El tobillo es la articulación que une la pierna al pié, mediante la asociación de tres huesos: la tibia, el peroné (huesos de la pierna) y el astrágalo (hueso del pié). Si bien no es una articulación muy móvil o inestable, al cargar todo el peso del cuerpo está más propensa a las lesiones.

Esguince y luxación

Se denomina esguince o entorsis a la pérdida de relación normal entre los huesos que forman una articulación y que vuelve a su posición espontáneamente. Es decir, el hueso se corre de lugar y automáticamente regresa. Se diferencia de la luxación porque en esta última los huesos quedan fuera de su eje y es el médico quien debe “reducirlas” mediante una manipulación. Por supuesto, las luxaciones son más graves que los esguinces, pero el tobillo sufre más de esguinces que de luxaciones.

Distintas clasificaciones

Según el grado de separación que sufrieron estas superficies se clasifica a los esguinces en diferentes grados (1°, 2° o 3° grado) o tipos (leve, moderado y grave). Eso es así porque algunas veces los ligamentos que se encargan de unir los huesos de la articulación solamente se distienden y en casos más graves se rompen.

También se los clasifican según el movimiento que, exagerado, generó la lesión. Así, pueden ser esguinces en inversión (son los más comunes, cuando la planta del pié se dobla hacia adentro y el dorso hacia afuera) o en eversión (cuando sucede el movimiento contrario).

Principales síntomas del esguince

  • Dolor. Algunas veces el paciente es consciente del momento en el que sufrió un traumatismo o una caída, y otras veces simplemente refiere dolor sin recordar haberse golpeado. Pero siempre el dolor está presente en todo el tobillo, a predominio de la zona más afectada: del lado de afuera en esguinces en inversión y del lado de adentro en los de eversión.
  • Inflamación o edema. La zona se presenta caliente e hinchada en algunos casos, aunque si el esguince fue leve simplemente se encuentra líquido diseminado sin levantar temperatura. Eso se conoce como edema.
  • Impotencia funcional. Existe una incapacidad de poder mover la articulación hacia cualquier sentido.

Protocolo de rehabilitación y tiempos

  • Dependiendo de la gravedad del esguince, la rehabilitación puede llevar de 3 a 8 semanas.
  • Como primera medida, inmovilizar el tobillo, colocarle hielo y elevarlo para disminuir el edema.
  • Si se está ante una actividad deportiva, suspender el juego. Siempre duele menos en “caliente”, pero al día siguiente las consecuencias de haber seguido jugando se hacen sentir.
  • Es importante consultar al médico para descartar una fractura o una fisura mediante una radiografía y que él determine si es o no necesaria la utilización de una bota o walker.
  • Comenzar kinesiología de inmediato. Un pie que no ha sido rehabilitado vuelve a doler luego de unas semanas ante cada esfuerzo o en días de humedad y es más propenso a volver a esguinzarse. Además, es más difícil de rehabilitar un esguince crónico que uno agudo, y éste último no siempre logra quedar bien.
  • El kinesiólogo aplicará la adecuada fisioterapia para acelerar la desinflamación y cicatrización de los tejidos afectados, pero deberá comenzar de manera precoz con ejercicios de movilidad y propiocepción. Mediante la propiocepción el cuerpo volverá a ser perceptivo y podrá sensar su propia posición en el espacio, controlando mejor los movimientos.
  • Si aún queda edema en la región, los baños de contraste son recomendables: meter ambos pies en agua caliente con sal gruesa durante dos minutos, y luego cambiar al agua fría por dos minutos más. Todo el ciclo 3 veces, es decir, caliente-frío, caliente-frío y caliente-frío. Una o dos veces al día será suficiente.
  • Evitar renguear demasiado o caminar mal para evitar dolores de cintura o tendinitis aquileana.
  • Cuando la evolución lo permita, se deberá fortalecer el tobillo, sobre todo los músculos encargados de “proteger” la articulación ante nuevos esguinces. Un tobillo fuerte es un tobillo estable, y un tobillo estable ya no duele jamás.
Un esguince es una lesión que no debería traer mayores consecuencias, siempre y cuando se trabaje en equipo junto con el médico y el kinesiólogo, respetando los tiempos de inmovilización. El paciente tiene que asumir la responsabilidad de su rehabilitación y hacer los ejercicios como es debido. Si se tiene antecedentes de esguinces a repetición, los ejercicios de estabilización que hayan sido enseñados deberán continuarse de por vida.

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