Con la llegada del verano, para muchos el periodo vacacional, se dispara el número de mascotas abandonadas. España tiene el triste privilegio de liderar en Europa el número de animales de compañía dejados de la mano de Dios, con una cantidad aproximada de 200000, sobre todo perros y gatos. Asimismo, tiene una de las menores tasas de adopción (7-9%) del continente.

La mascota no es un artículo de consumo

Al comprar un animal de compañía no se adquiere un objeto de usar y tirar, sinó un ser vivo que tiene una serie de necesidades durante toda su vida, a menudo bastantes años, que todo propietario responsable debe conocer y cubrir. Y no sólo su alimentación y salud. El hombre debe educarlo y cubrir sus necesidades afectivas y de diversión. Ello comporta un gasto económico y un cierto sacrificio, pues es evidente que la mascota condiciona la vida de su propietario. Si la persona no se siente capaz de compartir su vida con un animal de compañia, lo mejor es abstenerse de tenerlo.

Las causas del abandono

La falta de cariño por la mascota es el motivo principal del abandono de la misma. Se refleja en la pérdida de interés por el animal de compañía, el aburrimiento y el hastío. Por supuesto se esgrimen otras causas, como la carga económica que supone o las dificultades para cuidarlo en verano.

Es cierto que, con la crisis actual, el desembolso económico puede llegar a ser inasumible, pero existen otras alternativas que el abandono irresponsable.

A menudo este cansancio se debe a las falsas perspectivas que se tuvieron al principio. Con frecuencia, al adquirir un perrito se cree que siempre será un pequeño y juguetón cachorro, sin pensar que a los pocos meses se convertiría en un animal grande, de personalidad propia, con el que es más difícil convivir por su tamaño y comportamiento.

Con la llegada de las vacaciones hay que afrontar el problema del cuidado de la mascota. Quienes tienen una doble residencia no tienen dificultad en viajar con sus animales. Pero los que optan por el hotel o el apartamento alquilado se encuentran con obstáculos mayores. Por desgracia, muchos optan por desembarazarse de su mascota. Se estima que sólo el 24% de los hoteles en España permiten la presencia de animales de compañía. La mejor opción es dejar la mascota al cuidado de familiares o amigos. Otra posibilidad es una residencia para animales, ciertamente más cara. En España existen unas 300 para perros y gatos. Es aconsejable visitar varias y observar el estado de los animales que allí se encuentran y conocer los cuidados que van a tener.

El destino de los animales abandonados

La suerte que corren las mascotas abandonadas es bien triste. Muchas mueren atropelladas, mientras que otras vagan por las calles de pueblos y ciudades alimentándose de los desperdicios que encuentran en vertederos.

Quienes sufren más secuelas son las especies sociales, como el perro. Lo peor para un can es verse expulsado de la manada y eso es lo que siente cuando es abandonado por su propietario. El animal se vuelve inseguro y más asustadizo. Con frecuencia, se junta con otros perros, que han corrido idéntica suerte, formando jaurías que, en el campo, pueden depredar sobre ovejas y cabras principalmente, ataques que luego son achacados al lobo.

Los servicios municipales capturan a muchos de estos animales, que acabarán siendo sacrificados, a menos que sean adoptados. Los más afortunados son los rescatados por entidades protectoras de animales que, con grandes esfuerzos y escasa o nula ayuda, los alimentan, vigilan su salud y les proporcionan el afecto que tanto demandan, hasta que alguien los acoga.

Una consecuencia del abandono de mascotas poco conocida por la gente es el pernicioso efecto que pueden ocasionar a los ecosistemas silvestres. Baste pensar en los perros cimarrones agrupados en jaurías o en los gatos abandonados, que se convierten en temibles depredadores, no sólo de roedores, sinó también de aves y conejos. Peor aún son las especies foráneas abandonadas, que pueden causar auténticos estragos entre la fauna autóctona.

La responsabilidad de la Administración

Es evidente que el propietario es el máximo responsable del cuidado de su mascota. Sin embargo, la Administración debe velar por la salud y el bienestar de los animales de compañía. Un conglomerado de leyes y reglamentos, junto a una cierta desidia a la hora de hacer cumplir la normativa vigente, dificulta el castigo de los infractores.

Al Estado le corresponde educar, concienciar y sensibilizar a la población en esta materia, promulgar las adecuadas leyes de ámbito nacional y observar su cumplimiento de manera diligente, sancionando con contundencia a quienes las vulneren.

Búsqueda de soluciones

Las soluciones conciernen a todos los estamentos de la sociedad, desde los particulares hasta la Administración y pueden llevarse a la práctica sin grandes dificultades:

  • Confeccionar un censo riguroso por Comunidades Autónomas de las mascotas existentes. En la actualidad, un 70% de los animales carecen de identificación.
  • Control de la natalidad mediante campañas de esterilización gratuitas o a bajo coste, para evitar nacimientos de cachorros no deseados.
  • Control de los criaderos de animales de compañía y la venta incontrolada de mascotas.
  • Realizar campañas de concienciación de lo que supone adquirir una mascota.
  • Si el propietario desea desprenderse de su el animal de compañía, anunciarlo en diversos medios para que las personas interesadas tengan conocimiento de ello. Así, tanto el propietario como el futuro comprador y la mascota saldrán beneficiados.
  • Fomentar la adopción de animales de centros de acogida. De esta manera no se incentiva la crianza de excesivas mascotas y se salva la vida de aquellas que, en caso contrario, acabarían siendo sacrificadas.

Una nueva conciencia

Para resolver la lacra del abandono de animales de compañía es necesaria una nueva conciencia y ver a la mascota como lo que es, un ser vivo que requiere de nuestro cuidado y cariño para ser completamente feliz y no un simple juguete que pueda ser deshechado en cualquier momento.