El Perú es un país que hasta hace poco ha padecido muchos de los actuales problemas mundiales: terrorismo, pobreza extrema, marginación económica, etc.; los cuales han actuado como una especie de empuje añadido al natural instinto de supervivencia humana. Si bien algunos de ellos empiezan a ser superados y otros muestran algún síntoma de rebrote, prevalece todavía dicha capacidad con la que sus ciudadanos suelen dar con los medios que les permite salir airosos de las adversidades de la vida.

Subsistiendo en los autobuses peruanos

Sobran ejemplos al respecto, pero destáquese a las diversas personalidades masculinas o femeninas infantiles, juveniles, adultas y hasta octogenarias, que desde hace lustros suben educadamente, aunque a veces de manera camuflada y hasta agresiva, a los autobuses del Perú con la intención de ganar algún dinero mediante la venta de variados productos, a realizar alguna actuación que les permita luego “cobrar” por el servicio “prestado”, o simplemente pedir limosna.

Ello ha sido y sigue siendo en un grado u otro común en la casi totalidad de autobuses o autocares de transporte público del país, aunque lo es sobremanera en la capital del país: Lima; en donde ha surgido últimamente una especie de institucionalización de dicho empuje, en la representación “teatral” móvil “Perú… Vas?”.

Obra de teatro alternativo 'Perú… Vas?'

Una actuación que acontece en dos autobuses que recorren durante 60 minutos algunas de las calles limeñas; que por haber dejado los ambientes tradicionales para desarrollarse en dichos entornos móviles, y “por su esencia lúdica y sus chispazos de improvisación no es considerado una pieza teatral clásica sino un espectáculo de teatro urbano alternativo”.

En donde sus protagonistas presentan la historia de diversos personajes que son a la vez reflejo de la realidad peruana; abordando el aludido escenario móvil con itinerario distinto y “desde disímiles paraderos para mostrar su verdad, descubrir sus secretos, revelar sus frustraciones”.

Al tiempo de reflejar sarcásticamente la realidad del país, el día a día de muchos de los viajeros urbanos de la capital mediante el abordaje de “12 personajes arquetípicos (…), que nos mostrarán sus verdades, angustias, necesidades, frustraciones, a la vez que sus sueños”; abandonándolo luego conforme se acerca el fin del recorrido y, por tanto, el momento de iniciar un nuevo trayecto y actuación.

Protagonistas de 'Perú… Vas?'

Aunque la obra estuvo inicialmente protagonizada por los equipos de personajes “Choclito” y “Criollón”, con el paso del tiempo se han ido incorporando los grupos intérpretes de los shows “El precio de la fama”, “Favor con favor se paga”, “La guerra de los sexos” y “Las apariencias engañan”; que continúan vigentes con la excepción de “Favor con favor se paga”, añadiéndose una nueva presentación titulada “Somos la muerte” que incluye un homenaje a Michael Jackson.

Actualmente son presentadas cuatro historias para adultos y una para niños, la producción general recae en “Factum Productora Integral SAC”, la producción ejecutiva y dirección general en Kike Torres, la dirección artística en Renato Iberico y la colaboración de Michael Joan. Asimismo, por llevar “en temporada” 30 meses y haber sido vista por más de 30.000 personas, está a punto de convertirse en franquicia.

Autobuses públicos como escenario móvil

Puede pues verse a “Perú… Vas?”, como una institucionalización de las referidas escenas habituales en los autobuses públicos del Perú; con las que los pasajeros logran deleitarse con armónicos cantos y finos toques de guitarra, cajón, quena, antara, zampoña, violín, armónica, etc.; y hasta turbarse con desentonadas y desafinadas voces si de pretender cantar se trata. Resultando de este modo los vehículos en ocasionales salas de concierto o de desconcierto, según el caso.

Otros por su parte intentan hacer alguna arriesgada actuación, con el riesgo latente que da el tener el vehículo en pleno movimiento. Y hasta hay alguien que, antes de vender algo o pedir limosna, afirman con actitudes hasta chantajistas que prefieren dedicarse a ello antes que a robar en las esquinas; aludiendo así a cierta obligación por “ayudarles”.

Todo lo cual, comprensible, no obstante, dadas las humanas necesidades de cubrir las necesidades básicas y subsistir así en medio de contextos de persistente precariedad económica y social común en países en desarrollo como Latinoamericanos, aunque también en algunos rincones urbanos y rurales de países ricos.