecimiento de cualquier planta, hace imposible la agricultura. Es por esto que los esquimales se alimentan, sobre todo, de la pesca y de la caza, tanto de mamíferos terrestres –osos, caribús, lobos- como marinos –focas, morsas y ballenas- Todo se aprovecha de estos animales: la carne, las vísceras, la piel, los huesos y la grasa. Tradicionalmente los esquimales hervían sus alimentos en lámparas de grasa animal, pero la escasez de combustible y la lentitud del proceso les obligaban a menudo a comer carne cruda, cuando no en proceso de descomposición y de ahí el nombre que les pusieron los algonquinos.

El nomadismo no es propio de este pueblo, sino impuesto por las migraciones temporales de la caza.

Una gran inventiva

Tanto los instrumentos de caza, sobre todo arpones y lanzas, como las embarcaciones que fabrican, nos dan otro ejemplo de su gran inventiva. La embarcación esquimal más típica es el kayak. Se trata de una resistente canoa individual fabricada con armazón de hueso de ballena y travesaños de madera, recubierta de piel de foca que sólo deja una estrecha entrada para un único pasajero. Para la caza de la ballena o para transporte más voluminoso de mercancías utilizan el umiak, un bote de unos ocho metros de eslora y con espacio para media docena de tripulantes. En cuanto al transporte terrestre, los esquimales fueron los inventores del trineo, primero diseñado para ser tirado por ellos mismos y, posteriormente, adaptado al tiro por perros. En cuanto a la vestimenta, hay que reseñar que los esquimales fueron los primeros fabricantes de las prendas conocidas como anorak y parka, que pronto se extendieron por todo el mundo por su eficacia contra el frío y práctico diseño. Son las mujeres las encargadas de confeccionarlas mascando las pieles con sus dientes y curtiéndolas e impermeabilizándolas con baños de su propia orina.

Sin propiedad ni gobierno

Los esquimales no tienen los conceptos de propiedad, herencia o fronteras territoriales. Practican libremente el trueque, pero sin regateos ni tacañerías porque está socialmente más visto. Las familias configuran el núcleo social de este pueblo y suelen ser patriarcales y polígamas, aunque no es el único modelo y ni siquiera el impuesto. No es raro el trueque u obsequio de esposas.

En las aldeas no existe una estructura definida de gobierno. El modelo de convivencia se basa en la hospitalidad, el compañerismo y la comunidad de bienes entre las familias, que comparten alimentos y recursos, pero conservando su independencia. En caso de disputas, éstas se solucionan pacíficamente mediante una institución tradicional: los tordlotut, que son una especie de justas poético-musicales en las que los contendientes se ridiculizan el uno al otro ante la asamblea tribal que actúa como juez.

El único jefe reconocido es el mejor cazador del grupo, pero sólo actúa como tal durante las expediciones de caza, es decir, su jefatura se traduce en poner su experiencia al servicio de la comunidad.

Religión e idioma

Los esquimales hablan cuatro dialectos de un idioma común de carácter aglutinante o polisemítico, es decir, que une diversas partes de una frase para formas palabras de numerosas sílabas. Sólo usan sustantivos y verbos. Mucho más complejo aún es el lenguaje utilizado por el chamán, que se pone en contacto con los espíritus, cura enfermedades y controla el tiempo atmosférico.

Los esquimales creen que los antepasados se reencarnan en los niños, lo que hace que sientan una especial veneración por ellos y casi nunca los reprendan.

Sus dioses son Sedna la diosa del mar, y Sila, el espíritu del aire. El Sol y la Luna son un incestuoso pero feliz matrimonio de hermanos.

Las enfermedades llevadas por los europeos a principios del siglo XX diezmaron su población y ahora, que se están recuperando, se enfrentan a un nuevo peligro: bajo el hielo del Ártico hay inmensas bolsas de petróleo y gas. Que Sedna y Sila los ampare.