Si bien Hispanoamérica comparte con España una matriz jurídica común, dentro de la cual reconocemos, por ejemplo, una matriz liberal, la Constitución de 1812, América tiene desde el siglo XVI sus singularidades. El populismo en sentido amplio, no es un fenómeno de la Historia reciente, no se remonta al los años 1940-1950. Sus antecedentes son muy antiguos, y surgen con la propia Hispanoamérica. Dado que el término es cada vez más usado en los medios de comunicación para caracterizar gobiernos actuales, corresponde un análisis en profundidad.

Una secuencia histórica singular

La singularización, un concepto desarrollado por el antropólogo uruguayo Daniel Vidart, a partir de la categorización de las ''configuraciones histórico-culturales americanas'', del antropólogo brasileño Darcy Ribeiro, sería un proceso por el cual se originan ''pueblos nuevos'', diferentes de los ''pueblos testimonio'' o ''pueblos originarios'' y de los ''pueblos trasplantados''. Este proceso conduce, desde el punto de vista histórico-social, a una secuencia evolutiva también singular, que no es copia ni reflejo de la secuencia histórica europea, sino que responde a una dinámica propia.

Tenemos así, una secuencia histórico-política singular y compleja, de raíz hispánica pero característica de América y desconocida en otros continentes: Repúblicas comuneras y comunales(siglos XVI a XVIII); Repúblicas caudillistas, llamadas también ''democracias inorgánicas'', o ''anarquías caudillistas'' (primera mitad del siglo XIX); Repúblicas oligárquicas (segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX); Repúblicas liberales nacionalizadoras y dictaduras nacionalistas (años 1910 a 1945); Repúblicas populistas, de bienestar social y desarrollistas (segunda mitad del siglo XX); Repúblicas neoliberales dictatoriales (años 1964 a 1985); Repúblicas neopopulistas y ''nuevas democracias'' (últimas décadas del siglo XX y primeras décadas del siglo XXI).

A lo largo de este proceso, largo y complejo, se observan singularidades políticas recurrentes, que se pueden englobar en lo que sería el populismo en sentido extenso, a diferencia del populismo en sentido estricto, que es un fenómeno del siglo XX, y del neopopulismo del siglo XXI, que tiene otras características, no obstante lo cual existen continuidades.

Los primeros ''populistas''

No va a ser ahora, durante la segunda década del siglo XXI, la primera vez que la Madre Patria anuncie ''medidas contundentes'' para ''restablecer la legalidad internacional''. Ni será la primera vez que desde el otro lado del océano se diga que no hay tal, sino ejercicio de la autodeterminación de los pueblos, y defensa de la soberanía nacional, de manera que no habrá rectificación ni siquiera bajo medidas contundentes. De hecho ese es el proceso que condujo a la ruptura del vínculo con la Monarquía española, hace doscientos años, y que comenzó a mediados del siglo XVI.

Encontramos la misma acusación de ilegalidad hecha a los Comuneros de Asunción a principios del siglo XVIII, y la misma comprobación, por parte del Gobernador de Buenos Aires, Don Pedro de Cevallos, de que esta ilegalidad a los ojos de las autoridades hispanoamericanas, para los Comuneros era defensa de la soberanía, o como decían ellos, ''señoría'':

''No es fácil explicar la común idea o concepto de aquellas gentes, al ver que por sus propias confesiones, quieren muchos de ellos dar a entender que no solo no es un delito un levantamiento de esta especie, sino que merece el renombre de señoría (que es una jerarquía muy superior a la de ciudad) el común de aquella gente levantada''. Vista fiscal de acusación. Felipe Ferreiro, Apuntes de Historia Americana.

Estamos hablando de los años 1717-1735, es decir, medio siglo antes de que empiece la Revolución de Independencia de E.E.U.U. y la propaganda de los enciclopedistas franceses. Pero no se trata de un incidente aislado. Primero, porque hay antecedentes y consecuencias. Hay un hilo conductor que conecta los acontecimientos del siglo XVI con los de principios del siglo XIX y los de estos, con los procesos de los siglos XX y XXI.

Segundo, porque también por primera vez, nos encontramos con una actitud de solidaridad regional como la que ahora puede estar expresando el Parlatino, o Parlamento Latinoamericano, rechazando la posición del gobierno español y solidarizándose con Argentina. Pues aunque entonces no existiera la Unión Europea, España tenía aliados en Europa, e Hispanoamérica ya se comportaba como una región. Por esta razón, a principios del siglo XVIII, la llamada ''Revolución de los Comuneros del Paraguay'' se extendió hasta Panamá y Lima, con repercusiones en Brasil, Buenos Aires y Montevideo, durante un periodo de 18 años.

El origen y esencia del término ''populismo''

La idea fundamental del populismo, que la autodeterminación, soberanía y bienestar popular están por encima de cualquier otra cosa, y el término del cual deriva el nombre de la corriente, surgen a mediados del siglo XVII, en Asunción, en una América del Sur muy influida por la teología jesuita, con su doctrina de la reversión de la soberanía, ya vista en otro artículo. Pero sobre todo por las ideas de los franciscanos, que apoyaban al mismo tiempo los derechos de los indios y de los colonos, como es el caso de Bernardino de Cárdenas, nacido en 1562 en La Paz, Bolivia, y elegido Obispo de Asunción el 18 de mayo de 1640.

Es por esto que hay desde un principio una divinización del elemento popular: la voz del pueblo es la voz de Dios, de ahí el origen del término y de la idea ''populismo''. Con base en un Privilegio concedido a la ciudad de Asunción por Real Cédula de Carlos V dada en Valladolid el 12 de septiembre de 1537, y a causa de la acefalía producida en Paraguay por el fallecimiento del Gobernador Don Diego Escobar Osorio, tuvo lugar una elección popular por la cual Bernardino de Cárdenas llegó al cargo de Gobernador el día 4 de marzo de 1649.

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