Desde un punto de vista político es fácil deducir que el motivo por el que a los F-18 españoles se les ha restringido su participación en misiones de ataque es el evitar víctimas civiles y de este modo no padecer ninguna acusación sobre si la aviación española ha dado muerte a civiles en un bombardeo erróneo.

Daños colaterales de los ataques

De hecho los daños colaterales ya se han producido y aviones de la misión en Libia, ahora rebautizada por la OTAN como “Protector Unificado” en lugar del “Odisea al Amanecer” original, han abatido a civiles y rebeldes en Misrata, Brega y Ajdabiya, ya fuera al confundir a los rebeldes con tropas de Gadafi o que estos han usado a los civiles como escudos humanos. Sea como fuere era algo sabido que esta operación como otras anteriores provocarían víctimas civiles no deseadas; así junto con España otras naciones como Holanda, Turquía, Qatar o Emiratos Árabes Unidos han restringido sus acciones aéreas a la patrulla de combate y la escolta, dejando las misiones de ataque a EEUU, Francia, Gran Bretaña, Dinamarca o Bélgica.

Patrullas aéreas de combate de los F-18

Y de hecho los cuatro F-18 presentes en la base de Decimomannu en Cerdeña, “Destacamento Argos”, se dedican a las patrullas de combate en que equipados con armamento aire-aire, munición para el cañón y misiles Sidewinder y Sparrow de corto y medio alcance, patrullan el cielo libio y de detectarse algún intruso por los aviones AWACS de la alianza lo interceptarían, forzarían su retirada de la zona de exclusión aérea, un MIG-23 rebelde fue forzado a aterrizar en Bengasi sin ser derribado, y de desobedecer sus órdenes o declararse hostil lo derribarían. Destacar que hasta mediados de abril el único derribo confirmado por la alianza ha sido un avión “Galeb” libio, de ataque ligero, abatido por un “Rafale” francés siendo el resto de aviación libia destruida en el suelo.

Escolta de bombardeo a los aliados

Ahora bien, esta Patrulla Aérea de Combate, CAP, incluye la escolta de bombardeo a los aviones de ataque, así los cazas aliados pueden ir a plena carga bélica con armamento de caída para atacar objetivos terrestres mientras los F-18 españoles y otros cazas de la alianza les dan escolta y protección al estar plenamente equipados para el combate en el aire.

De este modo al ecuador del primer mes de misión los F-18 han superado ya las 35 misiones CAP excediendo las 64 salidas de combate, una misión implica siempre un mínimo de dos cazas y las salidas se evalúan individualmente por cada avión.

Al ser un caza todo tiempo el F-18 puede ser usado día y noche y en cualquier condición atmosférica, de este modo sus misiones empiezan prácticamente al amanecer y concluyen a la puesta de sol en coordinación y relevándose con otros aliados por horarios y sectores de vigilancia.

Variadas misiones aéreas

Esta cooperación incluye el resto del aporte español a la operación, de modo que el B-707 de reabastecimiento en vuelo ha cumplido ya 17 misiones de repostaje aportando más de 359.000 litros de combustible tanto a los F-18 españoles como a otras aeronaves de la OTAN.

Del mismo modo el C-235 de vigilancia marítima ha cumplido ya una decena de misiones de vigilancia del embargo naval de armamento, el embargo terrestre es competencia exclusiva de las naciones con frontera terrestre con Libia.

Embargo y vigilancia naval a Libia

El contingente naval está directamente implicado en el embargo, así la fragata F-104 “Méndez Núñez” ha interrogado a 13 buques sospechosos, aunque no ha sido necesario su abordaje dado que los aludidos se han identificado correctamente.

Sin embargo, es la formidable cobertura por radar que el sistema “Aegis” que el F-104 lo que da su valor a la operación más que la identificación de buques, pues los sensores de la “Méndez Núñez” pueden cubrir toda la costa libia hasta 400 kilómetros tierra adentro con que los aliados tienen un formidable sistema de alerta temprana al contar con buques como este.

El submarino S-74 “Tramontana” aporta su sigilo para obtener inteligencia a lo largo del litoral libio relevándose en esa labor con otros sumergibles aliados.

Futuribles de la misión en Libia

Pronto de cumplirse un mes desde el inicio de la operación en medios militares no se duda que esta deberá ser renovada y a su vez cambiar de naturaleza, habida cuenta de la imposibilidad de los rebeldes para derrotar a las fuerzas de Gadafi, pese al apoyo aéreo y la tenacidad que los gadafistas están demostrando. Además de la desorganización rebelde, su falta de un liderazgo claro y su probable infiltración por Al-Quaeda hace temer en Occidente que su hipotético triunfo contra Gadafi fuera “un remedio peor que la enfermedad”.

Por ello todo hace pensar que en un futuro próximo los aliados optarían por algún tipo de intervención terrestre para reconducir la situación. Son las características de esa acción terrestre, composición y naturaleza, lo que hoy por hoy está en cuestión.